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OPINIÓN

Alfonsín o 30 años de democracia

Hace 30 años era elegido presidente de la Nación Raúl Ricardo Alfonsín, este hombre de la provincia de Buenos Aires, más precisamente de Chascomús, sería entonces quien marcaría el rumbo de la fragilidad institucional del siglo XX a la consolidación definitiva del proceso democrático en el siglo XXI.
Parecía entonces que la consolidación de las libertades civiles era un sueño difícil de alcanzar y que las dictaduras, los atropellos de las libertades públicas, los desaparecidos y la muerte eran una pesadilla de la que no podíamos despertar.
Pero apareció este hombre, apasionado, con una verborragia que contagiaba al entusiasmo y generaba la emoción en quien lo escuchaba, este hombre que recitaba al final de cada discurso el preámbulo de la Constitución Nacional como un rezo laico destinado a unir orígenes, edades, sexos y cualquier tipo de diferencia que entre los argentinos pudiera existir.
Y con él apareció la democracia.
A los pocos meses un militar le ponía la banda presidencial y a los pocos días firmaba el decreto de creación de la CONADEP, quizá el acto más importante en la historia del mundo para el esclarecimiento de los crímenes más atroces que un hombre puede cometer contra otro hombre y la piedra fundamental para el juzgamiento de quienes desde el Estado habían violado los derechos humanos de la manera más feroz.
Después, la lucha por la independencia sindical, la ley de divorcio vincular, la patria potestad compartida, la defensa de los países no alineados contra los poderes globales, la pelea incansable por no pagar la deuda externa con el hambre de los pueblos, el grupo de contadora, Ronald Reagan teniendo que escuchar en los propios jardines de la Casa Blanca su inclaudicable oratoria antiimperialista, los silbidos de la Rural, los trece paros nacionales, la hiperinflación, Semana Santa, Campo de Mayo, obediencia de vida, punto final, el neoliberalismo, el fin de siglo, Menem, la salida anticipada del gobierno y todo lo demás.
La democracia que se consolidó en estos 30 años debe resolver las cuestiones pendientes para los próximos 30 años, las deudas son muchas, la igualdad y la justicia pueden ser los dos conceptos que definan globalmente esas deudas pendientes, sobre la premisa de una libertad sustentable se debe construir una sociedad más justa y más igualitaria como sostenía Alfonsín ya al final de su vida.
La democracia es de todos y se ha conseguido entre todos y se ha consolidado con el esfuerzo de todos, pero el 30 de octubre de 1983 hubo una persona que hizo un poco más que el resto y ese fue Raúl Alfonsín, por eso en este reconocimiento a su figura se reconoce también a todos los hombres y mujeres que durante estos 30 años, desde cualquier lugar de la vida social, han trabajado en favor de la consolidación de este sistema, que no es perfecto pero que es el mejor de todos los posibles.

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