Nora Meres, directora de Género.
Nora Meres, directora de Género.
DIRECCIÓN DE GÉNERO DE JUNÍN

Consigna #Niunamenos: “Es un grito desesperado de la mujer para ser escuchada”

Lo aseguró la titular del área Nora Meres. A su vez indicó que aún falta mucho por hacer en materia de prevención.

En diálogo con Democracia, a propósito de recordar la primera marcha masiva de “Ni una menos” en Argentina, Nora Meres, directora de Género de la Municipalidad, manifestó que para recordar era necesario irse más en el tiempo, entre el 2013 y 2015 cuando hubo en la Argentina una sucesión de asesinatos a mujeres, algunas muy jóvenes y esto hizo que se profundizara el tratamiento de este tema en los medios de comunicación y que comenzara a visibilizarse mucho más la violencia machista que se sucedían una y otra vez.
“La muerte de Chiara Páez, una jovencita de 14 años asesinada a golpes por su novio de 16 años; Chiara estaba embarazada de 3 meses, esto sucedió en Rufino, Santa Fe. Este hecho horroroso conmocionó al país entero y fue el desencadenante para que genuinamente las mujeres se organizaran y luego salieran a la calle con un solo pedido, con un solo grito: #Ni Una Menos”, destacó.
“Creo que fue la gota que rebalsó el vaso ya que, como dije, se venían sucediendo otras muertes, recordemos algunas, Ángeles Rawson, quien no lloró con la madre de Ángeles; o de Araceli Ramos, o de Melina Romero, entre tantas otras otras, ya que la lista es innumerable, hablo de los casos más conocidos”, apuntó.
Meres señaló que el #Ni Una Menos nació en la Argentina pero se expandió en todo Latinoamérica, como una marcha inédita y masiva. “Fue un mensaje muy fuerte para la parte política y judicial, fue un grito desesperado de auxilio con el que se ponía en evidencia la violencia contra la mujer y las consecuencias más graves como la muerte, el femicidio.
Esta marcha se convocó desde los movimientos feministas a lo largo y ancho de la Argentina por todos los medios, incluyendo las redes sociales”, manifestó.
La directora de Género recordó lo impresionante que fue aquel 3 de junio de 2015, por la cantidad de gente que acudió en las distintas ciudades, aunque su cuna fue Rosario, en el Monumento a la Bandera, donde la marcha tuvo 5 puntos como reclamos: la implementación de la ley de prevención y erradicación de la violencia machista. El patrocinio jurídico gratuito para las víctimas. La creacion de un Registro Nacional de Femicidios. El cumplimiento de la ley sexual en las escuelas públicas y privadas.Y por último garantizar la seguridad de las mujeres que denuncian.

La prevención
“Se avanzó desde el 2015 hasta ahora pero no en la medida que quisiéramos, ya que los femicidios son tantos que se les ha llamado también la otra pandemia. A pesar que desde los estamentos estatales se trabaja interdisciplinariamente para poder alcanzar lo que tanto anhelamos que es erradicar la violencia machista”, dijo.
“Por sobre todas las cosas, a mi entender, los cambios deben pasar por la prevención y también mejorar lo que tenemos, capacitar seriamente a los encargados de atender a quienes van a denunciar, ya que sabemos que casi todas las mujeres que murieron a manos de sus exparejas tenían varias denuncias hechas y fueron poco escuchadas y, si fueron escuchadas, no se hizo nada o casi nada. Es ahí donde debemos poner el acento, ya lo dijo la vicegobernadora Magario cuando se presentó el ministerio de la Mujer, Género y Diversidad, en su discurso de apertura, que la Justicia deje de mirar para otro lado; recordemos que Micaela García, (Ley Micaela) fue asesinada por alguien que debía estar en la cárcel; ahí se ve claramente la impericia de la que hablaba Magario, por ejemplo.
Va a ser fundamental también capacitar a los tres estamentos del Estado con la Ley Micaela, que ya ha comenzado, ya que muchas veces te encontrás con gente que desconoce, por ejemplo, que está para aplicar la Ley 26.485 que versa sobre la prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres, promulgada en abril de 2009, que aspira a eliminar la discriminación entre mujeres y varones en todos los órdenes de la vida, afirmando en particular el derecho de las mujeres a una vida sin violencia. Explica además que quien es víctima de violencia tiene algunos beneficios que poco se ven a la hora de ponerlos en marcha, está en el papel, pero cuesta implementarla en el diario vivir, en la vida cotidiana”, aseguró Meres desde la dirección de Género del municipio de Junín.

Lo cultural
Para Meres hay que “desarraigar actitudes que se dan básicamente en el terreno cultural, que está marcado por el machismo y la violencia hacia la mujer; ese es el otro desafío... el cambio cultural”.
“Otra de las cosas que visibilizan la violencia hacia las mujeres es lo que tenemos en distintas plazas del país: el Banco Rojo, una campaña mundial, una campaña pacífica y cultural en la que hay información y sensibilización contra la violencia de género. Algunos lo llaman monumentos, otros altares urbanos, otros homenajes; lo importante es que están y en cada Banco hay una inscripción que dice "En memoria de todas las mujeres asesinadas por quienes decían amarlas", es decir, cuando uno ve el Banco Rojo en un espacio público, se da cuenta que habla la mujer detrás del proyecto”, destacó.

Falta un largo trecho
Según lo apuntado por Meres, la marcha del Ni Una Menos fue y es sumamente importante, produjo cambios, marcó un hito en la historia de la Argentina y más allá, en otros países, en cuanto a la visibilización y toma de conciencia de lo que es la violencia de género.
“Vamos caminando hacia lo que tanto esperamos, pero nos falta un trecho largo, por eso la lucha es día a día; las leyes están pero, a pesar de todo esto, la que denuncia, muchas veces es revictimizada porque todavía hay, como decía, una cultura machista o un "No pasa nada", dijo.
“Dado el momento de pandemia que vivimos hoy por hoy, este año no se puede hacer más que charlas y actividades a través de las redes o los medios pero es importante, muy importante, que el 3 de junio no dejemos de peticionar #NiUnaMenos.
Este Ni Una Menos no es una consigna, es un grito desesperado de las mujeres por ser escuchadas”, afirmó.

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