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SU HIJA FALLECIO ESTE LUNES PRODUCTO DE UN TERRIBLE IMPACTO EN UN ACCIDENTE DE TRANSITO

Habló el padre de Carolina Oporto: “Voló cinco metros hasta que se reventó la cabeza”

En una entrevista exclusiva con DEMOCRACIA, la familia de la joven aseguró que no descansará hasta encontrar justicia y pidió que se refuerce la investigación del hecho.

Jorge Oporto, padre de Carolina, la joven de 27 años que falleció este lunes tras chocar en moto contra una camioneta, en Belgrano y Ayacucho, pidió justicia por su hija, en medio de un profundo dolor.

-¿Cómo está compuesta su familia?
-Yo tengo nueve hijos. Y prácticamente todos están conmigo. Tengo dos hijas que están juntadas pero están todos los días conmigo. Los nietos también están siempre en mi casa. Tengo cinco nietos. Yo vendo leña y todos hacemos un gran esfuerzo por ayudarnos.  
-Supongo que nunca imaginó que iba a pasar una situación así.
- La verdad que no. Mi hija era un ángel. Ella no tenía problemas con nadie. Para ella no existían las personas malas. Y también hacía un esfuerzo enorme por colaborar con la casa. Cuidaba chicos, también cuidaba a una señora. Ella andaba por todo Junín y nadie puede decir nada malo de ella porque era una chica buena.

-¿Cómo era Carolina?
-Ella iba a Luna Morena o a Candela. Iba y la recibían de la mejor manera. Ella bailaba, cantaba y el sábado les pareció raro que no haya ido. En este sentido quiero agradecer a Daniel Barrera que nos ha ayudado mucho en estos días. El se puso a disposición de nuestra familia y por eso le quiero agradecer. Me ha ayudado hasta para pagar algunas cosas y eso la verdad que no tiene nombre. Porque se nos complicó en todo, en el cementerio había un lugar que estaba pagando mi vieja que es jubilada y pensábamos poner a Carolina ahí, pero mi vieja no había pagado. Entonces se nos complicó en todo.     

-¿Cómo está el resto de su familia?               
-Todos muy mal. La más grande de mis hijos es Nancy y después venía ella, Carolina. Después tengo a mi mujer, Elsa. que obviamente está sufriendo mucho.

-¿Qué recuerda del último encuentro con su hija?
-El sábado ella cuidaba una abuelita, que vive en una quinta. Carolina la cuidaba. Y para ir hasta ese lugar, que queda lejos, casualmente la llevaba mi otra hija Jesica. Si no la llevaba José que es otro de mis hijos. Pero el sábado cuando llego de trabajar, le pregunto a mi mujer por ella y me dice que se había ido a cuidar a la abuela. Cuando llegó a la tardecita tenía un frío bárbaro. Llegó congelada y encima me dijo que se había ido en bicicleta. La iba a retar pero cuando entró me mostró las zapatillas que le había regalado la señora que cuidaba. Estaba tan contenta que no la pude retar. Cenamos todos juntos y después me dijo que se iba con Jesi al baile. 
-

¿Se fue después de cenar?
- Sí, cerca de la una. Y Jesica es la otra hija mía que vive cerca y que hace un año se le murió el marido. Con eso y con lo de Carolina, imagináte cómo está ahora. Esa noche iba a ir Carolina sola al baile porque Jesica no tenía plata, entonces yo le di unos pesos para que vayan las dos juntas. Nosotros somos una familia de laburo, que nos ayudamos entre nosotros y jamás hemos molestado a nadie. 

-¿Qué sabe del accidente?
-Con todo lo que está pasando, cuando no está alguno de mis hijos me despierto diez veces por noche. El sábado sentí que se golpeaba una puerta, sería la una y pico. Revisé la casa y me volví a acostar. En un momento siento la llegada del auto de uno de mis hijos, pero frenó y salió. Y al ratito siento que me suena el teléfono. Era mi hija Jesica que me dijo que había tenido un accidente. ‘Vení papi que tuvimos un accidente’, me decía llorando. Y me dijo dónde era y salimos.

-Imagino todo lo que habrá pensado hasta llegar al lugar.

-Una locura. Cuando llego me doy cuenta dónde era porque estaban los bomberos y la Policía. Mi hija Jesica era un solo grito. Tenía la pierna lastimada y yo la quería llevar al hospital. Pero mi hija me dice: ‘No papi, no te preocupes por mí, andá a verla a la Caro que no habla’. Y ahí nomás llegó la ambulancia y se la llevaron. Y al ratito nomás estábamos todos en el hospital. Pero en el hospital nadie nos decía nada. Estábamos todos muy nerviosos y nadie nos decía nada, solamente que teníamos que esperar. Yo quería saber qué tenía mi hija, nada más.

-¿Cuánto duró esa incertidumbre?
-Para mí fue una eternidad. Pero recién a la hora, más o menos, vimos salir una camilla y fuimos todos atrás. La habían llevado a rayos, pero no nos dejaron verla. Otra vez nos dijeron que teníamos que esperar. Después otra vez la llevaron corriendo y ya la dejaron en terapia intensiva. Y ahí la dejaron hasta que a las tres y media de la mañana nos dijeron que estaba mal. Nos dijeron que había tenido un golpe muy fuerte en la cabeza y que había perdido masa encefálica. Nos dejaron verla y la vimos llena de tubos. A todo esto viene una doctora que le dice a mi mujer que Carolina ya no tenía más vida.

-¿Hubo un pedido de donación de órganos?
-Sí, hubo demasiada insistencia con eso. Yo diría demasiada. Porque cuando nosotros estábamos preocupados por la salud de mi hija, había mucha gente dentro del hospital que insistía para que donemos. Hasta nos mandaron a una psicóloga para convencernos. Pero en la situación que estábamos nosotros no podíamos pensar en eso, queríamos que alguien hiciera algo para salvarla. Cuando nosotros dijimos que no íbamos a donar, nos dijeron que entonces la iban a desconectar porque su cerebro estaba muerto. Y yo, sinceramente, esperaba un milagro. 

-¿Tuvo algún contacto con el conductor de la camioneta? 
-No. Solamente recibí una llamada telefónica de una persona que me dijo que era amigo de los chicos que iban en la camioneta. Me dijo que luego de que pasara el momento me iba a llamar para dar la cara. Y todavía los estoy esperando. La voz era de un tipo grande.

-¿Qué sabe del choque?
-Hay una persona que vio todo. No quiero decir mucho sobre esto pero tengo detalles que también me generan mucha impotencia. He juntado varios datos y lo único que pido es que se sepa lo que pasó. Quiero justicia. Porque hasta el momento nadie hizo nada. Lo único que sé es que esta camioneta chocó de atrás a mis hijas y que Carolina voló más de cinco metros hasta que se reventó la cabeza contra una pared. Mis hijas ya habían cruzado la esquina. 

- ¿De qué forma lo puede ayudar alguien que lea esta nota y que se sienta conmovido por lo que le pasó a su hija?
- Lo primero, me gustaría que si hay algún testigo del hecho que por favor colabore. Ya tenemos un testigo, pero nos haría falta alguno más. Sabemos que existieron. Lo único que quisiera es que venga alguien más y que me dijeran cómo fueron las cosas. Quiero que se sepa la verdad. También quisiera saber en qué estado irían esos cuatro chicos.

-¿Cree que si Carolina hubiese llevado casco se hubiera salvado?
- No. Ella voló más de cinco metros en el aire y chocó con una pared. Todavía está el charco de sangre. Creo que si llevaba casco tampoco se salvaba.

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