Luis Marcos Ferrer
Luis Marcos Ferrer fue una pieza clave en el PSG para convocar a grandes figuras, como Leandro Paredes.
REPRESENTANTE DE JUGADORES

Luis Marcos Ferrer: “Gracias a la pelota pude superar todo”

Aunque nació en Laboulaye, tiene un vínculo muy fuerte con nuestra ciudad. Fue campeón con Sarmiento y, una vez instalado en París y ya como hombre clave en la estructura del PSG, hizo que Kylian Mbappé se hiciera hincha del Verde de Junín.

La relación de Luis Marcos Ferrer con Junín viene desde chico. Oriundo de Laboulaye, su madre es juninense y aquí tiene primos y parientes, por lo que solía venir muy seguido siendo un niño. Más adelante, jugó en la Primera División de Sarmiento y logró con el Verde el ascenso al Nacional B de 1996.
Veinte años más tarde, y ya como miembro de la Secretaría Técnica del poderoso Paris Saint Germaine, hizo que la joven figura de la selección francesa Kylian Mbappé se hiciera hincha de Sarmiento, en una historia que se viralizó con foto y todo.

Lo que viví en el PSG fue una experiencia muy especial. Luis Marcos Ferrer. Exfutbolista. Mánager.

Tengo una sensación muy particular cuando me acerco a Junín. Luis Marcos Ferrer. Exfutbolista. Mánager.

Junto con Laboulaye, Junín forma parte de las raíces de este joven empresario que repasa con Democracia su trayectoria como futbolista, primero, y luego como una de las piezas fundamentales dentro de la dirigencia del PSG para llevar al equipo galo a tener un lugar preponderante en la constelación de los mejores del mundo.

Futbolista
Ferrer empezó su carrera en el fútbol en el Sporting Club de Laboulaye, donde hizo todas las inferiores y debutó en Primera a sus 17 años.
Al año siguiente, se fue a Buenos Aires a hacer una prueba en River Plate. “Les dije a mis padres que me iba a inscribir para hacer el Profesorado de Educación Física, pero en realidad fui a probarme”, cuenta. Una semana más tarde, el entrenador Héctor Pitarch le dijo que si volvía con el pase libre, lo hacían firmar para River. Y así fue.
Pasó por la Quinta, la Cuarta y la Reserva, en una camada que tenía jugadores como Hernán Crespo, Gustavo Lombardi, Joaquín Irigoytía, entre otros.
En 1996, y por gestiones de Andrés Rosa -casado con su prima hermana- vino a Sarmiento, donde jugó un año y logró el ascenso. “Había un grupo bárbaro. El ascenso fue una sorpresa porque no se había formado un equipo con ese objetivo, sin embargo, se consiguió”, recuerda.
Su camino como futbolista siguió en los clubes Grenoble, Paris Futbol Club y Ajaccio de Francia.

Del otro lado
El paso siguiente fue seguir en el fútbol, pero del otro lado del mostrador. Arrancó en la Secretaría Técnica del Niza y un año más tarde pasó al Saint Etienne, donde estuvo de 2005 a 2009. “Con Omar Dafonseca armamos un equipo bárbaro, subimos de categoría y nos fue muy bien -explica-, eso se vio en que no teníamos plata para contratar y el 90% de los jugadores que trajimos, con un presupuesto bajísimo, después fueron vendidos por cifras muy importantes”.
A partir de esa gestión exitosa lo convocaron del PSG, con una misión similar: traer jugadores a costos bajos porque no había recursos. Hasta que en 2012 el club fue adquirido por Qatar Investment Authority, el fondo de inversión del gobierno de Catar creado para gestionar los superávits generados por el petróleo, y la meta fue otra: “El objetivo era hacer el mejor equipo del mundo. En ese momento en Francia estábamos muy lejos del Real Madrid, Barcelona, Ajax, Juventus, Milan, así que el desafío era enorme”.
Javier Pastore, Maxwell, Thiago Silva, Diego Lugano, el Pocho Lavezzi, Edinson Cavani fueron las primeras grandes figuras que arribaron al club, en un proceso que siguió con la llegada de otros como Ángel Di María, Mbappé y Neymar, y puso a los parisinos a pararse de igual a igual con las grandes potencias europeas, terminando este año con la llegada a la final de la Champions, que se llevó el Bayer Munich.
En todo ese camino, Luis fue una pieza clave en la estructura del PSG. “Lo que viví fue una experiencia muy especial, sobre todo para alguien apasionado por el fútbol como yo”, señala, para luego añadir: “Yo quería ganar la Champions a toda costa, me quería ir con esta victoria, porque ya tenía en los planes salir, pero no fue posible retirarme con ese triunfo”.

Su propio camino
Después de una década en el PSG, Ferrer decidió seguir su propio camino y abrió su agencia de representación de jugadores. “Se llama LF 360 porque me daba cuenta de que hacía falta algo así para los jugadores, algo que sea integral, que no solamente pase por el contrato o el club en el que va a jugar, sino también otros servicios, desde legales, jurídicos o impositivos, hasta de imagen e, inclusive, llegando hasta el retiro”.
Según dice, ya tiene “algunas jóvenes promesas” con las que está trabajando, más otras posibilidades de jugadores consagrados y entrenadores. “Pero estoy arrancando de cero, así que lo principal van a ser los jóvenes con potencial para el futuro”, afirma.

Balance
Afincado en París y con un enorme recorrido dentro del deporte de elite, Ferrer siente que sus raíces están aquí. “Es muy lindo volver a la Argentina, que es mi tierra, pero tengo una sensación muy particular cuando me acerco a Junín y Laboulaye, donde crecí e hice mis primeros pasos”, evoca.
Y enseguida se muestra gratificado con el fútbol: “Gracias a la pelota pude superar todo, el fútbol me permitió estar en los mejores lugares, conozco toda América, todos los países de Europa, varios de África, por eso para mí es una actividad maravillosa. Tal vez no hice una gran carrera como jugador, pero sigo estando ligado al fútbol, trabajando mucho, y el trabajo es lo que me da energía”.

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