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MANOS SOLIDARIAS

Junín Esperanza del Chaco: 13 años de amor y compromiso con quienes más lo necesitan

Nació en el colegio San José como un proyecto de alumnos con ganas de hacer cosas por los demás. Una necesidad de ayudar, que luego generó que esta idea se ampliara y el espacio físico disponible para las donaciones no fuera suficiente.

Mientras algunos se quedan en la duda, evaluando lo bueno y lo malo de ser solidarios –como si hubiera en verdad algo malo en ese maravilloso gesto humano-, otros ponen el hombro, dan su tiempo y sus ganas a una causa que no tiene fin. Porque una causa no es un lugar o un grupo a quien se ayuda. Una causa es la misma solidaridad, con diferentes caras.
No es obligatorio ser solidario; claro que no. Pero vaya que es una gratificante tarea que puede cambiarnos de raíz, más de una concepción sobre la vida y el descubrimiento de las cosas importantes que en ella habitan.
Junín Esperanza del Chaco es exactamente lo que su nombre indica desde hace trece años para una comunidad en el Impenetrable. Pero también lo es para otras, sin olvidarse de la propia ciudad donde se iniciaron.
Un ejemplo que invita a ver más allá de uno mismo e involucrarse. Bienvenido quien se anime.

Satisfacer necesidades, dar amor

Hace trece años que la agrupación “Junín, esperanza del Chaco”, nació en el Colegio San José como un proyecto de alumnos con ganas de hacer cosas por los demás. Una necesidad de ayudar, que luego generó que esta idea se ampliara y el espacio físico disponible para las donaciones no fuera suficiente.
Pero lejos de mermar o culminar, el proyecto se abrió a la comunidad y se depositó en manos de Adrián, Esteban, Lorena y muchos otros compañeros. Actualmente son bienvenidos a participar todos aquellos que quieran hacerlo, sin diferencias de ideas políticas o religiosas, toda la comunidad puede dar una mano y de hecho es algo que Adrián, uno de sus integrantes, deja muy en claro.
“Somos un grupo que trabaja con la ayuda de la gente de Junín, sin ellos no podríamos hacerlo. Llevamos alimentos, útiles escolares, ropa, camas, colchones, todo lo que haga falta y entre en el camión que tenemos a disposición”.
El lugar destinado para llevar esa ayuda se llama Fuerte Esperanza.
“Es un paraje donde tenemos el contacto de dos monjas que manejan un comedor y que si bien no está abierto todo el tiempo porque muchas veces no les alcanzan los alimentos, ha progresado un poco gracias a la ayuda”, destaca Lorena, otra colaboradora de la organización.
“A través del paraje se accede a otras zonas, otras comunidades aborígenes que quedan más hacia el monte, entrando en el impenetrable. Ahí el panorama es muy crudo. Hay muchos chicos, viven en ranchos, no tienen agua, el suelo no es apto para sembrar o sea que no crece nada. Es muy crudo”, remarca Lorena.
Según Adrián, “esos chiquitos caminan entre 8 y 10 km por día para ir al colegio y ahí comen. Al salir, las hermanitas les dan a las mamás un paquete de harina, o fideos, algo para esa noche. Pero se les da lo justo y necesario para que esa mamá vuelva a traer al nene a la escuela y así el chiquito coma”.
Con cada viaje, el grupo refuerza las necesidades que ve o que les transmiten las hermanas.
“Vamos directamente al monte desde hace 13 años. En persona entregamos y vemos las falencias para ir año a año cambiando y sumando cosas”, explica Adrián.

Junín, ciudad solidaria

Cuando pensaba qué podía hacer por el Chaco, de qué modo cambiar o mejorar cosas cuando viajara, alguien le dijo a Adrián “andá a aprender”.
“Fue así”, asegura, “Cuando hablamos de pobreza y hambre extrema, allá se mueren los chicos. Allá el médico va dos veces por semana a la salita y hay un enfermero que no es enfermero”.
Y entre las falencias, está la satisfacción la sonrisa y el abrazo de agradecimiento. “Impacta mucho lo que ellos te dan”, reflexiona Lorena.
“Vamos con una misión y volvemos felices. Las Hermanitas nos dicen que la comunidad de Fuerte Esperanza vive gracias a Junín”, cuenta Adrián. “Esa comunidad y alrededores viven gracias a Junín y por eso cada viaje es una alegría del grupo. Pero sin la ayuda de la comunidad juninense sería imposible llenar el camión”, asegura Adrián. “Nosotros transportamos y entregamos todo en persona para garantizar a la gente de Junín que su donación llega”.

Viaje solidario ¿Cómo colaborar?


Actualmente Junín Esperanza del Chaco está llevando a cabo algunos eventos para poder pagar el combustible que les requiere el viaje que llevarán a cabo el próximo 22 de noviembre y que supera los $8000. También buscan un depósito para reunir donaciones para llenar un camión. “Queremos reforzar la navidad”, asegura Adrián.
“Hay un grupo trabajando para darles una sorpresa a las hermanitas que necesitan un vehículo todo terreno para ingresar al monte, así que están trabajando a la par nuestro para conseguirles una camioneta modelo ochenta más o menos, simple, para que puedan ingresar al monte y llevarles lo que necesiten de alimentos”, explica Adrián.
En cuanto a lo que están solicitando para el próximo viaje, lo que necesitan exactamente es “alimentos no perecederos, harina, aceite, fideos, velas, fósforos, tomates enlatados, todo lo que sea enlatado, leche, azúcar, yerba”.
El medio de contacto es a través de Facebook: Junín Esperanza del Chaco, o a los celulares 236 154653578 (Adrián) o 236 154673097 (Lorena).
Los domicilios a donde se pueden acercar donaciones son Paraguay Nº545, Sadi Carnot Nº368 y Orellanos Nº342.

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