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CARTAS A LA VISTA

Juninenses inventaron un mazo de naipes para personas con capacidades diferentes

Son para no videntes, disminuidos visuales y gente con óptima visión, para que todos juntos puedan jugar a la vez. El creador de estas cartas es Federico Koch, docente de la escuela de arte Xul Solar.

Cómo hacen personas con diferentes capacidades visuales para jugar juntos al truco, al póker o a lo que permita una baraja de naipes? Juninenses crearon un mazo de cartas inclusivas, para no videntes, disminuidos visuales y gente con óptima visión, para que todos juntos puedan jugar a la vez.
Con la ilustración sola, los ciegos no pueden. Y si las cartas están en Braille, el relieve de un lado hacía que el dorso esté marcado, dándole una ventaja al que ve.
Mediante la utilización de un aditivo para tinta, que años atrás se usaba como decorativo, se pudo implementar el código Braille en muchos productos, de manera económica, y sobre todo, evitando que el lado de atrás quede hundido.
El creador de estas cartas es Federico Koch, docente de la escuela de arte Xul Solar y gerente de una consultora en diseño gráfico en Junín. Él las desarrolló con Sofía Minotti, maestra de educación especial, y Julieta Ruffa, pasante del estudio.
“Sofía es mi novia, y al ser maestra de educación especial, trabaja con chicos que tienen problemas visuales. Hace tiempo venía pidiéndome que le diseñe unas ‘cartas para ciegos’, debido a que vio unas cartas argentas, que diseñé por placer para el concurso Innovar. La vorágine laboral me impedía que le dé comienzo y fin a esa idea. En agosto, el colegio Nuestra Señora de Luján, de nuestra ciudad, me preguntó si podía recibir de pasante a Julieta Ruffa, una chica que deseaba estudiar diseño gráfico, aceptamos y decidí preguntarle si deseaba concretar un proyecto que tenía en mente (las cartas) para presentar en Innovar 2013. Obviamente aceptó y comenzamos a dedicarle tiempo todos los días”, relató Koch a la publicación especializada El Otro Mate.

El desafío de la integración


Cuando se pusieron a trabajar, la investigación ubicó dos problemáticas. La primera, es que las cartas con código incorporado suelen ser hechas manualmente por los mismos no videntes, por una cuestión de costo y disponibilidad. El desarrollo de productos inclusivos (que tienten a los videntes como no videntes al mismo tiempo) está muy virgen aún y no tiene en cuenta el “seducir” su compra a personas videntes. Segundo, debido a los métodos tradicionales de repujado del papel, es muy costoso implementar el código Braille en distintos packaging de productos.
Se cuidó que los tres públicos destinatarios estuviesen incluidos en las cartas. Para las personas que no tienen problemas visuales, se realizó un diseño que fuese atractivo a los cánones estéticos actuales, con preponderancia del minimalismo. Contemplando a los disminuidos visuales, se destacó el número y el color, que son los protagonistas principales de cada carta, distinguiendo así también al palo de la baraja. Los no videntes, quienes fueron el principal motor para crear esta idea, pueden jugar tranquilamente ya que cada carta tiene el palo y número grabado con tinta en termo-relieve bajo el código Braille, que no se trasluce o siente en el dorso de la carta (con el repujado esto no sucede).
Luego de investigar la problemática, hicieron un prototipo, que lo pusieron a prueba con Iván Guajardo, bibliotecario de la Biblioteca Braille Parlante “Eduardo Larrory” de Junín, quien resultó ser un gran jugador de cartas, reformularon el diseño en base a sus correcciones y luego fueron seleccionados para exhibir las cartas en el certamen Innovar.
“No tengo deseos comerciales con este producto”, cuenta Koch, “por lo tanto, no realicé patente o registro del mismo, ya que quiero que sea de utilización pública. Ojalá la difusión del proyecto lo permita, ya que se requiere de un buen material para su correcto aprovechamiento (el pasar el dedo por encima, desgasta mucho las cartas)”.

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