AFIRMAN QUE LA PROVINCIA ESTÁ AUSENTE

Vandalismo y robos: ¿quién protege la seguridad en las escuelas de la ciudad?

Tras los hechos ocurridos en la Escuela Primaria Nº 19, desde el Consejo Escolar aseguraron que fueron varios los actos delictivos constatados durante el año. Una modalidad que crece y preocupa a las autoridades educativas locales.

La creciente ola de inseguridad que golpea a nuestra ciudad parece no respetar ni a las instituciones educativas, que cada vez más a menudo son víctimas de robos y actos vandálicos, cuyas consecuencias pagamos todos.
Así lo admitió Alejandro Braga, tesorero del Consejo Escolar de Junín, quien afirmó: “Si bien no son algo de todos los días, durante el año hemos tenido varios episodios”.
Entre ellos, mencionó los ocurridos en las escuelas 17, 22, y 7, a los que se suma el último, verificado el pasado 21 de noviembre, en la Escuela Primaria nº 19.
“Cuando vamos a las escuelas, a veces nos dicen que pueden ser los mismos alumnos. Pero otras veces son vecinos, gente que muchas veces no roba, sino que rompe por romper”, aseguró el funcionario, y agregó: “Lo que no entienden es que cuando uno rompe o le roba a una escuela, se está robando a uno mismo, porque las escuelas son de todos”.

Inseguridad

En cuanto a la seguridad de los establecimientos, Braga afirmó que está en mano de las cooperadoras escolares, ya que el Gobierno de la provincia de Buenos Aires no dispone partidas específicas para tal fin.
“El Estado no paga las alarmas, eso depende del esfuerzo de la cooperadora de cada escuela”, dijo, y reconoció que gran parte de las instituciones educativas de la ciudad carece de ese dispositivo.
“El problema es que en muchas escuelas faltan aulas, faltan instalaciones eléctricas… entonces el tema de las alarmas pasa a un segundo plano”, aseguró.
En otro orden, afirmó que sólo las escuelas rurales cuentan con un casero, encargado de bregar por la seguridad de los establecimientos durante las horas en las que están deshabitados.
Por lo demás, sólo hay un sereno en la Escuela nº 17 –urbana-, que fue nombrado luego de los reiterados actos delictivos ocurridos el año pasado.
Según Braga, la proliferación de robos en las escuelas se vio acentuada luego del inicio del programa Conectar Igualdad, ya que el equipamiento tecnológico por él requerido resulta de sumo interés para los malvivientes.
“Ahí hay una contradicción, porque muchas veces tenemos una escuela a la que la equipan con tecnología, pero ni siquiera tiene las medidas de seguridad para protegerla”.

Altos costos

Los reiterados robos y actos vandálicos tienen un alto costo para el Estado, que en lugar de realizar mejoras en los establecimientos, se ve obligado a gastar sus recursos en la reposición o reparación de los bienes averiados.
En este caso, los gastos no sólo corren por cuenta de las cooperadoras, sino también del Consejo Escolar, que sin embargo cuenta con un presupuesto de apenas 300 mil pesos anuales para “repartir” entre las más de cien escuelas de la ciudad.
“Desde el Consejo Escolar no damos abasto para arreglar o remodelar todas las escuelas”, reconoció Braga, y dijo que ante cada episodio, deben utilizar sus escasos recursos para arreglar los destrozos producidos, reforzar las rejas o cambiar los vidrios.
“Una puerta de reja no sale menos de 2.000 pesos. Pero más allá de los números, se trata de entender que el dinero que se usa para arreglar, puede usarse para mejorar otra cosa”, sostuvo, y ejemplificó: “La Escuela 19 nos había solicitado cuatro ventiladores, que cuestan casi lo mismo que los arreglos de los destrozos”.

“Nos causan un gran perjuicio”

En diálogo con DEMOCRACIA, la directora de la Escuela Media Nº 7, Ana Casaux, contó algunas de las experiencias sufridas en la institución y detalló: “Hace más o menos dos meses nos rompieron los vidrios de 14 ventanas, dos veces seguidas. Esto causa un gran perjuicio, porque los costos de los destrozos son altísimos”.
Si bien los nuevos vidrios fueron pagados por el Consejo, la colocación corrió por cuenta de la propia escuela, que también debió hacer frente a los gastos relacionados con la implementación de nuevas medidas de seguridad.
“Hemos puesto candados por todos lados, porque si bien tenemos alarma, la policía tarda unos minutos en llegar. Así que por lo menos les hacemos el trabajo más difícil a los ladrones”, dijo.
Durante 2011, la escuela sufrió al menos cuatro robos, que dejaron como consecuencia importantes pérdidas materiales.

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