OPINION

¿Es la construcción de viviendas un refugio seguro para los ahorros?

Desde hace muchísimos años que en la cultura popular de los argentinos está instalado que la mejor forma de ahorrar es en ladrillos. Hasta la mismísima presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, remarcó este concepto en alguna oportunidad.
Sin embargo, cuando analizamos fríamente los resultados del censo 2010 nos encontramos que en localidades como Junín, la población ha crecido muy poco, sólo el 1,9 por ciento en los últimos 10 años.
Ahora bien, miremos qué pasa con la vivienda. El censo nos marca una fotografía del día 27 de octubre de 2010 y en esa fecha en Junín había construidas 35.562 viviendas, de las cuales 6.421 (18%) están deshabitadas.
Si tenemos en cuenta que la población del distrito es de 90.305 habitantes, podemos concluir que hay una vivienda cada 2,54 juninenses o que por cada vivienda habitada viven 3,11.
Es acá donde tenemos que reflexionar sobre el futuro. Cualquier encuesta que realicemos nos va a dar una situación de emergencia habitacional tremenda.
¡Cinco o seis mil familias necesitan vivienda en Junín! ¡Se necesitan miles de viviendas nuevas!, han sido los titulares de los diarios en los últimos años. Sin embargo, si hay una vivienda cada 2,54, no haría falta ninguna.
¿Cuál es el verdadero problema? La falta de acceso a las mismas. Junín necesita una clara política pública de construcción de viviendas sociales, de barrios obreros, de mejoramiento y ampliación de las ya existentes, de producción de suelo urbano (loteos) que les permitan a los trabajadores y a la clase media poder acceder al crédito Pro.Cre.Ar Bicentenario.
Estoy convencido de que el “boom” de la construcción y la falta de direccionamiento de los excedentes financieros (ahorro) están llevando a los inversores a un callejón sin salida. A invertir en edificios, departamentos, barrios privados que se van a depreciar enormemente en los próximos años, por falta de vecinos interesados en los mismos o por falta de ingresos de estos para poder comprar o alquilar los mismos.
Junín, como muchas localidades de la zona, no necesita más departamentos céntricos, ni casas de alta gama, ni barrios privados. Es enorme la brecha entre los ingresos que perciben los vecinos y el valor de los inmuebles. Agravado con la falta de líneas de créditos hipotecarios razonables para la compra de inmuebles (recordar que Pro.Cre.Ar es sólo para construir).
A mi modesto entender, se está creando una burbuja inmobiliaria que el mercado no va a poder validar en el futuro y los ahorristas van a ver depreciados sus ahorros. Esto ya pasó en Estados Unidos y en Europa, con la diferencia de que en estos países la crisis fue dada por el sistema bancario y acá se va a dar por los propios ahorristas.
Junín necesita un Estado municipal rector, que sea capaz de ordenar el mercado inmobiliario y de orientar los ahorros de los particulares a negocios con mayor capacidad de rendimiento económico, destinados a desarrollar industrialmente la región y a dar trabajo de calidad.

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