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NUEVA TENDENCIA

Cada vez más mujeres se involucran en las sociedades de fomento de la ciudad

Poco a poco, el sexo femenino va ganando terreno en este tipo de asociaciones y afianzándose como nexo para gestionar mejoras en los barrios. La mala calidad del agua corriente es el reclamo más apremiante para la mayoría de las fomentistas.

A fuerza de perseverancia y capacidad, las mujeres ocupan cada vez más espacios en las sociedades de fomento y se afianzan como nexo entre la comunidad y las autoridades para gestionar las mejoras necesarias en los diferentes barrios de la ciudad.
De hecho, cada vez son más las personas del sexo femenino que participan en estas asociaciones, sin dejar de realizar, al mismo tiempo, sus tareas como amas de casa, madres, profesionales o empleadas.
Como si fueran modernas malabaristas, mantienen las distintas facetas de sus vidas en constante movimiento y armonía, sin renunciar a ninguna de ellas. El lema que las guía se traduce en las palabras asistencia, contención, integración, educación y recreación.
El trabajo de las directivas no es remunerado e insume, por supuesto, espacios de tiempo extensos. El esfuerzo está orientado hacia acciones y conductas presididas por el ánimo de entrega y colaboración. “Hace muy bien ocuparse del barrio, es casi terapéutico”, dicen las vecinalistas.

Sus preocupaciones

Por su tarea de nexo entre los vecinos de los barrios y las autoridades, las fomentistas son quienes mejor conocen las necesidades de cada lugar. La mala calidad del agua, aseguran, es el reclamo más apremiante de los juninenses. El resto de los temas planteados son más variados e incluyen asfalto y cordón cuneta, cloacas, señalización de calles, controles de tránsito, limpieza de baldíos, seguridad y conexión de gas, entre otros reclamos.
Reunidas por DEMOCRACIA, las presidentas y representantes de ocho sociedades de fomento de barrios de diversas realidades hablaron sobre los principales problemas de cada zona, destacaron los logros de gestión y analizaron el fenómeno de la participación femenina en el fomentismo.
En relación a este último punto, la mayoría coincidió en que la “masiva” entrada de las mujeres en las sociedades de fomento se debe a la “excusa masculina” de no contar con el tiempo necesario para ejercer tareas en este tipo de organizaciones.
“Los hombres dicen que no tienen tiempo, por eso no participan. Pero nosotras hacemos este trabajo porque nos gusta, nos hace bien, aunque tengamos un montón de otras cosas para hacer”, dijo Margarita Dulcich, presidenta de la sociedad de fomento del barrio El Molino.
En esta línea, las vecinalistas aseguraron que “últimamente creció mucho la participación de las mujeres” en estos espacios y que, a la hora de hacer reclamos en la Municipalidad, son atendidas de la misma forma que los hombres.
Pese a ello, la gran mayoría de ellas se quejó por la falta de interlocutores municipales dispuestos a atender sus reclamos.

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