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LOCALES

Vaso lleno

Una perspectiva optimista de nuestra ciudad.

Por algún motivo que no intentaré develar en este espacio, los juninenses tenemos cierta tendencia hacia la desvalorización de nuestra ciudad y todo lo que tenga relación con ella. Una especie de autoflagelación inconsciente que encuentra placer en la multiplicación constante de comentarios desalentadores.
Pasan los gobernantes, pasan los años, pasa, todo pasa y lo que queda es el reclamo hacia ella, Junín como la personificación responsable de muchos de nuestros pesares.
“Que querés con esta ciudad de mmm” dicen algunos mientras tiran un papel por la ventanilla del auto y tratan de “ganarle” al semáforo. “Es una ciudad chata, muy chata no hay otra hay que mandarse a mudar, enfatizan otros mientras se sonríen ante la propuesta del artista callejero.
No hay cine pero cuando llega no vamos nunca; no hay restaurantes pero cuando vamos nos quejamos porque pagamos un mango de más por un bife con ensalada. Eso sí, si vamos a capital dejamos la vida en un corte de ternera sobre colchón verde haciendo alarde de que fuimos a cenar a la “Fontaine de no se qué”.
La ciudad es un desorden pero estacionamos el auto en las esquinas empujando al que está por delante con una sonrisa que mira de reojo la avivada.
A nuestra ciudad ya le arden los oídos de tantos comentarios desalentadores y en esta columna enfatizo, en una defensa casi fundamentalista, la necesidad de comprender que Junín es tan sólo el recipiente a completar.
Se trata de comprender que la ciudad somos todos y cada uno de nosotros con nuestras actitudes y comportamientos cotidianos. Nuestros valores, respetos, conciencias, gestos y sentimientos.
Tendrá mucho que ver con la perspectiva de vida que individualmente adoptemos observando de forma objetiva las posibilidades que nuestra ciudad nos brinda. Es que con sus defectos y virtudes, Junín se ofrece comparativamente como un lugar con todas las condiciones para desarrollar una vida social y laboral plena, algo que no se da en muchas ciudades de similar densidad poblacional.
Acaso no existe otra forma de valorar nuestra ciudad sino alejándonos físicamente, para alcanzar esta la perspectiva que destaca el vaso medio lleno por el vaso medio vacío.

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