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SALUD

Bulimia y anorexia: dos trastornos que se potencian con la llegada del verano

Sucede con la llegada del calor por la mayor exposición del cuerpo, y afecta a las mujeres en una proporción de 20 a 1. Los síntomas y las recomendaciones para una alimentación saludable.

La bulimia y la anorexia son dos enfermedades que se manifiestan cada vez más, sobre todo entre adolescentes y jóvenes, y que al llegar la época de calor, en que el cuerpo está más expuesto, se incrementan abruptamente, según sostienen los especialistas en estos trastornos.
“Con la llegada del calor, debemos descubrirnos el cuerpo y se descubre lo que podíamos ‘ocultar’ con la ropa de invierno. Con la necesidad de vernos en forma, es común acudir a mecanismos poco saludables que aceleren los resultados para tener el cuerpo que queremos al momento de usar la ropa de verano”, afirma la nutricionista juninense Carolina Schiaffino.
“Es en este momento que aumentan las posibilidades de encontrar desórdenes alimentarios como la anorexia y bulimia”, puntualiza.
Según la especialista, en ambos casos se trata de trastornos psicológicos, en los que los jóvenes (en general son mujeres, en una proporción de 20 a 1) combinan una baja autoestima con una insuficiente contención familiar (o mucha exigencia). “Luego surgen los trastornos alimentarios con ‘trucos’ que prefieren ocultar, ya que son conscientes de tener actitudes que no son correctas para la salud”, comenta.
Por su parte, la psiquiatra Mabel Bello, fundadora y asesora médica de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y Anorexia (Aluba), coincidió que en esta época del año comienza a acentuarse este trastorno.
“Con la llegada del calor -dijo- la preocupación por la figura hace que muchas personas se vuelquen en forma intensiva al gimnasio o a las dietas, y este fenómeno estacional es mucho más intenso en el sexo femenino”. Si bien no hay estadísticas oficiales en el país sobre qué porcentaje de la población padece estas problemáticas, se calcula que en el mundo hay alrededor de 70 millones de personas que sufren de patologías alimentarias, y que en las mujeres se da en un 85 por ciento.
“Aparece en la adolescencia, pero sabemos que estos trastornos son de inicio en la infancia -acentuó Bello- porque el origen de estos trastornos está relacionado con la biografía personal, el contexto familiar, los acontecimientos vitales y las presiones socioculturales”.
“Hay factores predisponentes que hacen que algunas personas sean más vulnerables a desarrollar un trastorno debido a sus características individuales y a las situaciones familiares y sociales que viven”, enfatizó la especialista.
Las expertas coinciden en que los trastornos alimenticios se pueden tratar exitosamente y se puede restablecer un peso saludable, y señalaron la importancia de que cuanto más pronto se trate es más probable que haya mejores resultados.
Bello remarcó que “uno de los conceptos fundamentales que hay que tener claros para entender este tipo de trastornos, es que se trata de una enfermedad y no de una simple manía o capricho de quienes la padecen. El gran error que se comete es creer que las personas caen en esta enfermedad por gusto, y es por esto que con prohibiciones o retos no se cura, sino que requiere de un tratamiento integral”.

Los síntomas de la anorexia

En diálogo con Democracia, Schiaffino indicó que, en el caso de la anorexia, los enfermos comienzan a disminuir la ingesta de alimentos, reduciendo las porciones y la cantidad de comidas diarias hasta lograr un control absoluto sobre la regulación de su apetito.
“Suelen ser personas con mucha voluntad, exigentes e inteligentes; se convierten en expertos de rótulos de alimentos o trucos de descenso de peso y realizan actividad física en forma muy metódica y en lo posible diaria.
“Es más común en las mujeres, ya que son las más preocupadas por conseguir el éxito a través de la apariencia. También en adolescentes, ya que son más vulnerables a la opinión ajena, al deseo de aceptación y por los cambios hormonales que producen rápidos cambios en su cuerpo”.
Las características iniciales para detectar en forma temprana la anorexia son, según la profesional, el deseo de perder peso y actitudes como tratar de evitar momentos familiares o con amigos donde comen juntos; ser anfitrión y servir en lugar de sentarse a comer; servirse pociones muy pequeñas; comer con los dedos o cortando chiquito y muy despacio para saciarse con lo mínimo; o inventar la excusa de que ya comió antes de llegar a un lugar.
“La persona anoréxica nunca estará conforme con su peso y tiene una distorsión de su imagen corporal al verse al espejo viéndose siempre gorda. Luego comienzan a usar ropa grande para disimular la flacura y suelen obsesionarse con otras actividades como ser la mejor estudiante, la mejor deportista, mejor amigo o hijo, etc. Es muy común en estadios graves el apartarse de su círculo de amigos ya que comienza a rechazar los comentarios y opinión de ellos”, afirma.
“La familia juega un papel muy importante, ya que la mayor necesidad de estos individuos es el que se sientan orgullosos de ellos y queridos por sus padres, hermanos o pareja”.

La bulimia

En el caso de la bulimia, los comienzos son similares a los de la anorexia, sólo que el individuo no consigue controlar el hambre y la necesidad de comer, por lo que comienza con actitudes compulsivas llamadas “atracones”.
“Se caracteriza por largas horas de ayuno y luego ingieren una excesiva cantidad de alimentos rápidamente sin importar de que se trate, luego surge un sentimiento de culpa que lo lleva a realizar acciones de “purga” como provocarse el vómito, ingerir laxantes, correr o realizar un deporte en forma brusca y vuelve a iniciar el círculo anterior”, explica Schiaffino.
“Esta personalidad es un poco más vulnerable, suele presentar mucha angustia y en general necesitan ser el centro de atención, recibir afecto constantemente, rodearse de amistades. No consiguen ser tan metódicos, por lo que en general siempre mantienen el sobrepeso, a diferencia de la anorexia que pueden llegar a una flacura extrema”, agrega.
Una característica común de la bulimia para detectarla a tiempo es prestar atención si luego de alguna comida la persona se ausenta y va al baño por un tiempo prolongado ya que el vómito es una solución muy frecuente luego de cada ingesta. También se debe observar si usan medicamentos que no fueron recetados como pastillas para adelgazar o laxantes. En casos extremos corren el riesgo de internarse por deshidratación o pérdida de potasio a causa de laxantes o por medicamentos no autorizados.
En ambos casos no logran reconocer que tienen un trastorno por lo que no piden ayuda y es el entorno quien debe estar alerta a los primeros síntomas.

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