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MARKETING APLICADO

Francisco

El reposicionamiento de una institución.

No parece ser casualidad la elección del nuevo líder del vaticano en un evidente cambio de rumbo. Quizá uno de los últimos bastiones de la resistencia al cambio se muestra flexible en un mundo que observa con atención el dinamismo de las instituciones, aún las más conservadoras.
Atentos al movimiento de otras corrientes espirituales que avanzan a fuerza de carisma, el buen hombre que es amigo de su canillita e hincha de San Lorenzo, despliega el arte de la bondad en pequeños actos privados de conocimiento público. En casi una campaña permanente, exhibe una rebeldía necesaria ante protocolos que deshumanizan y actos solemnes que alejan a la iglesia de sus principios fundamentales.
Tras años de oscurantismo sale a la luz una nueva etapa institucional que busca recuperar fieles perdidos. Montados sobre la imagen de un hombre simple que llega del fin del mundo, se erige una de las campañas publicitarias más importantes de esta época, dicho con respeto y seriedad.
Cuales eran las alternativas en este momento institucional del país más pequeño del mundo. Acaso la opción de impacto mundial para el Vaticano era un líder de tez morena. Al margen de las especulaciones previas, el golpe de efecto fue positivo y nadie debería alarmarse ante quien pretende exhibir la estrategia de fondo en una columna de viernes.
Se trata quizá de correr el velo de la maldad asociada a “lo publicitario” como representación del capitalismo cuando a fin de cuentas los cambios que se exhiben en apariencia deberán reflejarse en actos de fondo. A fin de cuentas el “Papa Americano” despierta el interés de fieles y no tanto en función de un reposicionamiento que era, para la iglesia, tan necesario como deseable.
Pa-pa-papamericano!

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