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ENTREVISTA CON DEMOCRACIA

Aguiar sobre el acuerdo de precios: “La inflación es alta, pero está controlada”

El economista y ex candidato a intendente por el kirchnerismo defendió las políticas aplicadas por el Gobierno nacional y remarcó que la solución no pasa “por enfriar la economía”. Pidió “responsabilidad social” a los empresarios.

El economista, docente y ex candidato a intendente de Junín por el Frente para la Victoria, Santiago Aguiar, analizó en una entrevista a fondo con Democracia el acuerdo de precios del Gobierno con los supermercados, el cual consideró una medida “de corto plazo” en el marco de las discusiones paritarias.
Y opinó que la inflación es un problema mucho más hondo, que tiene causas estructurales, y que “no se soluciona enfriando la economía” sino, antes bien, resolviendo las “tensiones” entre los distintos actores de la economía.
Además, llamó a los empresarios a ser “responsables”.

-¿Cree que funcionará el sistema de control de precios?
-Para hablar del control de precios, primero habría que entrar en la raíz. El control de precios es una forma, entre otras tantas, de controlar un problema que existe en nuestro país que es el aumento generalizado del nivel de precios o la inflación. Para poder entender por qué se aplica el control de precios, primero hay que entender cuál es el motivo de la inflación. Si uno supone que la inflación es un efecto monetario, por aumentar la cantidad de dinero, como los países centrales y las teorías monetarias del dinero, que afirman que uno aumenta la cantidad de dinero y aumenta el gasto, entonces también aumenta la inflación. En ese caso, el control de precios en sí no tendría demasiado efecto, porque uno estaría tratando de tapar el sol con el dedo y en algún momento esto se desborda.

-¿En dónde radica el problema de la inflación?
-En Argentina, para el Gobierno -y es mi interpretación también- el problema de la inflación es estructural, no una inflación puntualmente de demanda, ni una inflación de costo, ni efecto de una política monetaria expansiva. Es una inflación que, como en el resto de los países de Sudamérica, tiene que ver con diferencias estructurales del propio desarrollo de los países, como por ejemplo, aumentos en la rentabilidad de algunos sectores en detrimento de otros; aumento del dinamismo del crecimiento de algunos sectores de la economía respecto de otros. Eso genera tensiones entre sectores distintos de la economía, que generan también distorsión de precios. Entonces, en este caso, la política monetaria expansiva, el aumento del gasto público, el aumento de los costos de la producción (las políticas de paritarias) son efectos multiplicadores o de propagación de esta inflación que se genera en términos estructurales. No hay que combatir esos efectos de propagación como si fueran el motivo de la inflación. Porque esas fueron las recetas tradicionales de los noventa, que no dieron resultados: congelar salarios, enfriar la economía, congelar el gasto público, aumentar las tasas de interés, etc. Son mecanismos que dieron cuenta de que no ayudan a contener la inflación. Por el contrario, perjudican el desarrollo natural de una economía, y los primeros perjudicados son los sectores que llegaron a ganar nuevos espacios de derechos, como los trabajadores, los empleados de menores recursos, y los sectores de menos recursos que eventualmente pagan el costo de la inflación.

-¿Qué sería lo que hay que atacar, entonces?
-Lo que hay que entender es que, ante una interpretación de una inflación estructural del país, el control de precios, con el control cambiario, con el control de la balanza comercial y otras políticas que está utilizando nuestro Gobierno, es para poder contener esa inflación estructural que existe. Pero lo cierto es que no hay una disparada de la inflación como hubo en los 80, antes de la convertibilidad. Es una inflación alta, porque realmente lo es, pero que está controlada en ciertos niveles.

-¿Qué está haciendo el Gobierno?
-Lo que está haciendo este Gobierno es tratar de no enfriar la economía, no enfriar la demanda. Los empresarios que no puedan conseguir demandantes de sus productos van a disminuir la cantidad de producción. Disminuir la cantidad de producción significa disminuir la cantidad de personal. Entonces lo que requiere el Gobierno, y por eso se discute mucho el tema de paritarias, es la responsabilidad del sector sindical respecto de este aumento de los costos. Entonces creo que es un conjunto de cosas.

-¿Por qué?
-Porque si el Gobierno no interviene, estamos en una carrera de precios-salarios, a ver quién ajusta primero, y se genera un espiral inflacionario terrible. Porque los salarios siempre son los últimos en ajustar. Naturalmente, ningún empresario va a pagar algo que cree que puede costar más barato. Y particularmente los salarios es el costo más importante para los empresarios. Entonces, las paritarias, en conjunto con el control de precios, con el sistema cambiario, con el control comercial, es un todo que debería intentar contener esta inflación que es natural en este tipo de países. Entonces, las explicaciones que vienen del lado de ‘El Central debería dejar de emitir’, realmente no tienen sentido en este país. Porque la cantidad de dinero hoy no genera inflación. Lo que genera inflación son otras cosas. La cantidad de dinero es un efecto multiplicador, es como echarle más leña al fuego, pero la leña de por sí no es fuego.

-¿Qué efecto surte el aumento del gasto público?
-Aumentar el gasto público también es un elemento propagador. Pero este tipo de recetas, como por ejemplo aumentar la tasa de interés… El aumento de la tasa de interés es un impacto directo sobre la inversión. Y lo que queremos es que este país invierta, no que se deje de invertir. Aumentar la tasa de interés es bueno para el ahorrista grande, que puede tener ahorrado sin ganar tasa, pero es malo para el inversor y para la inversión como componente de la macroeconomía de nuestro país.

-¿Qué diferencias hay entre el proceso inflacionario de Alfonsín y este?
-Principalmente, las tasas de crecimiento de la inflación y de los precios no son nada que ver. Estamos hablando de dos momentos distintos. Cuando uno pierde el control del aumento de los precios, genera un espiral inflacionario incontenible que se aumenta exponencialmente y uno no sabe cuánto van a valer las cosas mañana. Acá funcionan las cuestiones de expectativas en términos de un dinamismo infinitesimal. Yo creo que inmediatamente las cosas van a estar más caras, entonces inmediatamente quiero gastarme la plata. El problema de la inflación es que la gente tiene la sensación de que el dinero en el bolsillo no le sirve. Entonces lo mueve y cuando el dinero circula muy rápidamente y uno le inyecta más cantidad de dinero, eso va a impactar casi directamente en los precios. Porque la cantidad de dinero ayuda a que esos bienes se transen más rápidamente. Ante una oferta que no puede ajustar tan rápido, siempre el ajuste más rápido es por los precios.

-¿Qué se busca con este control de precios?
-Lo que se intenta con este control de precios -que no es la solución- son políticas de corto plazo que ayuden a contener una tendencia al crecimiento de los precios en un momento donde hay paritarias. Esto no quiere decir que el Gobierno está tratando de tapar la inflación o que los empleados tengan un aumento más bajo, porque la inflación está contenida por el aumento de precios.
-¿Cree que este acuerdo puede generar desabastecimiento?
-Es natural que los acuerdos de precios, como políticas de corto plazo, generen ciertas tensiones. El día 61 a lo mejor habrá otro acuerdo, o no habrá otro acuerdo y habrá libertad de precios. El Gobierno está buscando cierta responsabilidad de los formadores de precios, que en nuestro país, lamentablemente, sigue estando muy concentrado, sobre todo en los principales rubros.
-¿Cómo sería eso?
-Hoy los productos de consumo masivo están concentrados en dos o tres empresas. Entonces, los formadores de precios de una economía son también los principales responsables, con el Gobierno. El Gobierno tiene que darles las condiciones suficientes para que puedan producir, invertir y que tengan previsibilidad. Y también los empresarios tienen que tener responsabilidad social, porque no todo es ganar plata y a veces, para tener un país que consuma, hay que ajustar un poco la rentabilidad, hasta que el país se estabilice. Porque sin estabilidad de precios y salarios, no existe país. En el fondo, se genera semejante distorsión que a nadie le sirve el sueldo, a nadie le sirve la plata.

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