comercio cerrado
En la zona céntrica, principalmente en la calle Rivadavia, hubo varios negocios que cerraron o se mudaron por los elevados costos de los alquileres.
PANORAMA ECONÓMICO

Luego de diez meses de pandemia, el comercio local sigue sin recuperarse

Hubo un leve repunte en diciembre, por las Fiestas, y después volvió a declinar el consumo en los negocios de nuestra ciudad. La baja en el poder adquisitivo. el descenso en la cantidad de clientes de la Región y el comercio electrónico influyeron en la caída. Hubo algunos cierres y muchos se achicaron. Más allá de renegociaciones, hubo subas en los alquileres de hasta un 80% para renovar.

Sentado detrás del mostrador de su local céntrico, un comerciante de mucha experiencia le explica al cronista de Democracia que, a partir de la pandemia por Covid-19, hubo que reconfigurarse. “El ejemplo más claro es el de Danina -grafica- que hacía un montón de años que estaba en Sáenz Peña, con una clientela muy importante, pero tuvo que mudar todo a su local de Rivadavia, eso quiere decir que no importa la trayectoria o el nivel de ventas que tenías, el coronavirus arrastra a cualquiera”.
Según su mirada, “todos los sobrevivientes” se reinventaron de una u otra manera: “Algunos se mudaron a un lugar más chico,  sumaron el comercio electrónico o dejaron el local para vender por Instagram o por WhatsApp”.
Es que después de diez meses de pandemia, el comercio de Junín no logra recuperarse. La cuarentena obligó al cierre de los negocios por unas seis semanas y, desde la reapertura, las cosas fueron cuesta arriba, con poco movimiento y escaso consumo.
Sí hubo un leve repunte en diciembre, generado principalmente por el consumo que traen aparejadas las fiestas de fin de año, pero a mediados de enero el escenario volvió a enfriarse.
La baja en el poder adquisitivo, el descenso en la cantidad de clientes que suelen venir de la Región y el auge del comercio electrónico fueron algunos de los factores que influyeron en la caída.
También tuvo un peso importante el valor de los alquileres ya que, más allá de renegociaciones, hubo subas de hasta el 80% para renovar.

Escenario actual
Está claro que la pandemia golpeó al comercio local, una actividad que tiene un peso importante en la economía de la ciudad. “El año pasado fue complicadísimo”, resume el flamante presidente de la Sociedad Comercio e Industria de Junín (SCIJ), Marcos Maroscia. Según su análisis, esto depende de cada rubro. “No es lo mismo lo que sucedió en mi ferretería que en un negocio gastronómico”, grafica, para luego señalar que “en diciembre levantó un poco, como todos los años, pero enero volvió a bajar mucho”.
Su predecesor en el cargo, Juan Manuel dos Reis, coincide en el diagnóstico, aclarando que “normalmente enero y febrero son meses más bajos” en ventas. Y añade: “Además, el poder adquisitivo está golpeado y el que tiene algún resto y se animó salió de vacaciones o espera poder irse. También hay que decir que en algunos rubros se ve más movimiento de gente, el jueves pasado había cervecerías llenas, con público joven y también gente grande, así que en algún sector pareciera que hay una pequeña recuperación”.
Para Raúl Parejas, que también presidió la SCIJ en tiempos de pandemia, el comercio “no repuntó”. Si bien en diciembre “hubo un pequeño respiro, en enero se mantuvo una o dos semanas y después volvió a bajar”.
“A partir del 15 de enero, fue un desastre”, sentenció un comerciante de Sáenz Peña.

Menos clientes de la zona
El comercio de nuestra ciudad siempre se caracterizó por recibir una gran cantidad de clientes de la Región que suelen venir a Junín por turnos médicos, trámites bancarios, gestiones en los Tribunales o en AFIP, diligencias en la Universidad, trabajos y servicios de los más variados y aprovechan esos viajes para hacer compras.
A partir de las restricciones impuestas por la cuarentena dictada en su momento, el movimiento de gente de otras ciudades se vio disminuido sensiblemente, lo que impactó negativamente en el sector comercial.
“Un cliente de Arribeños me decía que ahora piensan mucho si vienen o no a Junín, porque tienen 160 kilómetros de nafta más algo que toman o comen acá y es mucho dinero”, explica a Democracia un comerciante local.
“Se nota bastante que mermó considerablemente el flujo de clientes de otros lugares: nosotros tenemos locales en los accesos a la ciudad y ahí podemos ver que bajó. Es muy marcado eso”, acota Maroscia.
Para Dos Reis, en tanto, acciones como el Big Sale -cuya última edición se desarrolló el viernes y sábado últimos- son importantes para fomentar la vuelta del público regional. “Por eso es importante la participación de la Municipalidad -explica- para que publiciten la campaña en la zona. Hay comerciantes a los que les va muy bien con el Big Sale, aunque todavía es pronto para analizar cuál fue el impacto de este último que se realizó”.

Comercio electrónico
La pandemia abrió un abanico de posibilidades con el comercio electrónico. De esta manera, así como los propietarios de negocios pueden ofrecer sus productos en una vidriera digital, también los consumidores pueden hacer sus compras online en cualquier lugar del país, lo que está teniendo un impacto en las ventas a nivel local.
“Hoy vi una moto con un canasto que tenía, por lo menos, treinta paquetes de Mercado Libre”, desliza un comerciante ante Democracia.
Hoy un pedido a través de esta empresa llega en 48 o 72 horas a Junín y, en algunos casos, hasta en 24. “La gente perdió el miedo a la compra online”, afirma Dos Reis, para luego ampliar: “Desde la cámara apoyamos al Compre Local, hemos hecho el Cybershop Junín, que es digital, como para estimular el comercio local, pero la realidad es que hoy tenemos una competencia más amplia en lo virtual. Además, son indicadores de precio, lo es Mercado Libre porque uno puede cotejar ahí el valor de cualquier cosa que uno vaya a comprar en un comercio local y, si la diferencia es importante, no lo compra acá”.
Parejas indica que el comercio electrónico “está afectando mucho a los negocios locales” puesto que, más allá de que ya hay varios que se sumaron al sistema, “es común que haya gente que se mida ropa o calzado en los comercios de acá y luego los compre por Internet”.
En este sentido, los tres destacan que SCIJ trabajó mucho el año pasado en capacitaciones para el comercio digital. “Esto abrió el juego a un nuevo canal de ventas que podría beneficiar al comerciante de Junín, porque lo potencia”.
En tanto, Dos Reis cuenta que hay sobrados ejemplos de comerciantes locales que se incorporaron a la era digital: “Una socia de la cámara cerró su local gastronómico, trasladó la producción a otro lugar, pasó a vender sus productos por Instagram y le está yendo muy bien. Hay otros que también están vendiendo muchísimo en la zona a través de este sistema, inclusive llegando a otras provincias”.

Alquileres
Otro punto de conflicto durante la cuarentena fue el de los alquileres. Tanto que, en un momento, se llevaron a cabo reuniones entre representantes del municipio, Comercio e Industria y el Colegio de Martilleros, para buscar puntos de encuentros por los costos de la renta de los locales.
“En un 50 por ciento de los casos se llegó a un acuerdo, en otros no se pudo porque los propietarios no quisieron bajar los alquileres”, explica Parejas.
Entonces, hoy se puede ver que hay unos cuantos vacíos en la zona céntrica, principalmente en la calle Rivadavia.
“Hay una parte del centro comercial en la que se ve que han sufrido cierres. Algunos achicaron estructura y se mudaron y otros han cerrado”, sintetiza Dos Reis. Según su mirada, “el que invierte en un local debe tener una rentabilidad acorde a la inversión que hace: muchos han renegociado pero otros se reconvirtieron”.
Es que la inflación también hace mella en este rubro y los precios han escalado notablemente, aun en tiempos de pandemia.
“Nosotros tuvimos que renovar el alquiler y nos pasaron de 25 mil a 45 mil pesos. Entiendo que el propietario tiene muchos costos y quiere hacer valer su local o quiere salvarse con eso y el comerciante tiene que pagar eso, mudarse o cerrar”, se lamenta un comerciante que tiene varias sucursales de su negocio.
Si bien, en general, los porcentajes de subas no fueron tan altos, el ejemplo da cuenta de las dificultades que presenta este tema.

Expectativa
A la hora de analizar qué se espera para este año, las palabras “complicado”, “difícil” e “incertidumbre” son las más elegidas para definir el futuro.
“Veo un año muy difícil”, sostiene Maroscia, para luego profundizar: “En primer lugar, porque sigue estando latente la cuestión sanitaria, por eso hay temor a volver a cerrar las puertas. Y, por otro lado, está la necesidad de una recuperación económica que no sé si se va a dar y cómo. La realidad es que el que produce no tiene una ayuda, hasta ahora fueron todos paliativos, y en la sociedad uno ve que las tarjetas de créditos están al límite, no hay plata en la calle y así es imposible que se reactive el consumo, así que veo un panorama muy complicado. En Argentina estamos acostumbrados a no poder planificar ni a tres meses, pero esto superó todo”.
Por su parte, Parejas considera que “la crisis nos lleva a tener una incertidumbre muy grande”. Y agrega: “Cuando cerramos el comercio a la noche y hacemos la caja, más de una vez nos agarramos la cabeza, porque los gastos fijos son importantes. Y a todo esto se le agrega el tema de la salud porque uno se cuida, pero igual podemos contagiarnos, más allá de las acciones de prevención que uno lleva adelante”.
Otro punto que Parejas destaca es que “AFIP está empezando a intimar, como en épocas anteriores, como si todo se hubiese solucionado, y la verdad es que no hay nada resuelto, el comercio la pasó muy mal y muchos todavía están pagando los resabios, porque el trabajo no aumentó como se esperaba”.
A propósito de las notificaciones del organismo recaudador, Comercio e Industria elevó un pedido a la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) para que se eleve un pedido de informes a las autoridades para clarificar la cuestión.
Hay incertidumbre, coincide Dos Reis: “Por la eventualidad de un rebrote y por la situación económica, aunque el argentino tiene inventiva y sale de las crisis. Como lo que se viene no es fácil, ahí es donde tiene que estar cerca la Cámara, escuchando, apoyando, capacitando, sosteniendo”.
De acuerdo con su análisis, “vienen momentos difíciles, en los que la economía debe acomodarse: el empresario es de proyectar y, si hay incertidumbre, no puede hacerlo”.

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