OPINION

Cultura para todos

“Cumplir las normas” y “gestión transparente” parecen ser frases que el intendente Mario Meoni y su equipo pregonan, pero ejercen con dificultad.

“Cumplir las normas” y “gestión transparente” parecen ser frases que el intendente Mario Meoni y su equipo pregonan, pero ejercen con dificultad.
El domingo 22 de abril último, el jefe comunal afirmó: “Lamento muchísimo que haya concejales que no lean las ordenanzas, que no sepan ver la diferencia entre lo que significa una tasa liquidada y otra sin liquidar”.
Más lamento que nuestro intendente no sepa identificar que cuando una tasa o derecho se liquida en la rendición de cuentas debe figurar lo que verdaderamente el municipio debió facturar (en este caso el 4% sobre el total de la capacidad ocupacional del lugar a realizar el espectáculo por el valor unitario de la entrada de mayor importe) y lo que efectivamente el municipio cobró o percibió.
El Intendente lo debió haber consignado en la rendición de cuentas en los ítems “devengado” y “percibido” de la tasa de espectáculos, con lo cual los ediles que iniciamos nuestra gestión hace cinco meses podríamos conocer cuál es el monto que se facturó a las productoras, y cuál es la deuda que dice haber intimado, porque en esta rendición que se nos ha alcanzado por medio de la Secretaría de Economía, figura idéntico monto cobrado y monto facturado, es decir deuda cero (0).
¿Puede ser un error? No fue lo que dijo el Intendente y su equipo estos días en los medios, ya que manifestaron que existía una deuda importante. Y no debería serlo hablando de funcionarios con más de una década en la gestión pública. Seguimos a la espera de la llegada del flamante Secretario de Economía, que postergó su reunión con el Concejo Deliberante una semana más.

Libre acceso

Qué proyecto de ciudad queremos: nuestro intendente y el meonismo están en lo cierto cuando dicen en los medios que los concejales que cuestionamos la transparencia de su gestión y la derogación del derecho de espectáculos, estamos haciendo “pura política”, puesto que nuestro frente defiende un proyecto político de ciudad y de país donde los espectáculos masivos y los números artísticos reconocidos en la música, el teatro, la danza, el deporte, sean promovidos por los estados locales con libre acceso a la ciudadanía, y planificados para que todos los vecinos sean partícipes de la cultura. La concepción de la “ciudad moderna” de la que habla Meoni, oculta la pretensión de una réplica del pensamiento del Pro que lidera Mauricio Macri, donde lo que no es rentable resulta un gasto, nosotros en cambio creemos que hay bienes y servicios públicos inalienables al pueblo juninense y argentino y no pueden medirse en términos de rentabilidad. Pero es evidente que el esfuerzo municipal realizado para garantizar los derechos culturales en nuestra localidad no es suficiente, ya que no da una respuesta adecuada a las necesidades de una cultura para todos. Podemos corroborar que en ciudades vecinas la política cultural no pone en contradicción el desarrollo de la cultura local con los espectáculos masivos, porque en ambos casos el Estado financia producciones culturales para el conjunto, y asimismo promueve el crecimiento de sus propios artistas. Del mismo modo conocemos infinidad de ciudades o comunas donde alrededor de fiestas populares representativas de la comunidad los habitantes disfrutan también de espectáculos nacionales e internacionales a lo largo de todo el año a partir de la gestión municipal. Podríamos decir, qué vengan a Junín el Indio Solari, Calle 13, Sabina y Serrat, pero para todos ¿no sería mejor?

Política fiscal progresiva

Pero si en caso alternativo los contrata un empresario que se dedica de un modo válido a la industria del espectáculo, la opción más sensata es entonces que tribute una tasa que da testimonio de una política fiscal progresiva.
Visiblemente los ediles de la UCR y los funcionarios del Ejecutivo municipal defienden públicamente “la teoría del derrame”, a la cual políticamente nos oponemos porque entendemos que es un concepto neoliberal que no promueve la distribución de la riqueza, mucho menos el acceso igualitario a los bienes culturales, todo lo contrario, derrama sobre unos pocos algunos miles de pesos, y otros de esos miles migran a destinos desconocidos.
Por este motivo fundado es que sostenemos nuestra defensa del cobro del derecho de espectáculos a los números artísticos que no pertenezcan a la ciudad y que estén enmarcados en ciertos parámetros de lucro por parte de empresarios que se dedican a esta legítima tarea. Como el Intendente lo explica claramente, esta ordenanza que fue derogada no discrimina entre distintos espectáculos locales o externos, con fines de lucro o con objetivos sociales; con más razón, en lugar de eliminar la ordenanza, hubiese sido conveniente presentar una norma alternativa que sí discriminase con un criterio integrador y equitativo. En definitiva, demasiadas desprolijidades en la contabilidad municipal, y en consecuencia en el manejo de fondos públicos. El sistema político argentino nos convoca a los legisladores a garantizar que los recursos de todos los ciudadanos se administren y utilicen con transparencia, real y no discursiva. Para eso -entre otros objetivos- hemos asumido con mucho compromiso la responsabilidad pública.

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