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QUINCE AÑOS DE TRAYECTORIA Y EXCELENCIA

Centro de Día Horizonte: reclaman que el servicio sea parte de las políticas públicas

Profesionales y padres afirman que, por la función social que cumple, la institución se convirtió en una necesidad para la ciudadanía. La lucha por la subsistencia y el enorme trabajo realizado con adolescentes y jóvenes con discapacidades severas.

El Centro de Día Horizonte cumplió sus primeros quince años de vida institucional, impulsado por el incansable trabajo de padres y profesionales que día a día se esfuerzan por lograr pequeños avances para mejorar la calidad de vida de los adolescentes y jóvenes que padecen discapacidades severas.
Con una trayectoria de excelencia y después de haber superado infinidad de situaciones financieras límite, la Asociación Civil reclama hoy formar parte de las políticas públicas y comenzar a ser subvencionada por el Estado municipal, con los aportes ya existentes del ministerio de Desarrollo Social de la Nación y las obras sociales.
DEMOCRACIA entrevistó a Susana Griffin y Nadia Cavallo -miembro de la Asociación de Padres y psicóloga de la institución-, quienes detallaron parte del recorrido realizado y hablaron de sus expectativas, poniendo especial énfasis en la importante función social que cumple la institución.

-¿Qué es y cómo funciona el Centro de Día Horizonte?
Nadia: El centro de día es un dispositivo que se orienta al hacer, con talleres que incluyen procesos de rehabilitación, estimulación, tratamientos de salud; y tiene una orientación terapéutica bastante marcada.
En este momento estamos trabajando con 15 jóvenes y adultos con distintas patologías severas, como impedimentos psicófísicos, psicopatológicos, casos de autismos…
La finalidad no es educativa, apunta a lo pscofísico, a lo terapéutico, al lazo social.

-¿Trabajan con equipos profesionales?
Nadia: Sí. Trabajamos con dos grupos de chicos y con profesionales bastante variados: psicopedagogos, psicólogos, psiquiatras, profesores de arte, asistentes sociales.
Deberíamos tener también fonoaudiológicos y kinesiólogos, pero no los hemos podido conservar, por las dificultades económicas. Cuesta un montón conseguir profesionales tan específicos para estas discapacidades, en una institución que tiene estas características, con honorarios bajos y la inestabilidad por las dificultades económicas permanentes.

-La institución fue creada por los propios padres…
Susana: La Asociación de padres nació en 1.995 y su primer objetivo fue crear el Centro como espacio alternativo para una franja de niños, adolescentes y jóvenes que no tenía cabida dentro del ámbito educativo especial, por la complejidad de sus patologías.
Sabíamos que el ministerio de Desarrollo Social hacía convenios, ya sea con asociaciones civiles sin fines de lucro o bien con los municipios.
Entonces fuimos al municipio para ver si se podía hacer cargo. En ese momento nos dijeron que no era posible y que podían colaborar con una parte del alquiler, entonces arrancamos nosotros, en 1998.
Los padres asumimos ese compromiso, sabiendo que era una responsabilidad muy importante y sin saber si realmente íbamos a poder sostenerlo en el tiempo.
Pero a fuerza de coraje y de gente que nos acompañó con mucha voluntad y compromiso, se pudo sostener hasta llegar a cumplir los 15 años.

-¿Cómo fue mantener la institución durante tanto tiempo?

Susana: Hemos pasado infinidad de situaciones financieras muy límites, por falta de fondos.
Tenemos la cooperación del Ministerio y las cuotas de socios, pero tenemos que pagar sueldos, alquiler, impuestos, servicio de emergencias… Además, las becas empezaron a espaciarse, así que el sostenimiento es muy complicado.

-¿Y estas complicaciones son permanentes?
Susana: la situación financiera delicada nos persigue siempre y nos dificulta garantizar la viabilidad. De hecho, este año estuvimos realmente muy complicados.
Tenemos gente que permanentemente nos acompaña, pero tampoco se puede sostener una institución sobre la base de tanta inestabilidad, porque esto genera malestar, incertidumbre. Permanentemente tenemos que apelar a la buena voluntad de la gente para que cobre más tarde cuando no corresponde, porque es gente que cumple una función social muy importante, gente calificada.
Nadia: De por sí los salarios son bajos, entonces que se atrasen en el pago es toda una cuestión. Se han llegado a atrasar dos o tres meses y es muy difícil sostener un equipo, con la calidad que queremos sostener, con estos problemas.

¿Existe la posibilidad de lograr otra ayuda?
Susana: Nosotros queremos seguir manteniendo el lugar de padres y el hecho de tener que lidiar con lo que tiene que ver con ser empleadores, genera un plus de estrés que no es bueno para nosotros.
Hicimos una evaluación de esta situación y presentamos al Municipio un proyecto institucional.
Hablamos de la posibilidad de corrernos y tratar de que, en lo posible, a partir del próximo ejercicio, esto sea parte de la agenda pública; que el servicio que presta Horizonte como entidad de bien público forme parte de las políticas públicas municipales y que, en todo caso, los convenios que tenemos desde hace 15 años con Desarrollo Social y con las obras sociales sean renovados desde el Municipio.
Susana: nosotros también tenemos nuestros límites, somos seres humanos, tenemos nuestras vivencias y nuestro desgaste personal y creemos que al cumplir esta función social, se ha ganado los méritos suficientes como para que forme parte de las políticas públicas.
Nadia: Aparte es una institución que pretende sostenerse en el tiempo, así que alguien tiene que tomar la posta.

¿Cómo fue la recepción en el Municipio?
Muy buena. Cecilia Herón estuvo presente en la reunión con el Concejo Deliberante y obviamente están estudiándolo. Pedimos que nos acompañen en lo que queda de este año en lo que puedan, alimentos, o lo que sea.
Pero nuestra ambición mayor es que pase a ser parte de la política pública, que es lo que le va a dar sustentabilidad en el tiempo.

-¿Trabajan con obras sociales?
Susana: El servicio es gratuito y no hay otro lugar que tenga estas características como entidad de bien público, por eso cumple una función social muy importante. En la institución hay chicos que tienen obra social y chicos que no, no es un requisito para la admisión.
Pero los chicos que tienen cooperan para el sostenimiento de todo el servicio, aportando la cobertura individual.
De todas maneras, por ahora la cobertura es por vía de excepción, porque la casa es una casa antigua que no reúne las condiciones que las obras sociales exigen. Por eso, al ser por esta vía, tampoco se cobra con regularidad, ni con los montos que se cobran en las clínicas privadas.
De todas maneras, ya está iniciado el expediente para que la cobertura deje de ser por cada chico y pasar a tener un convenio como entidad prestadora.

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