Animarse a contarlo

Pasaron más de seis años desde la publicación de “El Sida en La Plata” (2006, La Comuna Ediciones) y las historias de pacientes que conviven con el virus del Sida que allí recopilé siguen resonando actuales.
Es que si bien la tecnología médica ha experimentado importantes avances –la terapia combinada de antirretrovirales posibilita una vida normal-, la cuestión social sigue irresuelta, básicamente por la estigmatización y la falta de contención social.
Volviendo a hojear el libro, me reencuentro con el prólogo del doctor Jorge Cueto, con la valentía del escritor Gabriel Bañez, que tomó la decisión de publicarlo, y con las entrevistas: allí están, entre otras voces, una enfermera que contrajo VIH en su trabajo, en una clínica, y a raíz de eso fue despedida; un cura que convive con el virus y no se lo puede contar a nadie; un homosexual que cuando fue a IOMA a realizar un trámite, tuvo que ver cómo una de las empleadas le echaba lavandina a la silla donde se había sentado.
Poner palabras donde sólo hay silencio, sigue siendo el desafío.

COMENTARIOS