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ECONOMIA

Los desastres naturales dejan a Japón en recesión económica

El terremoto, el tsunami y el accidente en la planta nuclear de Fukushima hicieron que la tercera economía del mundo se reduzca un promedio del 3,7%.

Finalmente, el terremoto, el tsunami y el desastre en la planta nuclear de Fukushima fue demasiado, incluso para Japón, y su economía sintió los efectos de estas catástrofes naturales que sacudieron al país asiático el 11 de marzo.
De esta forma, la tercera mayor economía del mundo -detrás sólo de Estados Unidos y de China- experimentó una contracción del PBI del 0,9% en el primer trimestre del 2011, según informó la Oficina del Gabinete del gobierno japonés.
El dato es alarmante, porque la tasa anualizada de contracción ya alcanza el 3,7%.

Caída del consumo  y exportaciones
 
Los analistas económicos coinciden en que una disminución importante del consumo interno y de las exportaciones fueron los dos elementos que influyeron más en la caída en la producción de bienes y servicios en el archipiélago asiático.
Es más, estos mismos analistas estiman que el comportamiento de la economía nipona “permanezca débil por el momento”, según reconoció el ministro de Economía, Kaoru Yosano.
Con todo, Yosano intentó llevar tranquilidad y aseguró que la demanda de bienes se está recuperando en parte por los esfuerzos de reconstrucción tras el tsunami, lo que probablemente impulsará el crecimiento.
Pero otros economistas sostienen que lo más preocupante de los datos anunciados el jueves pasado es la disminución de consumo privado en un 0,6%, ya que la gente decidió recortar sus gastos después del terremoto.
El dato es clave, porque el consumo, al igual que en otras naciones desarrolladas como Estados Unidos, representa casi el 60% de la economía japonesa.
Y en este sentido, el índice de confianza del consumidor cayó a 33,1% en abril, según la Oficina del Gabinete.
Se estima que una evaluación por debajo del umbral del 50% sugiere pesimismo entre los consumidores.
Pero no sólo el consumo se ha visto muy afectado. El otro motor económico japonés es el comercio internacional ya que las exportaciones representaron el 13,5% y las importaciones el 12,7% según el PBI en 2009.
Pero tanto el sismo como el tsunami impactaron en las exportaciones, mientras que los costos de las importaciones aumentaron debido a los altos precios de las materias primas, en especial los combustibles.
Así, el superávit comercial de Japón cayó un 34,3% en marzo frente al mismo mes hace un año. Uno de los problemas en el lado de las exportaciones es el esfuerzo que se está haciendo para restaurar las líneas de producción dañadas y las cadenas de suministro, aseguran fuentes cercanas al gobierno japonés.
Lo cierto es que se espera que los esfuerzos de reconstrucción tengan un impacto positivo en la economía, y en consecuencia, del aumento de la demanda de bienes. Pero todo esto sólo es probable que ocurra a finales de este año. Mientras tanto, las perspectivas no son buenas para los japoneses.
   En el último trimestre de 2010, la economía japonesa ya se contrajo un 0,8% respecto al anterior (-3% en ritmo interanual), según las estadísticas oficiales, lo que explica que con la contracción del primer trimestre de este año se haya ingresado abiertamente en un proceso recesivo.
   Pero lo más grave es que la caída del producto entre enero marzo de 2011 es mayor que el previsto por los economistas, incluso si la catástrofe se produjo solamente al final del período. La caída de la actividad fue tal que borró las marcas positivas de las semanas anteriores.

Peores datos
   
Es más, en el segundo trimestre de este año se teme que la recesión se acentúe, por la amplitud de los daños y las perturbaciones causadas en los circuitos logísticos y la producción industrial, que ya afectaron las exportaciones.
Además, las fugas radiactivas de la central accidentada de Fukushima generan desconfianza en los países importadores de productos japoneses, que obligan a controles reforzados o incluso prohibieron la entrada de ciertas mercancías.
Las empresas son incapaces de establecer pronósticos para los próximos meses. En ese contexto, la recuperación no se espera hasta el tercer trimestre del año, advierten los economistas.
El gobierno evaluó en 25 billones de yenes (297.000 millones de dólares) el costo de la catástrofe del 11 de marzo, una suma que no contempla, sin embargo el impacto de las fugas radiactivas de la central de Fukushima.
Ya se aprobó una primera línea de crédito de 4 billones de yenes (34.000 millones de euros) para la reconstrucción y una segunda línea será decidida en las próximas semanas.
Las autoridades esperan que los hogares, que gastaron menos en las semanas que le siguieron a la catástrofe, recuperen la moral y la propensión a consumir, incluso si en los próximos meses de verano se deba proceder a importantes economías de electricidad.

Pérdidas Históricas
 

Pero aún los daños son inmensos. Por ejemplo, la compañía eléctrica japonesa Tokyo Electric Power (Tepco) reveló el viernes unas pérdidas récord de más de 15.700 millones de dólares en el último ejercicio, cerrado en marzo, como consecuencia del grave accidente de la central nuclear de Fukushima.
Las pérdidas anunciadas de 1,25 billones de yenes (15.700 millones de dólares) son las mayores registradas en la historia del país por una compañía no financiera.
Tepco tuvo que realizar masivas depreciaciones de activos tras el grave accidente de la central nuclear de Fukushima Daiichi, el más grave en la historia desde el de Chernobyl en 1986.
También tuvo que hacer frente a enormes gastos para financiar las medidas excepcionales tomadas con el fin de refrigerar al menos cuatro de los seis reactores de la central nuclear y las piscinas de combustible, así como financiar el tratamiento de millones de metros cúbicos de agua contaminada.
“El significativo deterioro” de las finanzas “suscita dudas  fundamentales sobre (nuestra) capacidad a continuar funcionando”, advirtió el operador, aunque garantizó que el grupo continuará su reestructuración conforme a los deseos del gobierno. En la Bolsa de Tokio, la acción de Tepco ha perdido el 83% de su valor desde el 11 de marzo.
Antes de este accidente, la compañía eléctrica esperaba acabar el ejercicio con un beneficio de 110.000 millones de yenes (1.570 millones de dólares). El grupo, que se beneficiará de una inyección de fondos por parte  del Estado para indemnizar rápidamente a las víctimas, es incapaz de realizar previsiones financieras para los próximos meses, debido a que la situación en la central accidentada no podrá estabilizarse antes de medio año por lo menos.

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