reducir el riesgo de Alzheimer
ENSAYOS CLÍNICOS

Los hábitos cotidianos: claves para reducir el riesgo de Alzheimer

Los hábitos de vida cobran cada vez más fuerza en las investigaciones que se llevan a cabo en todo el mundo para reducir el riesgo de padecer Alzheimer y otras demencias múltiples.
Los primeros ensayos ya cuentan con resultados. Así lo demuestra el proyecto World-Wide Fingers, la primera red mundial de ensayos clínicos enfocada al Alzheimer y otras demencias y los hábitos de vida, en la que participan 30 países, incluida España.


El objetivo es comparar la eficacia de una intervención multicomponente de entrenamiento cognitivo, control de factores de riesgo cardiovascular, dieta mediterránea, ejercicio, y cuidado socioemocional, y actualizar los resultados del estudio finlandés con datos de biomarcadores y neuroimagen.


Sus responsables dicen que la investigación realizada enseña que “cuidar el estilo de vida puede suponer una reducción significativa del riesgo de demencia”.
El Alzheimer, explica Tainta, lleva muchos años sin que aparezcan fármacos o moléculas nuevas que modifiquen la historia natural de esta enfermedad.


“Pero hay mucha investigación en este campo. Probablemente este tiempo y el hecho de que hayamos estado sin encontrar un fármaco o una intervención nueva es en parte debido a que el diagnóstico no fue tan sencillo, aunque en la última década ha mejorado bastante”.


Por ejemplo, en los últimos años se han identificado biomarcadores en los fluidos corporales que permiten detectar la enfermedad desde etapas más tempranas.
“Ser más finos a la hora del diagnóstico traerá consigo una mejor investigación en terapias”.


Hasta ahora, explica el neurólogo, cuando se hablaba de Alzheimer siempre se aludía la proteína amiloide, que se produce en la médula ósea y puede depositarse en cualquier tejido u órgano.
En el caso que nos ocupa se deposita en el cerebro y “cuando este depósito supera cierta cantidad es cuando empiezan los fenómenos dañinos para nuestras neuronas”.


Esto sigue siendo así, pero en los últimos años se identificaron diferentes actores, que también son principales, como la proteína tau, el sistema nervioso central y periférico.
Pero también hay otro tipo de proteínas que indican degeneración, inflamación cerebral.
“Se tenía la falsa idea de que la demencia es una dolencia asociada a cumplir años”.
“Desde el punto de vista terapéutico, todas ellas se convierten en nuevas dianas que habrá que abordarlas de forma conjunta para conseguir un mejor efecto terapéutico”.
En cuanto a la investigación que él dirige, explica que hace unos años “hablar de demencia y de prevención podía sonar incluso raro porque se tenía la falsa idea de que la demencia es una dolencia asociada a cumplir años”.

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