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LOCALES

El hipnotizador

Las marcas y el mito del ciclo de vida.

Nada quedó de aquel periodista deportivo, poco del intento de conductor que presentaba videos divertidos. Hoy el hipnotizador despliega otros recursos para retener a la audiencia en quizás uno de los mejores ejemplos de flexibilidad y capacidad de adaptación a los cambios del entorno.

Si bien es cierto que algunas marcas pueden cumplir con el denominado ciclo de vida (introducción, crecimiento, madurez y decline), la supervivencia de las mismas depende en gran medida de una acertada interpretación de la realidad.

Con una llamativa economía de recursos verbales que deambula entre la arenga sin sentido “vamos todavíaaaa” y la alabanza permanente “muuuy buenooo”, el hombre de los alfajores marca la agenda de temas en los recreos de los colegios, los pasillos de las oficinas y otros ámbitos sociales.

Del humor al morbo, del morbo al llanto del llanto al escándalo; repasar los contenidos que la productora de Marcelo genera nos aporta un mapa de la dinámica social de nuestro país. Los cambios en las estructuras familiares y el rol de la televisión en los hogares son dos puntos salientes que funcionan como fuente de información para la generación del entretenimento.

Descartando el juicio de valor sobre esta situación o sobre la valía cultural del programa central (ShowMatch) y sus emisiones satélites (“La cocina del Show”, “Cantando”, “Bailando”, “Soñando”) busco en esta columna reflejar la dinámica que las marcas deberán interpretar si desean permanecer con vida.

Desde el punto de vista teórico es importante destacar que muchos productos tienen un ciclo vital y, ante la inevitable evolución del mercado, quedan obsoletos (cassettes, máquinas de escribir etc). Sin embargo las marcas son otra cosa, una marca es una construcción colectiva de sentimientos que pueden cambiar con el tiempo pero no por eso deben interrumpirse y así parece haberlo entendido “Ideas del sur” que monta el show sobre su esfinge central.

Está claro, para los seres vivos, el fin de los días es inevitable, para las marcas, sólo es algo opcional y dependerá de la flexibilidad de su símbolo.

Alfajores, risas y llantos. Gritos, escándalos y deportes. Cámaras ocultas, construcción, lanzamiento y descarte de personajes. Repetición, exaltación, política, espectáculo y otras yerbas: todo gira en torno al hipnotizador.

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