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RESIDUO ANIMAL

Los perros dejan cerca de 850 kilos de excremento por día en nuestra ciudad

Se estima que en Junín hay un perro cada cuatro habitantes, quienes en muchos casos no se hacen responsables de limpiar sus desechos. Cuáles son los riesgos de esta actitud irresponsable.

Al caminar por las calles de la ciudad, muchos vecinos suelen encontrarse con sorpresas bastante desagradables, sobre todo si lo hacen con distracción. Es que el excremento de los perros “invade” las veredas de los distintos barrios, causando grandes molestias y riesgos a quienes las transitan diariamente.

Según estimaciones no oficiales, los perros dejan 850 kilos de materia fecal en Junín y, aunque es obligación de sus dueños limpiarla, la mayoría no lo hace. Lo mismo ocurre con los animales en situación de calle, cuyo excremento suele permanecer durante días estacionado en las veredas, sin que nadie se haga responsable de su eliminación.

Desde la Sociedad Protectora de Animales –a cargo de la doctora Luciana Gómez Panizza- aseguraron que en la ciudad hay 25.000 perros, lo que equivale a un animal cada cuatro habitantes, cifra que va en claro ascenso, teniendo en cuenta la escasez de programas de castración y tenencia responsable de mascotas. 


Los riesgos


El especialista Oscar Lencinas, director del Instituto de Zoonosis Luis Pasteur y vicepresidente de la Asociación Argentina de Zoonosis, advirtió que el 30% de la materia fecal de los perros tiene algún tipo de parásito.

Entre los más comunes, se encuentra el toxocara, un peligroso parásito transmisible a seres humanos que también es propio de los gatos.

“Si alguien toca excremento con huevos de toxocara y se lleva la mano a la boca, éstos pasan por el estómago y después al intestino. Pero como el hombre no es su huésped natural, las larvas pasan a la sangre y empiezan a migrar por todo el organismo. Pueden ir al cerebro, al riñón, al hígado o al pulmón y producir quistes. Pero lo más habitual es que se ubiquen en la retina y formen un pequeño tumor”, advirtió Lencinas. Y agregó: “La materia fecal de los animales en la vía publica no es un problema causado por los animales, sino por sus dueños”.


Los más vulnerables


Toda persona de cualquier edad que esté contacto con materia fecal de caninos no desparasitados puede contraer la enfermedad. Sin embargo, el principal grupo de riesgo lo constituyen los niños por estar más en contacto con tierra contaminada, comer vegetales o llevarse a la boca objetos contaminados, jugar y acariciar perros y gatos parasitados. 

Los lugares más contaminados por estos huevos suelen ser los jardines, los parques públicos, los terrenos de juego, las veredas y cualquier tipo de suelo muy frecuentado por perros, gatos o personas. 

Entre los niños, el colectivo de más riesgo es el comprendido entre el año y medio y los cinco años, precisamente por la manía de conocerlo todo a través de la boca y por la nula apreciación del peligro.


Síntomas y daños de la enfermedad


Las manifestaciones clínicas y patológicas son el resultado de los daños mecánicos provocados por las larvas. Los tejidos afectados muestran múltiples abscesos y granulomas de tipo alérgico. 

Los síntomas posibles son: fiebre, leucocitosis, hepatomegalia, bronquiolosis aguda, síntomas asmatiformes y, de localizarse en el globo ocular, coroido-retinitis hasta la pérdida de la visión del ojo afectado. 

El diagnóstico preventivo se basa en el análisis de los síntomas clínicos y en pruebas de laboratorio mediante extracción de sangre. El tratamiento lo especificará el médico actuante, aunque generalmente se realiza con quimioterápicos.


Cómo prevenir la toxocariasis


El control de la toxocariasis en animales de compañía y humanos requiere medidas preventivas a efectos de evitar la transmisión entre animales y entre éstos y el hombre.

Como en toda zoonosis es imprescindible la labor conjunta entre profesionales médicos, veterinarios y las autoridades sanitarias. El médico veterinario se encuentra en una posición clave para el control de los parásitos de los animales domésticos y para informar a sus clientes las medidas a tomar a fin de reducir riesgos.

Es fundamental, además, evitar la defecación de los animales domésticos en lugares públicos -especialmente donde frecuentan los niños- y efectuar la desparasitación de perros y gatos con tratamientos apropiados. 

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