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MARKETING APLICADO

Ego

El carácter autobiográfico de las redes sociales.

Quienes por trabajo, curiosidad, aburrimiento o interés en conocer gente utilizamos a diario las redes sociales, asistimos a una serie de fenómenos que creo interesante destacar en este espacio.
Dónde estoy, con quién y qué estamos haciendo en este momento. Qué siento, lo que deseo o lo que quiero que los demás sientan. Mi opinión sobre el partido de fútbol y una sentencia sobre la política económica del Gobierno actual. A dónde me voy de vacaciones y quién es mi pareja actual; todo se mezcla como un tejido amorfo que entrecruza cuestiones banales con frases de los filósofos más reconocidos.
Lejos de hacer un juicio de valor sobre las redes sociales y la dinámica de contenidos que la sociedad propone, es interesante tomar distancia por un momento para “ganar” objetividad y notar lo curioso de algunos comportamientos propios y ajenos.
De pronto la tarde nos encuentra en una oficina, solos o en compañía y sucede: redactamos o citamos una frase buscando una reacción en los demás, aún si nuestro acto no buscara ninguna reacción consciente, el simple acto de “publicar” se entiende como intención de “hacer pública” alguna cuestión.
La inmediatez del resultado nos seduce invitándonos permanentemente a “postear” algo, una frase graciosa, una foto o lo que sea para despertar interés, admiración o lo que sea. Por momentos, el muro de las redes sociales se convierte en una especie de registro de acciones aceptadas o condenadas por la comunidad virtual y así, las publicaciones ganan adeptos a partir del botón “me gusta” como si se tratara de una medición de rating de un programa de tv.
Muchos usuarios completan sus perfiles con fotos personales donde exhiben físicos trabajados o miradas profundas. Otros se muestran naturales, algunos se refugian bajo la imagen de un cantante o un jugador de fútbol. A fin de cuentas cualquiera sea la decisión, estamos tomando postura sobre nuestra biografía personal y en ese mismo acto la estamos redactando.
Como todo acto incorporado, la administración de nuestro perfil en redes sociales surge como resultante de una respuesta a un estímulo para el que no fuimos preparados naturalmente. Se trata de una reacción a la infinidad de posibilidades que nos otorga el auge de las vías de comunicación. Somos tentados a “publicar” a ser “Leídos” o “vistos” por los demás y nuestra actitud dependerá de cuestiones relacionadas con nuestro carácter o la certeza de una posición asumida en torno a cómo actuar frente a esta invitación autobiográfica.
A fin de cuentas y a modo de conclusión, las redes sociales conforman una pequeña oportunidad de ser relevantes, sin embargo siempre serán un destino y nunca un fin en sí mismo, todo dependerá de los recursos que tengamos para sostener dicho interés sobre nosotros.
Estoy escribiendo esta columna, terminando; voy por un mate, estoy en el estudio, con mi socio, quien hará una corrección sobre estos párrafos.

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