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EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE… ¡INTERNET!

Historias de juninenses que encontraron a su “media naranja” a través de la web

Del chat al contacto cara a cara, las dudas y los temores de ese tránsito del mundo virtual al real, y la conformación, en muchos casos, de una familia, todo contado por los propios protagonistas, junto al análisis de especialistas de nuestra ciudad.

El espacio que ofrecen las nuevas tecnologías, aplazado por muchos y venerado por otros, no es más que una nueva posibilidad de encuentro, diferente a la que conocemos -cara a cara- pero capaz de generar situaciones y vínculos que no siempre son pasajeros ni mucho menos. Que un incipiente encuentro virtual se convierta en una relación real y pueda continuar y crecer, más allá de las redes sociales, dependerá sólo de aquellos que se animen a dar el paso para conocerse en persona. Y… ¿por qué no apostar al amor?

”No sé cómo me animé”

Durante el 2001, en un chat de Internet del sitio Ciudad.com, Silvina, oriunda de nuestra ciudad, y Fabián, comenzaron a chatear sin demasiadas expectativas.
“Yo jamás había entrado a páginas de chat, era bastante nuevo para mí y no tenía ninguna intención de conocer a nadie”, comenta Silvina con total sinceridad a este diario. Pero poco a poco, ese desinterés se vio trastocado por la asiduidad con que ella y Fabián comenzaron a charlar, primero en el chat de la web donde se encontraban y luego en el más privado y personal ICQ (un mensajero similar al del Messenger).
Correos electrónicos, mensajes privados en MSN, extensas charlas, fueron algunos de los motivos que generaron el deseo de conocerse en persona. Deseo que Silvina intentaba frustrar en Fabián cada vez que se hablaba del tema.
“Yo vivía en Capital y quería venir a conocerla, pero ella no quería saber nada”, advierte Fabián. Y agrega: “Me llevó un tiempo convencerla, hasta que aceptó y vine a Junín”.
Los nervios, las presiones, las preguntas se acrecentaban en la cabeza de Silvina a medida que se acercaba la hora.
“No sé realmente cómo me animé a conocerlo, no pensé jamás que pudiera conocer en persona a alguien que había surgido de Internet. Me daba miedo”, expresa. “Creo que influyó su personalidad. El no se iba a bancar el ‘no’ de mi parte”. Juntos decidieron asentarse en nuestra ciudad y desde hace 11 años comparten su vida proyectando una familia en común.
La de Silvina y Fabián es sólo una de muchas otras historias románticas con epicentro en la red de redes.

Nuevos vínculos

En este sentido, la psicóloga juninense Micaela López afirma: “Internet es un gran recurso, un espacio que debe ser aprovechado, que responde a nuevas formas de vínculos, ni mejor, ni peor, sólo diferente”.
Para la especialista, “es una forma nueva de comunicación, que se enmarca en un nuevo tipo de sociedad que plantea nuevas problemáticas, nuevas demandas, pero que si hablamos de redes también estamos hablando de vínculos, porque hay una relación con un otro, que en este caso es virtual y que puede permanecer virtual o materializarse”.

“Un momento inolvidable”

Paula, oriunda de Elortondo, provincia de Santa Fe, y Ruben, de nuestra ciudad, se conocieron en una página de búsqueda de parejas de Hotmail, en 2006.
“Fue el 5 de diciembre de 2006”, remarca Paula, rememorando con exactitud ese momento. “Chateábamos mucho y no tardamos en pasarnos los teléfonos así que también hablábamos mucho. Diría que todo el día”.
Decididos a conocerse en persona, en un acuerdo de ambos, Paula vino a Junín.
“Hubo mucho nerviosismo, miedo, aunque nos conocíamos por fotos y cámara web, pero no es lo mismo”, aclara. “Por suerte, la verdad que fue vernos y saber que nada había cambiado. Fue un momento inolvidable”.

“Convivimos un año y nos casamos”

Continuaron viéndose los fines de semana, por la distancia, pero no tardaron en tomar una decisión al respecto. Paula se mudó a Junín en marzo del 2007.
“Convivimos un año y al siguiente nos casamos”, cuenta con una mezcla de seguridad e incredulidad propia de su historia de amor. “Nos cambió la vida a los dos el conocernos y la verdad que nos complementamos muy bien”, expresa.
Tal vez allí está el punto principal de estos vínculos y tiene que ver con que sólo representan una posibilidad, un medio más de encuentro que luego será llevado al plano real o no.

Entre lo virtual y lo real

“Es importante diferenciar ese enamoramiento del amor propiamente dicho”, explica Micaela López, “ya que el primero corresponde a una primera etapa de idealización del otro, y cuando dos personas sólo establecen contacto a través del campo virtual, sin un contacto físico, pueden permanecer en esa etapa de idealización. Luego puede ocurrir que cuando esas personas se encuentran en un mismo espacio físico y se supera la idealización, se llega a la otra etapa, la del amor, o bien que lo idealizado confrontado con la realidad provoque desilusión y no prospere la relación”.
“La más simple y atenta observación de los comportamientos de los individuos en la vida diaria permite advertir que las nuevas tecnologías -basadas en el concepto de red-, han invadido nuestra cotidianidad en todos los estratos y franjas generacionales formando parte de nuestra vida y, por ende, condicionando y determinando de modo insoslayable nuestras conductas y la manera en que nos relacionamos”, reflexiona el escritor, abogado y docente juninense Alejandro Casas.

El “dios” de la red…

“La cuestión sería entender que las nuevas tecnologías son medios y no fines en sí mismas”, aclara el profesional. “Una cuestión que siempre fue crucial en los efectos que producen los adelantos tecnológicos: que el “dios de la red” no destrone a aquellos “dioses” que, durante miles de años, estuvieron presentes en la vida y en las relaciones de los hombres: el diálogo, los gestos, las miradas, el encuentro cara a cara con todo lo que ello implica de bueno y de malo”.
Coincidiendo con ello, más especialmente en cuanto a las relaciones de pareja, López entiende que “las personas que se conocen por Internet y continúan con éxito una relación, sólo lo hacen después de un contacto físico, que les permite desarrollar un vínculo real, bajar la idealización y tolerar las diferencias”.
Casas no tiene dudas de que hay lugar para el amor en Internet, pero hace algunas salvedades. “Hay que entender que ese amor tiene tantas facetas y tantas aristas como individuos hay. Saber también que, además del amor romántico, de novela rosa, el del príncipe azul y la princesa encantada, deviene indefectiblemente otro amor, que se construye día a día, a fuerza de empeños, de dimes y diretes, de contrariedades, de malos entendidos, pero también de proyectos en común, de sueños compartidos, de voluntad renovada y de distintas maneras de recrear la pasión”.

Tiempos que cambian (o se reciclan)

No obstante lo novedoso de estas tecnologías, es bueno traer a la memoria ciertos modos de conocerse que si bien se daban en otro soporte –el papel-, tienen puntos en común.
“En otros tiempos -los de la prehistoria de las redes-, se establecían verdaderos y permanentes vínculos amistosos y amorosos a través de la correspondencia epistolar”, señala Casas.
En todo caso, siempre será necesario traspasar ese espacio de virtualidad para que las relaciones tomen un estado más real.

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