El área de testeos del Hospital de Junín.
El área de testeos del Hospital de Junín.
LA SEGUNDA OLA NO DA TREGUA

Los contagios del personal de salud, una nueva complicación en Junín: hubo 17 en una semana

Preocupa a las autoridades sanitarias la falta de personal especializado en los centros de salud a raíz del coronavirus. “A veces no alcanza con pedir más camas o respiradores, que los tenemos, sino que escasean los recursos humanos”, afirmó el director del Hospital, Sebastián Meneses.

La falta de camas disponibles de terapia intensiva no es la única preocupación de las autoridades sanitarias frente al incremento de los contagios en Junín, que la semana pasada alcanzó el récord, tanto de infectados como de fallecidos. Una nueva complicación comienza a generar alarma: la falta de recursos humanos y especialistas, ya que muchos se contagian y, pese a estar vacunados, deben cumplir con el aislamiento y los cuidados necesarios para la recuperación. 
Terapeutas respiratorios, médicos intensivistas y enfermeros son algunos de los profesionales más requeridos en estos momentos en la Ciudad, donde hay 1057 juninenses cursando la enfermedad, la cifra más alta desde el 20 de marzo de 2020.
A esto se le suma que esta semana 17 trabajadores de la salud dieron positivo de coronavirus, y no podrán cumplir con sus labores, ya que deberán permanecer aislados hasta recibir el alta médica. 
 “El sistema sanitario está tenso no solamente en el hospital sino en la parte privada. A veces no alcanza con pedir más camas o respiradores, ya que los tenemos. La cuestión está en el personal de salud”, advirtió a Democracia el director del Hospital Interzonal, Dr. Sebastián Meneses.
“En medio de una pandemia no se puede salir a improvisar con médicos tarapistas. Se trata de poner a los más capacitados en los sectores específicos. Además, tiene que estar el personal de enfermería especializado para terapia intensiva”, sostuvo.
De esta manera, aclaró que preocupa la falta de recursos. “Creo que falta responsabilidad ciudadana, que sea más empática con el prójimo. Y de la parte dirigencial, el arco opositor al Gobierno nacional y provincial debería ser más responsable a mi entender”, sostuvo.
“Cuando se dice que se administró mal la pandemia, hay que aclarar que este virus vino sin manual y todos los sistemas sanitarios en el mundo han colapsado, y el que lo niegue es un ignorante. Esto es trasversal a todos los partidos políticos. La gente está cansada de la grieta”, destacó.

“El personal hospitalario está bajo tensión constante. Gracias a Dios no hemos colapsado, pero no hay que jugar con fuego. Si bien ha transcurrido más de un año y tenemos más conocimiento del virus, todavía falta para terminar con la pandemia. Han surgido variantes genómicas, se aceleró el contagio y ya tenemos la cepa de Manaos. Hay que ser prudentes y continuar con las medidas”, manifestó.
 “El hospital tiene 9 camas de Terapia Intensiva para Covid, con un potencial de 12 si es necesario”, dijo y explicó que gracias al apoyo del Ministerio de Salud de la Provincia pudieron ampliar su capacidad porque antes era mucho menor.
“La situación en la región es compleja”, afirmó. “Hay algunas diferencias entre distritos. Lo que vemos en esta ola es que en la otra hubo un delay entre lo que pasaba en el AMBA y lo que pasaba acá. En este caso sucedió casi a la vez, con mucha más velocidad. Esa onda expansiva antes se relataba como una gota de aceite, ahora fue como un tsunami”, subrayó.

“Impacta en la evolución de un paciente”
Según analizó el médico referente de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) y jefe de ese servicio en el Sanatorio Otamendi,  Arnaldo Dubin,  el personal intensivista capacitado está atravesando una “fatiga terminal”, con mal descanso, agotados, frustrados y desbordados. 
“Esto impacta directamente también en los resultados de la terapia intensiva en la evolución de un paciente internado. Por eso sube la cantidad de muertos. Si uno sale a correr, se cansa. Y por más voluntad que ponga para seguir corriendo, va a ir más despacio. Eso mismo pasa en las UTI hoy en el país, donde por más voluntad que ponga, los pacientes se van a morir más”, ejemplificó el especialista.
“Los intensivistas —enfermeros, kinesiólogos, médicos, otros profesionales y no profesionales— ya éramos pocos antes de la pandemia, trabajábamos precariamente y con la Covid-19 fue todo un desastre. Estamos diezmados por la enfermedad; un montón se contagiaron, algunos no han vuelto a trabajar, otros fallecieron, otros no quieren hacer más terapia intensiva. La carga de trabajo es descomunal. Estamos exhaustos física y anímicamente”, subrayó. 
“Lo que te puede transmitir cualquier persona que trabaja en una terapia intensiva pública o privada de la Ciudad de Buenos Aires es que estamos al límite, no sólo en el número de camas sino fundamentalmente en el estado del personal. Las terapias intensivas viven un clima horrendo”, concluyó.

Piden más personal
El gremio Cicop manifestó que "en el peor momento de la pandemia" necesitan medidas gubernamentales para "fortalecer a los equipos de salud" y un "presupuesto extraordinario para nombramientos, salarios e insumos".
En este sentido, resaltaron que "los salarios pierden frente a la inflación" en un marco en que "el aumento de los alimentos no cesa y empuja fuertemente el porcentaje de inflación licuando cualquier esquema de aumentos salariales". 
En ese contexto, "los trabajadores de la salud venimos exigiendo una recomposición salarial que permita recuperar el poder adquisitivo perdido durante el 2016-2019 (39%) y un reconocimiento a la tarea que estamos llevando adelante durante la pandemia", afirmaron.
"En ese camino, nuestra paritaria 2020 superó con margen a los aumentos de precios pero el ritmo inflacionario de este primer cuatrimestre enciende todas las alarmas y nos pone en estado de alerta", continuaron.

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