El pago de los alquileres en Sáenz Peña, con los negocios cerrados, es una poreocupación de los comerciantes.
El pago de los alquileres en Sáenz Peña, con los negocios cerrados, es una poreocupación de los comerciantes.
ECONOMÍA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

Pymes, comerciantes y prestadores de servicios, en alerta por la recesión

Por estos días se tienen que pagar sueldos, alquileres e impuestos, mientras la mayoría de los rubros no pueden trabajar. Advierten por las dificultades en la cadena de pago y reclaman que todavía no se implementaron medidas concretas de ayuda. Hay pequeños empresarios dispuestos a tomar créditos bancarios para abonar salarios. Creen que, con el levantamiento de la cuarentena, la mejora no será automática.

El enfriamiento de la economía es la otra cara que muestra el aislamiento social obligatorio por la pandemia del Covid 19. En ese marco, las pequeñas y medianas empresas, los comerciantes y los prestadores de servicios son los actores que están atravesando la mayor incertidumbre, ante un horizonte ya, de por sí, incierto.
Con la mayoría de las actividades inactivas, por estos días se tienen que pagar sueldos, alquileres e impuestos, y la cadena de pago ya empieza a resquebrajarse. Ante esto, se reclaman medidas concretas, algunas de las cuales fueron anunciadas, pero no implementadas.
Ante esto, Democracia consultó a miembros de los más variados rubros para trazar un panorama de la economía local en tiempos de coronavirus.

“Armarse de paciencia”
Pablo Molins, dueño de Gráfica Molar, una pyme que da trabajo a 18 empleados, cuenta que está “muy preocupado” por el escenario actual “porque es como si se hubiese puesto una pausa a toda la economía”.
Es la primera vez en 28 años que Molar está cerrado. “Son días en los que no se puede generar absolutamente nada, no se soluciona nada, las obligaciones bancarias siguen entrando, es muy difícil cobrar”, resume Molins.
El empresario gráfico afirma que está analizando tomar un crédito que le ofreció un banco para pagar los sueldos de marzo. “Es raro tomar un préstamo para pagar sueldos, pero hace casi un mes que estamos parados, porque ya antes de la cuarentena obligatoria había bajado abruptamente el movimiento”, comenta.
Además, Molins cree que esta crisis no terminará el día que se levante la cuarentena: “Por un buen tiempo la economía se va a resentir. Si el lunes 13 se habilitan actividades, no va a volver todo a la normalidad. En nuestro caso, más allá de que la publicidad y el marketing es una inversión y no un gasto, sabemos que no todos lo van a seguir haciendo”.
Según su análisis, “va a ser día a día, resolviendo problemas”, para lo que, “la clave será armarse de mucha paciencia”, tanto los clientes como los proveedores: “No obstante, creo que vamos a salir, porque este país siempre salió adelante, pero vamos a tener que tomarnos las cosas con calma y estar predispuestos a consensuar y ponernos de acuerdo con los demás”.

“Una etapa muy difícil”
Para Karina Palioff, empresaria gastronómica de catering y propietaria de El Taller, esta “es una etapa muy difícil”. Según dice, “el catering está totalmente parado” y seguirá así por un buen tiempo: “Las fiestas programadas se han ido postergando, pero suponemos que se van a ir suspendiendo. No quisiera ser pesimista, pero un evento implica mucha concentración de gente y si nos estamos cuidando de eso hoy, por más que se levante la cuarentena, supongo que van a tardar en autorizarse los eventos, sería lo más razonable”.
En El Taller, en tanto, empezaron a trabajar con delivery, “porque hay responsabilidades que cumplir”, afirma: “Hoy estoy pagando los sueldos porque puedo, mañana no sé si va a ser así. Es algo que nos pasa a todas las pymes”.
Sobre las medidas del Gobierno, opina que “es muy poco lo que hay en cumplimiento, no se ve nada concreto e implementado de ayuda a las pymes”, por lo que cree que es “el sector en el que menos se ha pensado”.

“Peligro de cierres”
En la hotelería el panorama es concreto. “Estamos cerrados y con facturación cero”, resume Juan Víctor Casella, empresario de esa actividad y presidente de la Cámara Hotelera y Gastronómica de Junín.
“Está claro que necesitamos una ayuda estatal porque si no muchos hoteles no van a poder remontar o les va a costar mucho tiempo”, afirma Casella, para luego ampliar: “Ya la semana anterior a la cuarentena obligatoria para nosotros había sido prácticamente nula. Es decir que vamos a cumplir un mes sin facturar, sin que entre dinero. Ya tenemos problemas para pagar los sueldos y los servicios básicos”.
Esta actividad viene “de un 2019 que fue bastante malo”, aunque en enero y febrero repuntó un poco. No obstante, esto “no fue suficiente como para hacer un ahorro”.
En relación al futuro, Casella analiza: “Dependerá de cada uno, pero hay peligro de que cierren establecimientos. Habrá que ver el movimiento económico posterior al levantamiento de la cuarentena, pero se supone que va a ser muy gradual, así que dependerá de cómo podrá ir llevando su deuda cada negocio”.

“Hay que reconfigurarse”
Mariana Cademartori, propietaria de la fábrica de ropa para bebés y niños Naranja Mandarina, cuenta que tiene dificultades en dos aspectos: “Uno es el de la producción, que se corta y no se puede avanzar. En mi caso me dejó la temporada incompleta. Tampoco se puede ir haciendo la venta mayorista ni la distribución de los productos en stock. Además, tenemos un local comercial de venta minorista que está cerrado. Entonces, no se puede producir, no se puede vender, no se puede cobrar y, por lo tanto, se complica para pagar”.
En cuanto a la venta online, en Naranja Mandarina en un principio se implementó con la condición de entregar lo vendido post cuarentena. “Desde Comercio e Industria se gestionó un permiso para que los dueños o algún empleado de los negocios pudieran trabajar a puertas cerradas, y entregar pedidos a clientes de Junín en un horario aprobado por el municipio. Desde ayer, estamos ofreciendo esa opción, siempre de acuerdo a lo autorizado”, agrega Cademartori.
Según dice, con sus colegas del rubro textil están preocupados “por cómo se les paga a los talleres, cómo sostener a la gente que trabaja para el sector”. Y agrega: “En general, los sueldos de marzo se pagaron, cada cual como pudo, pero, de seguir las fábricas cerradas, no sabemos cómo vamos a afrontar el próximo mes. Si bien salió un DNU para ayuda a pymes en lo que hace al pago de sueldos, aún no se dieron directivas claras para su implementación”.
Otra preocupación de los comerciantes tiene que ver con los alquileres, que son montos importantes, sobre todo en Sáenz Peña, y deben ser abonados en estos días, mientras los negocios están cerrados desde el 20 de marzo.
Respecto al futuro, puntualiza: “La cadena de pagos no se va a restablecer inmediatamente, muchos clientes ya preguntan qué nuevos plazos les vamos a dar para que paguen lo que deben, y habrá que ver eso. Hay que reconfigurarse. En mi rubro, este mes ya estábamos comprando la tela para fabricar la temporada de verano 2021 y eso está parado. Cuando se reinicie, las textiles darán las fechas para elegir la nueva temporada, pero hay que ver qué va a haber, en qué plazos, a qué precios. Hay pocas algodoneras en el país, y estas también están paradas, lo que va a dificultar reposiciones y va a aplazar el comienzo de la temporada siguiente”.

“Tender puentes”
El turismo es uno de los rubros más castigados por esta realidad. Matías De Luca, de Finisterre Viajes, cuenta que desde hace varias semanas su tarea se reduce a solucionar las dificultades que tuvieron algunos de sus pasajeros para regresar de sus destinos y a reprogramar las reservas que tenían para marzo, abril y mayo.
“Por el momento es complejo porque se detuvo la rueda de pagos y el flujo de dinero –explica De Luca– entonces hay que empezar a buscar la forma de capear el temporal hasta que venga el apoyo concreto del estado, así como la ayuda de los privados, a través de los bancos, pero por ahora fueron solamente anuncios”.
Tanto en Finisterre como en todas las demás agencias de viajes “los problemas se visualizaron antes, ya en febrero venía bajando y hubo cero ventas en todo marzo”. Pero, además, “la demanda del turismo es muy elástica, entonces, cuando pasa algo como esto, se retrae totalmente. Por eso acá golpeó varias semanas antes que al resto de las actividades”.
Del mismo modo, De Luca cree que la recuperación también va a costar mucho “porque, cuando se vuelva a habilitar este rubro, la demanda seguramente seguirá influenciada por el miedo de viajar, de trasladarse, así que va a ser más dificultoso que otros comercios”.
Con todo, destaca que las agencias están trabajando “en conjunto, solidariamente, compartiendo”, y concluye: “Creo que es un momento para tender puentes, unirse y ver cómo salimos todos juntos. Si todos ponemos un poquito, va a costar, pero vamos a salir”.

“Hay preocupación”
Después de dos semanas cerradas, la casa de artículos para el hogar y jardín Mafferetti abrirá este lunes en horario restringido para vender productos de ferretería. Es una decisión que tomó la empresa para activar un poco la comercialización, después de un mes de marzo complejo.
“Las ventas cayeron a la mitad respecto a febrero, en parte porque ya venían más bajas y, además, porque estamos cerrados desde el 20 de marzo”, explica Pablo Michelli, jefe de ventas del sector Hogar de la empresa.
Esta firma, que en su sucursal de Junín cuenta con doce empleados, está pasando el momento con las ventas online, aun con las dificultades que encuentran para la entrega.
En 9 de Julio, donde tiene su casa matriz, hay algo de movimiento por la venta de agroinsumos, un rubro habilitado para comercializar ya que estamos atravesando una época de cosecha. Con todo, Michelli observa que “los dueños expresan cierta preocupación” por la situación actual.

“Volver a empezar”
La de los gimnasios es otra actividad que muestra sus inconvenientes. “Nos afectó desde el punto de vista económico porque seguimos teniendo los gastos fijos y, al dejar de venir gente, ese dinero por la cuota ya no ingresa, así que hubo que empezar a cubrir los gastos con otros fondos del club”, explica Julio Gómez, referente de Los Flamencos.
Según dice, el gimnasio en este club “siempre fue autofinanciable”, pero eso “ahora cambió, porque hay que afrontar gastos sin ingresos”.
Gómez señala que los profesores siguen cobrando el sueldo como corresponde. “Nosotros tratamos de adecuarnos a la ley –explica–, el tema es que entramos todos en la misma normativa, ya sean los gimnasios que dan clases grupales o nosotros, que estábamos dando clases individuales, respetando las distancias, pero eso ya no se puede”.
El exatleta olímpico estima que el de los gimnasios será “uno de los últimos rubros en normalizar”, y añade: “En ese entonces habrá que ver si la gente estará dispuesta a regresar o quedará con miedo. Tendremos que volver a empezar, convocar de nuevo a la gente a hacer actividad física y que se sienta segura en estos espacios, así que va a costar rearmarnos”.

“Sacar una enseñanza”
Algo similar ocurre con las academias de danzas. La profesora Silvana Vattier indica que, como casi todas sus colegas, en diciembre dejó su actividad y reanudó las clases en marzo. Pero esta vez alcanzó a dar una semana, nada más.
“A mí me cuesta un montón, es prácticamente mi único recurso –explica Vattier–, yo no hago clases virtuales, lo mío no se puede hacer porque es coreográfico y trabajo con grupos”.
Respecto del momento actual, señala que “habrá que apechugarla hasta cuando sea, y mientras tanto, pagar los gastos que uno tiene”. Aunque aclara: “Yo trato de no ser tremendista para no enloquecerme. Creo que esto sucede por algo y acá vamos, para que seamos un poco más humanos”.

“Momento crítico”
Los prestadores de servicios, como los peluqueros tampoco pueden desarrollar su oficio. “Estamos realmente complicados, es uno de los rubros que peor la está pasando”, asevera Joaquín Gaude, responsable de la peluquería Samperi.
Es que, en esta actividad, hay contacto con el cliente y se trabaja a centímetros de su cara. “Por eso creo que va a ser una de las actividades que más tarde se va a habilitar para salir de esta cuarentena”, considera Gaude.
Los cuatro peluqueros de Samperi están parados desde el 16 de marzo. “Es muy difícil porque si no trabajamos, no tenemos otro ingreso –comenta Gaude–, estamos limitándonos a pagar lo que se puede, y si esto sigue así y no se toman medidas urgentes, vamos a estar cada vez peor. Alguno tendrá alguna reserva más o menos, pero en algún momento se termina y no se puede vivir sin trabajar. Es un momento crítico”.

“Serios problemas”
Además de ser el secretario Académico de la Escuela de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Unnoba, Marcelo Storani es un experimentado contador de nuestro medio. Según su experiencia, advierte que “hay algunas actividades que siguieron trabajando, pero las ventas les bajaron notablemente”, mientras que, por otro lado, están los que hace días no pueden abrir sus puertas: “Ahí están todos preguntando cómo se va a implementar la línea de créditos para pagar sueldos. Porque hay anuncios, pero nada oficial, ni siquiera el pago del salario mínimo vital y móvil a las empresas que tienen una determinada cantidad de empleados, porque eso va a ser para el mes de abril a pagar en mayo, lo mismo que las bonificaciones para las contribuciones patronales”.
Y de cara al futuro, Storani observa que habrá complicaciones: “Yo voy a ver cuántos clientes me quedan en el estudio después de la pandemia, porque veo que varios podrían tener serios problemas”.

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