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EL FLAGELO DE LA INSEGURIDAD

El mercado negro, el máximo proveedor de armas a los delincuentes de nuestra ciudad

Pistolas, carabinas y escopetas cuyo valor comercial actual supera los $ 5.000 son adquiridas por bajas sumas en el ámbito clandestino. “Es un tipo de comercio que funciona en la periferia”, explicó Carlos Ceratto, agente local del RENAR.

Las denuncias policiales radicadas en las comisarías de Junín en los últimos meses dan cuenta que un alto porcentaje de los asaltos y robos son a mano armada.

En efecto, la facilidad para conseguir fusiles de distinto tipo y tamaño sin quedar registrado no es nueva, pero de ser un tipo de comercio otrora aprovechado por aficionados a la caza y coleccionistas, pasó a transformarse en una peligrosa tendencia que crece entre los delincuentes.

Carlos Ceratto, armero desde hace más de treinta años y agente del Registro Nacional de Armas (RENAR), no dudó en afirmar que el denominado mercado negro es el principal proveedor de armas a los ladrones juninenses.


Defensa personal


“Gente que venga directamente a comprar un arma para defenderse hay muy poca, rondará el dos por ciento del total de los clientes. Ni siquiera hay consultas de vecinos que quieran comprar porque los asaltaron y quieran defenderse por sus propios medios”, afirmó a Democracia el propietario de Campini y Catena.

De todos modos, es un hecho que el arma de caza deportiva también puede ser usada para defensa, inclusive los rifles de aire comprimido modernos, que tienen una balística muy parecida a la carabina calibre 22. “Hoy te pegan un balinazo en una zona vital y te matan”, advirtió Ceratto.


Circuito clandestino


Y explicó que no cualquier persona tiene acceso a un arma en forma legal, por eso afirmó que “se debería atacar con mayor fuerza el mercado negro”.

“Hace veinte años aparecieron muchas fábricas, muy chiquitas, donde producían armas de bajísima calidad y en ese momento, en cualquier armería del país, sólo con tener el documento de identidad uno retiraba un arma. Entonces se plagó de esas unidades”, recordó.

Pero, ¿cómo accede a ese tipo de artefactos, por caso, un menor de bajos recursos?

“A esa gente le llega muy fácil. Es decir, yo tengo clientes que son compradores compulsivos y por ahí los asaltaron y les llevaron diez armas, entonces le liman la numeración y pasan al mercado negro. O puede pasar que al fallecer un hombre con muchas armas en su casa, la viuda decida venderlas. Si viene acá no hay problema, porque yo las legalizo, pero si se las da a un amigo, un conocido o a un vecino, entran al mercado negro. No hay transferencia, no hay papelería, no hay nada”, explicó el comerciante.

Al respecto dio un dato esclarecedor: “Nosotros vendemos armas de calidad reconocida y sólo con la documentación terminada. Una pistola calibre 22, italiana por ejemplo, ronda los 4.000 pesos, a lo que se suman gastos en papeleríos que están en el orden de los 700 pesos. Con balas y con una funda se te va a 5.000 pesos. Y en el mercado negro hay armas que se han vendido a 100 pesos, de calidad parecida”.

Un combate “en serio”


Ceratto dijo que normalmente, el mercado negro opera en la periferia de las grandes ciudades y en Junín se replica esa tradición. “Acá hay lugares donde todos sabemos que habitan las mafias. No se lo ataca de ninguna manera, y no sé por qué. En esta situación, el ciudadano común está corriendo mucho riesgo”, advirtió.

A su criterio, una buena medida sería “urbanizar los asentamientos”.

“Hay que abrir calles anchas, donde se puede circular libremente. Si hay que entrar con una máquina y barrer como hizo Lula en Brasil habría que hacerlo de una vez y para siempre. Pero acá nadie se anima”, aseveró.

También reclamó mano dura de la Justicia. “No puede ser que porque sea menor o porque no tenga antecedentes el que te robó al rato esté libre”, se quejó.

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