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Sandro González se negó a declarar.
CRIMEN DE ROSA INÉS FERNÁNDEZ

El femicida González se negó a declarar y en 30 días se elevaría la causa a juicio

Así lo afirmó a Democracia el fiscal Esteban Pedernera. “Ahora me falta el protocolo definitivo de la autopsia para corroborar si hay ADN y alguna otra medida de prueba”, señaló. E informó que el acusado habría trasladado el cuerpo de la joven en el baúl cuando viajó a Lincoln.

En aproximadamente 30 días, se estaría elevando a juicio la causa por el femicidio de Rosa Inés Fernández, que fue asesinada por su exmarido Sandro González (40), quien ayer se negó a declarar ante el fiscal, Dr. Esteban Pedernera, asistido por el Dr. Gerardo Doyle.
“Ahora me falta el protocolo definitivo de la autopsia para corroborar si hay ADN y alguna otra medida de prueba”, informó el fiscal en diálogo con Democracia.
Además, al ser consultado por este diario, Pedernera abordó una ramificación de los hechos en Lincoln, aclarando que el caso tenía conexión con esa ciudad pero no en cuanto a participación y autoría, sino porque la mujer del imputado Sandro González tiene una hermana viviendo en Lincoln.
Según lo expuesto por el fiscal, posteriormente al crimen, González fue a buscar a su mujer a Lincoln, antes de enterrar a Rosa Fernández en el patio de una construcción donde él trabajaba, por lo cual se estima que el cuerpo de la mujer sin vida estaba aún en el baúl del auto del imputado, cuando fue a la vecina ciudad.
Al seguir el hilo de los hechos, dijo que era probable que el agresor matara a Rosa el domingo 26 de julio entre las 18 y las 19 horas, ya que por la cámara de seguridad del barrio se lo veía ingresar a la casa a las 18 y saliendo a las 19.
“Cuando se cae la coartada que él dice haberla dejado a las 18.30 y que regresa a su domicilio, se pudo comprobar que en definitiva ella nunca bajó del auto, sino que vuelve con él a su casa”, manifestó el fiscal.
“Luego de cometer el homicidio, él va a Lincoln a buscar a la mujer. Según dicen los testigos, la chica muerta quedó oculta en el baúl del auto, es decir, él viaja a Lincoln con la chica en el baúl, porque  cuando la mujer de él quiere acarrear algo en el baúl, él le dice que no y la obliga a llevarlo en el asiento trasero pese a que iba ocupado con los hijos”, sostuvo.
El entierro del cuerpo de Rosa habría sido el lunes 27 de julio, en el inmueble ubicado en Siria, entre Pringles y Necochea.
Se cuenta que pasados los días y Rosa sin aparecer, la mujer de González se enteró de lo ocurrido, es decir, del crimen, y se lo habría transmitido a familiares de Lincoln, quienes incluso habrían ido a hacer la denuncia respectiva, pero no se la tomaron puesto que el caso era investigado por la policía y Fiscalía en Junín
Sobre estas circunstancias, el fiscal dijo que era correcto. Lo que en principio estuvo oculto luego fue conocido por gente de Lincoln incluso y derivó en el descubrimiento del cuerpo de la víctima en Junín.

En la obra
A la pregunta si los dueños de la casa donde fue encontrado el cuerpo de Rosa Fernández no habían visto nada, el entrevistado dijo que en principio estaba la sospecha de que él podía ser el autor de un crimen y fue así hasta que se pudo acreditar.
“El terreno no presentaba señales de que había algo enterrado. Estaba artesanalmente cubierto, lo cual no generó la sospecha en absoluto por parte del propietario de la casa. Es más, a nuestros peritos, cuando llegaron al lugar, les costaba creer que ahí estuviera enterrado el cuerpo”, dijo.

La investigación
En cuanto a si no se había sospechado desde un principio del exmarido de Rosa, dado que generalmente en este tipo de casos el culpable solía ser un ex o marido de la víctima, el fiscal respondió que “había muy buenas coartadas” y que había que “reconstruir toda la historia” y que “cuando todas las sospechas estaban sobre la mesa, faltaba un indicio contundente que no llegaba, y que cuando llegó, se actuó de inmediato”.
Según el fiscal Pedernera, durante la desaparición de Rosa se habían buscado indicios incluso en la casa de González, y que en el caso de los perros que participaron de la búsqueda, él suponía que al estar el cuerpo enterrado a un metro de profundidad en la tierra, no pudo ser olfateado por los canes que estuvieron cerca, ya que el 6 de agosto, a solo tres cuadras de donde estaba enterrada la víctima, se encontraron falanges cortadas, que finalmente eran de una persona accidentada.
Respecto a la investigación de la casa y el auto del imputado, el entrevistado dijo que también habían sido periciados, pero al no haber sangre, porque la víctima murió por asfixia mecánica, no hubo rastros que pudieran ser detectados por peritos. “El perro huele el auto, pero no se encontró sangre, y ya se sabía que Rosa había estado ahí porque el exmarido dijo que la había trasladado”, manifestó.

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