TRASTORNO DE ANSIEDAD

Fobia que me hiciste mal…

La tendencia a estos trastornos parece ser hereditaria. Sin embargo, un tratamiento oportuno puede frecuentemente detener el progreso hacia otros trastornos.

La fobia es una forma concreta de ansiedad, vinculada a unos estímulos específicos, que estaría incluida dentro de los llamados trastornos de ansiedad.
Los síntomas físicos más comunes suelen ser taquicardia, sudoración fría, temblores, dolor de estómago, mareos, vómitos y descomposturas intestinales.
Los rasgos clínicos más habituales de la fobia o del trastorno de ansiedad suelen manifestarse mediante un temor patológico, irracional e incontrolable hacia algo, una persona, situación o nada específico.
Generalmente la persona reconoce como excesivos o irracionales y no justificados los síntomas que presenta. Existen varios tipos de fobias, de las cuales sólo algunas están tipificadas por su mayor incidencia en la gente.
Generalmente suele hablarse de tres tipos: la agorafobia, la fobia específica y la social. De todas las fobias existentes, de acuerdo a los psiquiatras; hay algunas que aunque resulten incómodas, sin embargo, las personas que las padecen, sin distinción de sexo, siempre que sean tratadas por un especialista, pueden llevar una vida relativamente normal.
Por ejemplo, la persona que padece aracnofobia, que es el miedo hacia las arañas, puede llevar una vida normal si en el ámbito que se mueve la aparición de una araña es poco probable. Otra fobia específica es la claustrofobia, consistente en un miedo incontrolable a entrar en espacios reducidos, como un ascensor, aviones, y otros.
La fobia específica se caracteriza por la aparición de síntomas de ansiedad ante la presencia o situación concreta, lo cual no puede evitar y tiende a sentir deseos de huir.
La agorafobia es un trastorno caracterizado por las mismas características ya mencionadas, ocurre en lugares desconocidos y estando sola, al cruzar grandes avenidas o subiendo escaleras exteriores.
Pero de todas las fobias, la fobia social es causa de mayor conflicto. Esta fobia se manifiesta en situaciones, tales como hablar en público, comer y beber en presencia de otras personas, usar servicios públicos, ser el centro de atención, hablar con figuras que representan autoridad, y otros.
Estos miedos pueden dar lugar a la típica ansiedad anticipatoria ante este tipo de situaciones, agravando aún más el cuadro, ya que los síntomas se desarrollan, antes de que ocurra la situación temida y los pensamientos negativos como “ voy a hacer al ridículo”, “ me voy a desmayar, “ voy a volverme loca”, entre otros.
Estos ataques de fobia o ansiedad pueden ocurrir tanto de día como de noche , inclusive estando dormido. En general duran algunos minutos, y en ocasiones duran algo más y la persona puede creer que está volviéndose loca o al borde de la muerte.
Este trastorno de fobia o ansiedad es bien tratado con medicamentos recetados por psiquiatras y se ha comprobado que son muy efectivos y seguros.
Las vidas de algunas personas con estos trastornos han llegado a hacerse muy restringidas porque evitan actividades diarias normales como manejar un auto, ir a un shopping y hasta en algunos casos tratan de evitar de salir diariamente de su casa.
Básicamente, evitan cualquier situación que temen pueda hacerlas sentir indefensas si les ocurre un ataque de pánico.
La tendencia a estos trastornos parece ser hereditario. Sin embargo, un tratamiento oportuno puede frecuentemente detener el progreso hacia otros trastornos.
Con tratamiento adecuado se mejora. Se han hecho estudios que demuestran que un tratamiento adecuado, un tipo de psicoterapia de comportamiento, con una ayuda de medicamentos, se puede apreciar una significante mejoría que dura entre 6 a 8 semanas.
El padecimiento de fobias, es decir de miedos o temores extremos por un objeto o situación, es uno de los trastornos de índole psicológico más recurrentes entre la población mundial.
En la mayoría de los casos pueden manifestarse desde una edad muy temprana y puede afectar gravemente a su vida diaria. A pesar de que los fóbicos , en cierto modo, se acostumbran a vivir con su enfermedad, existen tratamientos que les permiten sobrellevarlas.
Una siesta que energiza. Tan solo tomar un descanso o una siesta de media hora, con bolsitas de te en los ojos combate la inflamación y ayuda muchísimo a que el cuerpo recobre energía.
Cuando el tema es la sangre. Existen fobias relacionadas con la sangre y operaciones quirúrgicas y otras que escapan a cualquier clasificación como miedo a los payasos o a los vómitos.
Cuidado con los excesos. Las enfermedades ocasionadas por el exceso en el consumo de sal son hipertensión, alergias, hemorroides, várices, mala circulación, embolias y otras.
La mayoría de las fobias se manifiestan en la infancia. Es ahí cuando comienzan a desarrollar sus temores que, en muchos casos, les acompañarán durante la etapa adulta.
Los síntomas son palpitaciones, dolores de pecho, mareos o vértigos, náuseas o problemas estomacales, diarrea, sofocos o escalofríos, falta de aire, estremecimientos o temblores.
Unos 700 mil argentinos sufren de trastorno de ansiedad o pánico. O por dolores de pecho y sensaciones de ahogo, se puede pensar que se está sufriendo un ataque al corazón, pero a pesar de estos síntomas, no es así.

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