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ANTICIPOS

Una alianza que sigue intacta

La decisión de beneficiar a cientos de miles de trabajadores con la suba del mínimo no imponible en Ganancias y la “moderación” en el reclamo salarial de camioneros son señales que exceden la esfera económica y reflejan que la alianza entre la presidenta Cristina Fernández y el jefe de la CGT, Hugo Moyano, está intacta. A pesar del momento de zozobra ocurrido semanas atrás, cuando el cacique sindical lanzó un paro a raíz del exhorto enviado por la Justicia suiza, y lo levantó enseguida tras gestiones de la Casa Rosada, los datos objetivos muestran que la Presidenta y el líder de la CGT han decidido mantenerse en el mismo barco de cara a las presidenciales de octubre.
Moyano entendió rápido que el paro anunciado era extemporáneo, porque los costos superarían enormemente a los beneficios, ya que Cristina no le hubiese perdonando que le paralizara el país con un reclamo que sonaba a claro apriete a la Justicia antes que a genuino reclamo gremial.
Los puentes entre el líder camionero y el Gobierno eran de plata cuando Néstor Kirchner vivía, porque el contacto entre ambos era fluido y permanente.
La muerte del ex presidente abrió algunos flancos débiles en esa relación, pero las noticias de las últimas horas permiten intuir una recomposición rápida, que tiene al mantenimiento del poder como principal razón.
Moyano fue el primero en dar la “prueba de amor” en ese universo siempre viscoso de la relación entre el Poder Ejecutivo y el sindical.
Acordó rápido un aumento “razonable” del 24 por ciento en cómodas cuotas con los empresarios del transporte de cargas, se lo sirvió en bandeja a la Presidenta y garantizó que, al menos hasta mediados del 2012, no habrá riesgo de una medida de fuerza que pueda paralizar el país.
Hasta los propios empresarios se mostraron incrédulos ante la velocidad del rayo con que Moyano aceptó.
No porque 24 por ciento sea un aumento menor, sino porque se aplicará en forma escalonada y está en línea con la inflación real de la Argentina, que casi triplica a la que dibuja el Indec.
De paso, el sector patronal enrolado en Fadeeac se garantizó que las huestes camioneras no harán reclamos al menos hasta mediados del año próximo.
Tras ese gesto, la respuesta de Cristina no se hizo esperar y tardó menos de 48 horas en anunciar la medida más reclamada por el camionero: subió el mínimo no imponible de Ganancias y así permitirá que unos 800 mil empleados en relación de dependencia dejen de pagar ese gravamen o tributen menos.
Muchos de esos empleados pertenecen a gremios alineados con el jefe de la CGT, como los propios camioneros, que han visto engrosar sus haberes al mismo ritmo en que crecía el poder de lobby del jefe sindical.
La postal política refleja que, lejos de lo que imaginaba algún sector opositor, la alianza estratégica del gobierno con el sindicalismo está más fuerte que nunca.
Esa alianza se profundizaría, especulan en la Rosada, el 29 de abril, cuando Moyano espera “reventar” la 9 de julio con más de 300 mil personas movilizadas para celebrar el Día Internacional del Trabajo.
El líder de la CGT y jefe del PJ bonaerense quiere darle a esa convocatoria un tinte fundacional.
“El 29 de abril vamos a demostrar que aquí no está en discusión Moyano, Moyano no interesa, aquí lo que interesa es que se respeten los derechos de los trabajadores”, le dijo a sus hombres de mayor confianza, como el taxista Omar Viviani y el judicial Julio Piumato.
El acto será una demostración de fuerza del camionero, por si a alguien en el Gobierno se le ocurriera darle la espalda ante un avance de la Justicia en causas que lo pudiesen complicar.
Allí, en el mismo escenario del edificio de Acción Social en que Evita hizo su renunciamiento histórico, Moyano brindará su apoyo a la candidatura a jefe de Gobierno porteño de Amado Boudou, el “más amado” de los ministros de Economía, según sorprendió el propio jefe gremial hace unos días.
Pero sobre todo, le pedirá a la presidenta Cristina Fernández que se presente como candidata el 23 de octubre.
“No nos haga sufrir más Presidenta”, volverá a sobreactuar Moyano en ese acto que imagina multitudinario.
Tal vez pocos días después, Cristina le dé el gusto. En la Casa Rosada ya sueñan con que el 25 de mayo, cuando se cumplan 8 años de la asunción de Néstor Kirchner como presidente, Cristina diga lo que todo el mundillo político descuenta: buscará gobernar otros 4 años la Argentina.

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