LA POBREZA EN JUNÍN

Cada vez son más los chicos que acuden a los comedores y merenderos de la Ciudad

Desde Los Chiquititos, Los Totoreros y Frutillitas aseguran que la situación actual es muy difícil para las familias y requieren de mucha ayuda para sostenerse. Funcionan alrededor de 30 instituciones en los distintos barrios, según indicaron desde Don Ito.

Los resultados del informe de pobreza en Argentina que realiza la Universidad Católica Argentina, nuevamente golpean y duelen: casi un 44% de la población, es decir más de 18 millones de personas en el país, son pobres o indigentes. Según el relevamiento, se trata de un 43,8%, que surge de la suma de 35% de pobreza más el 8,8% de indigencia.
Y más allá del impacto que genere leer la cifra, el verdadero impacto se da en el seno de las familias, donde la crisis económica, signada por el desempleo y la consecuente falta de acceso a la canasta básica, hace que se vean obligadas a subsistir a diario en las condiciones más duras. 
Ayudas como la Asignación Universal por Hijo o la Tarjeta Alimentar se convierten en paliativos para una situación que incluso no deja de empeorar con una escalada de precios que hace casi imposible el sostén a cualquier familia.


En nuestra ciudad, según el referente social de Don Ito, Pablo Rodríguez, “hay al menos 30 comedores en funcionamiento”. 
En muchos de estos, cada día se suman más chicos para tener por lo menos una comida diaria consistente. 
Gabriela Fioriti, colaboradora en varias instituciones destacó que es importante recorrer la ciudad para conocer la situación en merenderos y comedores de los distintos barrios.
Marta González, del comedor y merendero Los Chiquititos; Silvina Arán, de Los Totoreros y Ana Susana Solís, de Frutillitas, contaron a Democracia la realidad que viven a diario y las necesidades que no paran de crecer.

Marta González: “Cada vez hay más chicos” 
El comedor y merendero Los Chiquititos, en avenida La Plata 1318, prepara la comida y la merienda para unos 85 chicos.
“Los lunes, miércoles y viernes preparo la comida, a la tardecita y la retiran”, cuenta Marta González, que cocina arroz o fideos con salsa, polenta y algunas veces un salpicón de pollo con papas y demás para las familias que luego se acercan a buscar la cena. 
El merendero funciona los martes y sábados. “Hay 85 chicos en total hoy. Creció mucho el número y es que hay mamás con 3 o 4 nenes”, cuenta, y agrega: “a veces te piden si tenés algo para la tarde o la noche. Pero es muy difícil, no alcanza nunca”.
Los Chiquititos subsiste gracias al trabajo de Marta y la ayuda constante y las donaciones de la gente. 
“Ahora todos me preguntan por Papá Noel, si voy a dar algo para Navidad, y uno trata de juntar lo que puede, pero siempre se necesita mucha ayuda”.

Silvina Arán: “Estamos siempre con lo justo”
Los Totoreros funciona como comedor los sábados, donde las familias retiran su vianda de comida mientras que el merendero abre todos los días para unos 45 chicos cada tarde.
La realidad, no difiere de la que relata Susana, ya que según Silvina Arán, al frente de Los Totoreros, “hay cada vez más chicos y quieren venir de otros barrios, pero estamos con lo justo. El otro día tuve que hacer tortafritas con muchísimo calor, porque no tenía nada para darles”.
A su vez, asegura que utilizaba unos 12 litros de leche y ahora son 20, por lo que las necesidades se incrementan fuertemente.
“La gente ayuda, me lleva cosas y siempre es bienvenido porque se necesita mucho. Ahora esperamos por los pan dulces y sobre todo ver si conseguimos un cajón de pollo para darles a las familias en Navidad”, destacó.

Ana Susana Solís: “Hay mucha necesidad”
Luego de haber permanecido cerrado varios meses, el comedor Frutillitas volvió a abrir sus puertas y ya cuenta con 14 chicos a quienes les prepara la cena.
“Por ahora es solo la cena y son solamente 14 chicos porque hace poquito reabrí. Tuve siete meses cerrado por problemas de salud”.
Consultada sobre la situación, y con varios años de trabajo en el comedor, Susana aseguró que “hay mucha necesidad y se ve”. 
“Los chicos necesitan un plato de comida y la cena es la única forma en que a veces comen”, aseguró.
A su vez resaltó que hizo pedidos de donaciones y juguetes para Navidad porque “vienen las fiestas y es muy difícil cuando hay cuatro o cinco chicos en una familia”. 
Con 11 años de trabajo, asegura: “la gente me conoce y ayuda mucho para que pueda darles la comida". 

Un índice preocupante
Pablo Rodríguez, de Don Ito, aseguró: “Creo que este índice realmente es algo preocupante y alarmante, que debería movernos a todos y cada uno de los argentinos”. 
“Sin dudas la pandemia ha venido a agravar un proceso de malas decisiones políticas, económicas y sociales de estos últimos años, como recurrir al FMI, la caída de las PYME, los tarifazos”, cuestionó. Consideró que “es el gran desafío del Gobierno actual, poner en prioridad la situación económica, con rasgos de total solidaridad y conciencia social, en especial para con los sectores más vulnerados”. 
Y aseguró que “es urgente convocar a todas las organizaciones y espacios que pueden aportar a esta materia. Para resolver la problemática de manera integral, territorial y federal”.
Sobre la situación local aseguró que “en Junín sigue habiendo entre 29 y 30 comedores activos. En la pandemia hubo muchísimos más, pero se fueron cerrando”.
Aclaró además que “estos comedores y merenderos no son solamente de asistencia alimenticia sino que cumplen un montón de funciones de contención, de acompañamiento”.
“Muchas familias nos dicen que los primeros 15 días del mes están saldadas las necesidades básicas porque tienen la Tarjeta Alimentar y la Asignación, pero este último tiempo con el aumento de precios desmedido ya no alcanza como antes para saldar las compras que antes se podían hacer. Y este aumento de precios es algo que tenemos que mirar porque los que hacen los precios en el país, y en Junín también, son dos o tres empresas”.

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