CORONAVIRUS EN PEDIATRÍA

El diagnóstico clínico del virus en los niños

Los expertos aún están aprendiendo aspectos del coronavirus en pediatría. Esto explica las discrepancias actuales entre distintos especialistas y las aparentes “idas y venidas” en cuanto a las recomendaciones. 
Lo cierto es que conocemos algunas particularidades de la enfermedad en pediatría. Los niños usualmente presentan infecciones más leves que los adultos. No obstante, también han existido numerosos casos, especialmente en los niños más pequeños, que presentan síntomas severos en el curso de la enfermedad aguda y hasta varias semanas después de haberse infectado.
A los ya conocidos síntomas, debemos también jerarquizar aquellos que configuran un nuevo criterio de COVID-19 en pediatría, el así llamado “Síndrome inflamatorio multisistémico post COVID 19 en Pediatría”. Se trata de niños y adolescentes de 0 a 18 años con un cuadro febril de más de 3 días de evolución en el que los síntomas y signos son: erupción de la piel y las mucosas; conjuntivitis; caída severa de la tensión arterial o colapso cardiovascular; alteraciones cardíacas severas (inflamación de los distintos componentes cardiacos); síntomas gastrointestinales agudos severos.

El impacto emocional del Covid-19 en los niños
Parafraseando reflexiones al respecto de Unicef y de la Sociedad Argentina de Pediatría, a lo largo de esta cuarentena se han visto distintas etapas en cuanto a la dinámica familiar.
Un período inicial en el que dominaba una sensación de estar de vacaciones. Una etapa intermedia, con los padres, tratando de generar rutinas escolares y de entretenimiento en los niños. 
Una tercera etapa, la actual, en la que superando los 100 días de cuarentena podemos identificar los siguientes eventos que se entrelazan como un círculo vicioso: cambios que desestructuran la personalidad; regresiones emocionales: berrinches, inapetencia, melancolía se transforman en moneda corriente; quiebre de los hábitos más elementales; pensamiento tácito sobre la muerte. Surgen preguntas tales como: ¿cuándo termina esto?, ¿los abuelos se van a morir? ¿cuándo los podemos visitar?, ¿te vas a contagiar?, ¿si ustedes se mueren quién nos cuida?
Algunas recomendaciones incluyen la de no negar la realidad. Hablar de la nueva normalidad sin minimizar ni dramatizar; no asustarse por enojos y desbordes; escuchar, contener, facilitar la expresión de sentimientos; si es necesario buscar ayuda psicológica profesional; no llenar a los niños de actividades para que tengan “agenda completa”. Diferenciar el atosigamiento cansador de una sana rutina positiva. Permitir que se aburran para que generen sus propios estímulos o actividades; limitar el tiempo frente a pantallas; reconocer que el año escolar será diferente. Se aprenderá lo que sea posible.

Adolescentes: los más vulnerables al aislamiento
Los adolescentes sufren especialmente el encierro dado que “la independencia” es el signo de la edad. Sumado a esto, la sensación de inmortalidad e infinitud de los adolescentes los hace especialmente vulnerables en las progresivas etapas de cuarentena menos rígida, llevando a que transgredan más fácilmente las normas, reuniéndose con pares sin los cuidados ya conocidos.
Fiestas, reuniones numerosas, mate y una larga lista de etcéteras hacen que se transformen en uno de los eslabones más débiles de esta cadena.
En definitiva, estos malestares llevan a multiplicar peleas y confrontaciones intrafamiliares  por nimiedades. 

Continuar con controles y vacunación de rutina
Otro tema, no menor, son las pérdidas de control clínico de bebés y de niños con enfermedades crónicas tales como asma, diabetes, o cardiopatías, “por temor a ir al centro de salud”. Sobre este punto, recalcamos la importancia de la consulta precoz oportuna y la aplicación de las vacunas antigripal y antisarampionosa de acuerdo al cronograma nacional vigente.
En la Clínica La Pequeña Familia, el Servicio de Pediatría se ha preparado para dar respuesta a la atención de niños en este contexto pandémico, bajo rigurosos protocolos de seguridad y un área de atención aislada para pacientes que concurren a la Clínica con síntomas virales. Procuramos permanentemente el cumplimiento de las recomendaciones universales en cuanto a la higiene de manos, el distanciamiento social, ventilar espacios cerrados de alta circulación y uso de cubreboca/nariz.

(*) Jefe de Servicio de Pediatría de Clínica La Pequeña Familia, especialista jerarquizado en pediatría. CCPM. MP 39.461

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