Permitir sus espacios y nuevos horarios también es una forma de acompañarlos.
Permitir sus espacios y nuevos horarios también es una forma de acompañarlos.
CAMBIO DE VIDA

Los adolescentes en cuarentena, sin salidas y con rutinas “al revés”

Llevan dos meses sin previas ni boliches ni juntadas y con los horarios cambiados. Para muchos especialistas, constituyen uno de los grupos más vulnerables por el aislamiento. ¿Cómo pueden ayudar los adultos?

Los meses de “aislamiento social, preventivo y obligatorio” son tiempos en los que todo lo común y cotidiano cambió de un día para el otro afectando la rutina de todos y especialmente la de los adolescentes, que hoy se encuentran en casa, viendo a sus amigos por videollamadas, tratando de cumplir con la escuela pero sin poder siquiera juntarse, ya sea a tomar mates o en una previa como las que solían organizar tiempo atrás.
El aislamiento trae problemas para todos, pero uno de los grupos más vulnerables, aseguran los especialistas, es el de los adolescentes.

La vida al revés
Para los especialistas en adolescencia, “los adultos deben darles su espacio a los chicos de esta edad durante la cuarentena por la pandemia, dejarlos vivir “a contramano” y “acostarse a cualquier hora” para que puedan conectarse con sus pares con intimidad y, además, buscar compartir actividades con ellos y estar abiertos al diálogo, sobre todo si es una inquietud de ellos”.
La psicóloga de nuestra ciudad, Micaela López, destacó que “el encierro dentro del hogar resulta difícil de sobrellevar para todos y en especial para los adolescentes, que atraviesan una etapa en la que el contacto con el grupo de pares, las salidas nocturnas, las reuniones sociales son características propias de la edad, con la omnipotencia y el ego que se desarrolla en este período”.
En esta etapa de aislamiento, la profesional explicó que “pueden aparecer indicadores que expresan la necesidad de separarse de las figuras parentales con las que, por la situación de la cuarentena, deben permanecer juntos en el hogar. Por esto hay quienes expresan la rebeldía de la edad, incomunicándose con sus padres, quedándose solos en la habitación”.
En este contexto de encierro, hace hincapié en que “permitir que el adolescente sostenga vínculos con el afuera de forma virtual resulta importante. A través de las llamadas, videollamadas, aplicaciones puede estar en contacto con sus pares y resguardar su intimidad. Es decir, la cuarentena, que implica la suspensión de asistencia a la escuela, que es el espacio de socialización por excelencia, exige que los adolescentes se comuniquen de otra manera. Como familia se debe promover estos encuentros”.

Otros horarios y espacios
Agustina Germade, psicóloga especialista en adolescentes, refiere que “es frecuente el cambio de horarios, que se viva a contramano de los demás en la casa para usar los espacios en momentos de silencio o tener la casa disponible para conectarse con sus amigos, ya que están todos encerrados por la cuarentena”.
“Que necesiten de este espacio -añadió- no quiere decir que la familia tiene que desaparecer, siguen siendo dependientes y necesitan de la familia presente. Pero hay que ofrecer terrenos para la charla y que no haya otros estímulos. Aprovechar un momento privilegiado para la comunicación como este, contarse algo del día, compartir frustraciones y enojos en esta situación, sin hablar con ellos desde un lugar “moralista”.
Para López, “este momento no es el ideal para que los padres planteen normas estrictas, ya que es una situación de excepción, que demanda contención, paciencia y cierta flexibilidad dentro del hogar, ya que los conflictos inherentes a los vínculos de padres e hijos adolescentes pueden agravarse en esta convivencia”.
Sin embargo, considera importante la organización para respetar ciertas rutinas, “y en los adolescentes se centra en las horas de sueño, la alimentación y las actividades escolares. Si bien se puede ser flexible con los horarios, es importante que esas tres cosas básicas puedan cumplirse, ya que -por ejemplo- pocas horas de sueño pueden profundizar algunos síntomas como la irritabilidad, el insomnio, la ansiedad”.
“Como estrategia es importante que los padres lleguen a acuerdos con sus hijos, para que puedan sostener esas rutinas, negociando horarios, tiempo para que estén solos, conectados a las pantallas”, explica López.
Pero además, propone “estimular que realicen actividades que les gusta y que sean posibles dentro del hogar, es una forma de organizarlos no de manera imperativa, sino a través de la motivación, el aliento y sobre todo del reconocimiento”.

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