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GRAVE FLAGELO SOCIAL

Junín: se denuncian dos nuevos casos por día de violencia contra la mujer

El dato fue confirmado por el titular de la Dirección de Asistencia a la Víctima del Gobierno local, Andrés Rosa, quien aseguró que el maltrato físico y psicológico de género “no es un problema de puertas adentro” y que se necesitan “respuestas integrales”.

Cada día se denuncian en nuestra ciudad dos nuevos casos de violencia de género, una cifra altamente preocupante, teniendo en cuenta las consecuencias físicas y psíquicas que estos hechos generan en quienes los padecen.
Los datos fueron aportados por el titular de la Dirección municipal de Asistencia a la Víctima, Andrés Rosa, quien además aseguró que “los casos vienen en franco aumento”.
“Las consultas por casos de violencia de género siguen subiendo en las distintas oficinas del Gobierno local en las que se aborda esta problemática”, afirmó el funcionario, y agregó: “La violencia familiar no es un problema de puertas adentro, sino una cuestión que nos afecta a todos”.
En diálogo con DEMOCRACIA, Rosa dio a conocer los resultados de un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que destaca, entre otras cosas, que en la actualidad las mujeres de entre 15 y 44 años tienen más posibilidades de morir por causa de la violencia “machista”, que por accidentes de tránsito, cáncer o malaria.
En este orden, el meonista celebró la próxima inauguración de la Comisaría de la Mujer y afirmó: “Entre todos estamos contribuyendo a la construcción de una red de trabajo como espacio articulador de políticas integrales, definiendo líneas de acción conjuntas, con el fin de prevenir la violencia de género y brindar respuestas para las víctimas”.
“Es bueno hablar, hacer visible la problemática, concientizar y sensibilizar a toda la sociedad, porque la falta de información ha dificultado la posibilidad de establecer en forma eficaz la real dimensión de este flagelo”, enfatizó.

No sólo golpes

Los especialistas en la temática destacan que la violencia familiar o doméstica no sólo tiene que ver con los daños físicos, sino también con los psicológicos.
En este sentido, las amenazas, las agresiones verbales, la manipulación por medio de los hijos y la perturbación de la autoestima también forman parte del círculo violento y enfermizo en el que cada vez más mujeres se ven envueltas, sin distinciones de clases sociales ni fronteras territoriales.
En el ámbito local, aunque cada vez más mujeres piden ayuda para salir del circuito en el que se encuentran insertas, realizar la denuncia sigue siendo la decisión que más cuesta.
Según los datos suministrados a este diario por el Servicio de prevención y asistencia en violencia familiar, dependiente de la Secretaría de acción social de la Municipalidad, durante 2011 aumentaron las atenciones. De 3.510 casos atendidos, 318 fueron consultas realizadas por primera vez en ese departamento, siendo 169 los casos que en 2010 se registraron en las mismas condiciones.
Este dato, claro, no tiene que ver sólo con el aumento de casos, sino también con la apertura de nuevos espacios para recepcionar las consultas y tratar las problemáticas particulares.

Conceptualizar el terror

Una de las grandes dificultades que tienen las víctimas es la conceptualización de la situación, ya que por lo general marcan una diferencia entre la violencia y todas las formas que ellas no reconocen como tal.
“Es la primera vez que me golpeó o me amenazó”; “él antes me gritaba, me insultaba, pero nunca fue violento”, son las frases más comunes que se escuchan durante los primeros minutos de entrevista en los centros de atención especializados.
Sin embargo, la experiencia indica que no tardarán en girar el discurso para citar recuerdos tales como empujones que no consideraban violencia, o declarar que sus maridos no las dejaban manejar dinero o les controlaban sus amistades.
La justificación o la culpa es un condimento interiorizado en el relato de la víctima: “reaccionó así porque me encontró hablando con mi amante”; “él me pegó, pero siempre me dio todo y yo lo desquicié” o “vino tomado, por eso reaccionó así”.
La primera tarea de los profesionales es escucharlas, comprenderlas y acompañarlas, además de darles toda la información que les falta.
La clave, aseguran, es no minimizar el riesgo ni abandonar los casos en los que se reconcilian. El victimario o violento siempre va a encontrar argumentos para excusarse y convencer a la víctima de que él tenía su razón para golpearla.

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