DIA DEL ABOGADO

Conmemoración y homenaje a Juan Bautista Alberdi, uno de los más destacados pensadores argentinos

Redactó las “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”.

Hoy, 29 de agosto, se conmemora el Día del Abogado, por la fecha de nacimiento de Juan Bautista Alberdi, uno de los más lúcidos pensadores argentinos, autor de las “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”, que se tuvo particularmente en cuenta al sancionarse la Constitución Nacional de 1853.
Aunque vivió gran parte de su vida fuera de la Argentina dejó grandes lecciones de civismo y jurisprudencia, además de ser un acérrimo defensor de la paz y el sistema republicano, diseñó con sus ideas un modelo de país sobre el respeto de los derechos individuales, principios que fueron tenidos en cuenta para la cimentación del país en que hoy habitamos.
Si bien los argentinos celebran el Día del Abogado el 29 de agosto, por haber nacido en esta fecha, en 1810, Juan Bautista Alberdi, resulta curioso, sin embargo, saber que Alberdi nunca ejerció la profesión de letrado en nuestro país.
Juan Bautista nació en Tucumán. Su principal obra a la que denominó "Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la República Argentina" es un tratado de derecho público editado por la imprenta del periódico El Mercurio, de Valparaíso (Chile) en 1852. En 1853 publicó un tratado complementario de Bases llamado "Elementos de derecho público provincial argentino".

Un liberal

Todo el ideario alberdiano tuvo como fundamento el liberalismo tanto político cuanto económico.
Opositor a Juan Manuel de Rosas, cuando Urquiza derrotó en la batalla de Caseros a este, Alberdi escribió "Bases y Puntos de Partida para la Organización Institucional", sugiriendo la implementación de un programa republicano que estableciera la libertad de cultos, el liberalismo económico y el fomento de la inmigración.
En relación a la educación, proponía dejar a un lado la instrucción humanística, para acentuar la formación de artesanos que supieran labrar la tierra y construir caminos, puentes y ferrocarriles. “No necesitamos abogados, sino técnicos”, sostuvo tajantemente.
Resistió los abusos de la dictadura y criticó los errores de los gobiernos democráticos. Diseñó la arquitectura constitucional de la república y exaltó la armonía entre las naciones. Aunque nunca ejerció la profesión en su país, dejó a los abogados la mejor de las lecciones: defendió la paz y el sistema republicano, aun al costo de sufrir en carne propia el destierro y las persecuciones.

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