EFECTOS DEL AISLAMIENTO

Villa del Carmen: “El barrio está apagado, se ve todo muy opaco”

Aun cuando está rodeado por arterias de alta circulación, el interior de este vecindario guarda una gran tranquilidad, una característica que se potenció con la pandemia. No obstante, los residentes se muestran optimistas como para recuperar cierta normalidad a partir del pase a la Fase 5.

Delimitado por la Ruta Nacional N°188, la avenida Rivadavia y las calles Doctor Bozzeti y Alberdi, Villa del Carmen es uno de los barrios tradicionales de Junín.
Se trata de un sector que, aun cuando está rodeado por arterias de alta circulación, como Rivadavia, Alberdi y hasta la Ruta 188, en su interior guarda una gran tranquilidad. Y la cuarentena por el Covid-19 acentuó esta característica.
Esto quedó demostrado con los testimonios recogidos en la visita de Democracia y TeleJunín al lugar. Los vecinos destacan la serenidad del sector y hablan de cómo influyó la pandemia en su interior.

“Queremos recuperar alguna normalidad”
Iván Piaggi está al frente de un polirrubro ubicado sobre Rivadavia. La pandemia lo obligó a adaptarse al horario y a las medidas de higiene y seguridad, y ahora nota cambios en el flujo de clientes. “Abrimos a las 7:30 y a la mañana vienen bastantes personas, que son los que van a trabajar a esa hora. Después merma un poco a media mañana y vuelve a juntarse gente al mediodía”, explica.

Hay poca gente, se ve todo muy opaco, el barrio está apagado. Uno extraña lo que era antes, porque uno nació acá. Celestino Villarroel. Bicicletero del barrio.

Al haber otros ingresos a la ciudad cortados, la calle Rivadavia sigue teniendo un flujo importante. Aunque menor que en la pre-cuarentena. “Hay menos movimiento y eso implica menos ventas”, señala. Aunque destaca que “se respeta totalmente el uso del tapaboca y el distanciamiento social”.
Con todo, Piaggi se muestra optimista con el paso de la ciudad a la Fase 5: “Queremos que la gente circule un poco más, siempre cuidándose, porque no hay que relajarse, pero lo ideal sería que se estire lo más posible el horario de atención comercial para recuperar alguna normalidad y trabajar tranquilos, que es lo que queremos todos”.

“El barrio está apagado”
Celestino Villarroel intenta tener algún ingreso a su jubilación con la bicicletería ubicada en Villa del Carmen. Con varios años en el barrio, observa menos movimiento en las calles: “Hay poca gente, se ve todo muy opaco. Uno extraña lo que era antes, porque uno nació acá y siempre fue todo muy bueno”.
Por eso considera que el vecindario “se ve tranquilo, está apagado”. Incluso en Rivadavia “también hay menos gente que antes”.
No obstante, Villarroel encuentra esperanza en el paso de la ciudad a la Fase 5. “Se ve que la gente está un poco más alegre -dice- hasta parece que hay algo más de movimiento, ojalá se respete lo que dicen las autoridades para que vaya todo bien”.

“Está muy difícil para todos”
Las reconocidas titiriteras cubanas Yaqui Saiz y Geraidy Brito Montes de Oca viven en este barrio desde 2015, cuando comenzaron a construir su teatro para títeres que iba a abrir este año, pero esa inauguración quedó frustrada por la cuarentena.
En relación al vecindario, Geraidy comenta que se trata de un sector “de gente muy trabajadora”, pero en el que nota “cierto distanciamiento” en su gente, muy diferente a las características de los cubanos. En ese contexto, agrega: “Nosotros decimos que el Covid ha venido a remarcar algo que ya estaba, y ese distanciamiento que se ve de manera más patente. Y la gente se mete cada vez más en su mundo”.
Sin embargo, Yaqui aclara que “al mismo tiempo, se ve un gran nivel de solidaridad”. Y ejemplifica: “Hay gente que nos golpea la puerta para preguntarnos qué necesitamos, y como saben que no tenemos un salario fijo y que vivimos de los títeres nos han dado cajas con insumos. Muchos padres de los niños que vienen a ver las funciones nos ayudan”.
Las artistas cubanas advierten que actualmente “hay menos gente en la calle, están más encerrados y se respetan las medidas”. Y en lo económico, “se ve que está muy difícil para todos”.
Y sobre el paso de Junín a la Fase 5, señalan: “Nos alegramos de que la gente pueda abrir sus negocios, restaurantes, cafeterías, que los niños puedan salir los fines de semana, pero también nos genera incertidumbre. Nosotras no vamos a abrir porque tenemos una enorme responsabilidad al trabajar para niños. No nos va a aganar el dinero, preferimos hacer otra cosa antes que arriesgar la salud de un chico. La Fase 5 requiere que seamos muy precavidos”.

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