dia del panadero
El pan, el producto que más se consume en Argentina.
DÍA DEL INDUSTRIAL PANADERO

Los panes elaborados en horno a leña tienen sabor y textura característicos

Una de las panaderías que tiene muy buena calidad en la elaboración de sus productos es San Cayetano, local comercial que hace 60 años fue comprado por Nicolás Muretto.

En el Día del Industrial Panadero, vale la pena destacar el trabajo que realizan los panaderos, que llevan adelante una tarea esencial y muy importante para la comunidad, ya que elaboran uno de los productos más populares en el país: el pan.
La Panadería San Cayetano, ubicada en Primera Junta y Libertad, es tradicional en el barrio Belgrano, instalada desde 1960, cuando fue comprada por Nicolás Muretto.
En diálogo con Democracia, María Muretto, una de las responsables del local, manifestó que la panadería era de su abuelo Nicolás Muretto, luego de su padre Alberto, en un tiempo fue alquilada por otras personas, pero hace 20 años está nuevamente a cargo de la familia.
Una de las características de la panadería que hace a la calidad de sus panes es que tiene horno a leña, que los hace crocantes y de rico sabor.


Este local industrial panadero, con tantos años de historia, 60 para ser precisos, cuenta con dos o tres máquinas que, según su dueña, parecen de museo pero son conservadas con mucho cariño. “Las máquinas fueron cambiadas con el tiempo, por ejemplo, las ralladoras, amasadoras y armadoras de pan. Ahora son más modernas. Las herramientas básicas siguen siendo las mismas: una amasadora, sobadoras y las armadoras de pan. Esas son las principales”, explicó María Muretto.
Los panaderos de la Panadería San Cayetano no solo se dedican a la elaboración del pan y sus variedades, sino también de exquisiteces como son las facturas y masitas, prepizzas, todo en forma artesanal, sin pre-mezclas. Además del trabajo en la panadería, la familia Muretto y sus empleados se encargan de la venta y la administración.

En la pandemia
María recuerda que, al principio de la pandemia, muchos decidían elaborar su propio pan porque la gente estaba más en la casa. “Vendíamos más levaduras que pan”, dice con gracia la vendedora.
Pero pasado el férreo aislamiento impuesto en un principio, la gente retomó sus compras habituales, decidió visitar la panadería con más frecuencia y consumir sus productos. “El movimiento en la panadería es menor que el año pasado, porque la gente está más en la casa y hace más cosas, pero igual se vende. Hay que tener en cuenta también la época del año, cuando hace frío se vende más y después, en el verano, afloja la actividad”, explicó.

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