La juninense Luciana Larocca formó parte del equipo que desarrolló el Neokit-Covid19.
La juninense Luciana Larocca formó parte del equipo que desarrolló el Neokit-Covid19.
CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Investigadores de la Región comprometidos en la lucha contra la pandemia de Covid-19

Luciana Larocca, de Junín; Ángeles Barbero, de Lincoln; y Sebastián Pelliza, de Ferré, integran equipos interdisciplinarios que trabajan en el desarrollo de nuevas herramientas que son de destacada importancia en el contexto del nuevo coronavirus.

La pandemia por el coronavirus Covid-19 compromete a investigadores y científicos de la Región en el desarrollo de nuevas herramientas para dar batalla a la enfermedad que puso en pausa al mundo. Biólogos, biotecnólogos y licenciados en genética pusieron a disposición su capital intelectual para pensar dispositivos que aporten en este contexto de crisis sanitaria. En nuestra Región, se destacan Luciana Larocca, de Junín; Ángeles Barbero, de Lincoln; y Sebastián Pelliza, de Ferré; entre otros.

Luciana Larocca, de Junín
Luciana Larocca (40) es una científica juninense –radicada en la ciudad de Buenos Aires- que formó parte del equipo que desarrolló el test rápido (Neokit Covid-19) para el coronavirus. En una entrevista exclusiva con Democracia, señaló que la pandemia “no es pasajera” y que tiene que dejar una enseñanza: la revalorización de la ciencia y la tecnología como un bien necesario para el país. “Nací en Junín, mi familia vive en Junín, hice el jardín, la primaria y la secundaria en la Escuela Normal.
Después estudié la licenciatura en Biotecnología en la Universidad de Quilmes, donde me recibí de licenciada en Biotecnología. Hice el doctorado en Química Biológica en la Universidad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y luego la carrera en el Conicet, un doctorado en el que trabajé en una enfermedad autoinmune, y después hice un posdoctorado, en el cual ya comencé a trabajar en el desarrollo de estos kits de diagnóstico”, contó la destacada investigadora a este diario.
El test fue desarrollado por científicos del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, el Conicet, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, y por sus pares del Instituto de Ciencia y Tecnología Dr. César Milstein (Conicet-Fundación Pablo Cassará), que trabajan en la Unidad Coronavirus Covid-19, del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.
El test Neokit-Covid-19 es un desarrollo argentino que detecta a nivel molecular el nuevo coronavirus y aporta el resultado en menos de dos horas.

Ángeles Barbero, de Lincoln
El Centro de Investigaciones Básicas y Aplicadas (CIBA) de la Unnoba realiza los análisis de COVID-19 y, desde que se incluyó al CIBA en la red nacional de laboratorios, a partir de la descentralización que dispuso el Gobierno nacional, se estableció que en el centro se analizaría lo que corresponde a la Región Sanitaria III. Pero más adelante se agregaron muestras de las regiones sanitarias II y X.
En diálogo con La Posta Radio (FM 88.5), una de las científicas que integra el equipo, la licenciada en Genética de Lincoln, Ángela Barbero, explicó cómo es el trabajo que realizan en el laboratorio y destacó la importancia y la responsabilidad de la tarea. “A diario hacemos el trabajo de investigación en el área de Salud y Medio Ambiente. Cuando se buscó descentralizar la actividad del Malbrán, se hizo un estudio de todos los centros de investigación del país, observando la infraestructura y el personal. Nos eligieron para ser parte de los centros que diagnostican actualmente el COVID-19 por el método molecular, que es el que se usa a nivel mundial”, indicó y agregó: “realizamos los testeos, somos un grupo de licenciados en Biología (en Genética, en mi caso), técnicos en Laboratorio, bioquímicos y muchos profesionales más".
“Todas las muestras de la región llegan al hospital de Junín, ellos las nuclean, acondicionan, y nos las mandan a nosotros, que trabajamos todos los días haciendo los análisis. Las muestras llegan codificadas, no tenemos acceso a datos ni identidad. Hacemos el análisis y remitimos el resultado al hospital. Desde ahí se encargan de informarlo al sistema nacional, a los pacientes y a las áreas a las que corresponda informarles el resultado”.
Sobre esta experiencia laboral, Barbero expresó: “Cuando empecé a estudiar, siempre me interesó el área de salud humana. Nuestra carrera tiene un trabajo final de grado y yo hice mi tesis en un laboratorio de inmunogenética de las infecciones, es decir que trabajo con infecciones desde que estaba terminando la carrera. Si bien en el laboratorio estamos normalmente en contacto con infecciones, nunca habíamos trabajado en el contexto de una pandemia, y hay que saber que muere mucha más gente por infecciones que por cáncer”.
“A nuestro trabajo lo tomamos con una responsabilidad y una conciencia muy grandes. Estamos muy contentos de poder aportar, desde nuestro lado, en una situación tan urgente como esta”, destacó Barbero.



Sebastián Pelliza, de Ferré
Sebastián Pelliza es biólogo, oriundo de Ferré, está radicado en La Plata y trabaja para el Conicet. Junto con un equipo multidisciplinario de profesionales, desarrolló un prototipo para esterilizar el aire; la investigación se llevó a cabo en el marco de la batalla contra el coronavirus Covid-19. "Es como si fuera una aspiradora, el aire del ambiente es tomado por un extremo del prototipo, ingresa a un gabinete con lámparas de radiación UV-C, que matan microorganismos, ya sean virus, hongos o bacterias, y sale el aire esterilizado; se utiliza para esterilizar quirófanos, ambulancias, laboratorios, etcétera", contó y agregó que "lo novedoso es que las personas pueden estar presentes mientras trabaja el equipo, los rayos no salen del interior del dispositivo y no daña a la salud humana".
"Se desarrolló para el ámbito hospitalario, terapias intensivas, hospitales modulares, donde la carga viral es muy alta y, con este tipo de equipo, se busca reducir la carga viral y así cuidar a los pacientes y personal de salud", destacó Pelliza y agregó: "esto funciona en espacios cerrados, al aire libre no se corre tanto riesgo, se podría aplicar en aulas, medios de transporte, etcétera".

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