La investigación: medida de la calidad

La investigación: medida de la calidad

Hacer ciencia suele parecer algo abstracto, poco conocido por la sociedad. Sin embargo, es la piedra angular del desarrollo y generación del conocimiento.

Por Lorena Berro para El Universitario

“Las grandes transformaciones de la humanidad, esas que han modificado los estilos de vida para siempre, han surgido por obra de la razón y su manifestación más sofisticada: la ciencia”. Esta apreciación se ha constituido en el eje central de la gestión UNNOBA, para marcar la importancia que el trabajo científico en todas las disciplinas tiene en la dinámica universitaria, y en la posibilidad de realizar aportes concretos desde la Universidad pública para resolver los problemas de la sociedad de la que es parte. Investigar es generar conocimiento, apropiarse de un bagaje de saber y traducirlo en alternativas que aporten el sello distintivo al hacer universitario.

La doctora Carolina Cristina, secretaria de Investigación, Desarrollo y Transferencia de la UNNOBA, hizo un recorrido por las etapas fundantes y los avances conseguidos por la Universidad en materia de investigación. Asimismo, trazó los lineamientos que marcarán el rumbo.

–Para una universidad, ¿qué significa la investigación científica?

–Significa la oportunidad de crecimiento permanente. Investigar es generar el conocimiento desde una institución para transmitirlo en primer lugar a los estudiantes, pero también para volcarlo a los recursos humanos que se formen en investigación y a la sociedad mediante la transferencia de herramientas y tecnología. La investigación científica de excelencia es a la que debería aspirar toda universidad.

–¿Cómo empieza una institución nueva a hacer investigación?

–La mejor manera de hacer ciencia es teniendo todo: recursos humanos, infraestructura, equipamiento y políticas de investigación integrales. Pero esto no siempre es posible en las etapas iniciales de una institución universitaria. Entonces, la mejor estrategia es dotar a la estructura de recursos humanos formados que sostengan la base de la pirámide de investigación. En una etapa de inicio ese fue el pilar para la UNNOBA y el eje que institucionalmente fue marcando el camino que permitió determinar qué infraestructura se necesitaba y qué equipamiento había que adquirir. La formación de equipos de investigación posibilitó establecer un cimiento sólido para crecer. El proceso fue muy lento y se invirtieron muchos fondos y esfuerzos. Cuando las bases estuvieron hechas, fue más fácil crecer porque los que se formaron en el inicio siguieron formando a nuevos jóvenes y conformando los equipos que hoy investigan en las distintas áreas disciplinares.

–¿Qué valor tuvo el trabajo con organismos o instituciones que tienen una tradición más larga en el campo de la ciencia?

–Fue fundamental poder contar con direcciones externas para los investigadores jóvenes que se estaban formando y para los primeros becarios. También fue vital contar con estas alianzas para el uso de instalaciones y equipamiento que no teníamos. Los vínculos de la UNNOBA con instituciones de prestigio que hacen investigación nutrieron a la institución de un capital importantísimo. Todo eso contribuyó al crecimiento. Y mientras tanto se fue generando la infraestructura propia y se la dotó de equipamiento básico primero y más específico en lo sucesivo. En las etapas iniciales, entonces, trabajamos en instalaciones que adaptamos a las necesidades y también viajamos para investigar en otros centros y universidades. Hoy contamos con nuestra propia infraestructura y con recursos humanos muy valiosos, producto de una política de investigación sostenida en el tiempo. Por ejemplo, se creó el programa de subsidios bianuales que sostiene las convocatorias para que cada vez más equipos se puedan presentar. Al irse generando más recursos formados capaces de dirigir proyectos, ha crecido el número de proyectos de investigación que se ejecutan con financiamiento propio de UNNOBA.

–¿Existen otras fuentes de financiamiento además de las propias?

–Sí, existe financiamiento externo proveniente de instituciones públicas y privadas. En este campo hay mucho por hacer porque no todos nuestros investigadores conocen o tienen el hábito de presentarse a las convocatorias externas que el sistema de ciencia y técnica tiene a nivel provincial y nacional. Es una cultura que hay que desarrollar. En este sentido hoy tenemos proyectos cofinanciados entre el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación y la Universidad que apuntan a fomentar la participación en este tipo de convocatorias. Por otra parte, los grupos ya consolidados buscan además fondos en el exterior, que generalmente incluyen, además de recursos para las investigaciones en sí, la posibilidad de acceder a pasantías para becarios e investigadores.

Investigar en áreas estratégicas

La secretaria de Investigación, Desarrollo y Transferencia de la Universidad se refirió a los ejes rectores del trabajo científico en la UNNOBA. Resaltó que han sido marcados por el proyecto institucional y la política de investigación de la Universidad para abarcar los distintos campos disciplinares. También describió el complejo proceso que supone transferir conocimientos a la sociedad, producto de lo que se investiga en los laboratorios.

“Se investiga en agronomía, genética, en ciencias del ambiente, en biomedicina, en alimentos, en las ingenierías así como en informática y diseño. Y también en el terreno de las ciencias sociales, aunque un poco menos, no porque no se haya promovido, sino porque es un campo en el que no hay tanto desarrollo científico, pasa en la UNNOBA y en el resto de las universidades”, describió.

“Nuestro desafío es fortalecer la investigación en todas las áreas disciplinares que tenemos, y esto incluye promoverla en el campo de las ciencias sociales con estrategias especiales”.

En este punto mencionó que en el Programa de Promoción de la Investigación Científica se está impulsando la participación en proyectos a docentes de la Escuela de Ciencias Económicas y Jurídicas. “Por el perfil de sus carreras resulta más difícil crear la cultura de investigación en el campo de las ciencias sociales. En cambio está muy internalizada la idea de investigar en quienes provienen de las ciencias exactas. Pero este es un paradigma que hay que transformar y estamos avanzando en muchas acciones para ello. Nuestro desafío es fortalecer la investigación en todas las áreas disciplinares que tenemos, y esto incluye promoverla en el campo de las ciencias sociales con estrategias especiales”.

–¿La UNNOBA hace ciencia básica o aplicada?

–Hay investigación básica, aplicada y traslacional. Esta última se define como el esfuerzo para construir desde la investigación científica básica nuevas terapias o procedimientos médicos. En el Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA y en el Centro de Investigaciones Básicas y Aplicadas (CIBA) hacemos mucha investigación básica y allí se genera el conocimiento para poder en un futuro transferirlo. Sin ese conocimiento esa transferencia no se da. Por otro lado, la sociedad necesita adquirir ese conocimiento para avanzar y por eso es importante la transferencia. Los investigadores básicos queremos transferir lo que descubrimos, y vamos desarrollando capacidades para eso. No siempre es una tarea sencilla. Es importante constituir buenos equipos de trabajo para lograrlo.

–¿Cómo se hace la transferencia de ese conocimiento?

–Se hace habiendo crecido mucho en el tema de investigación. La transferencia de conocimiento científico y tecnologías se hace cuando ese conocimiento está arraigado. Hay que tener muy identificado qué problema de la sociedad podría resolverse con el conocimiento que se está generando en un laboratorio. Muchas veces hay que asociarse para transferir conocimiento. Generar vínculos con el medio para conocer la demanda.

–¿La UNNOBA está en la instancia de transferencia en alguno de los proyectos?

–Hay centros como el Laboratorio de Ensayos de Materiales y Estructuras o el Instituto de Investigación y Transferencia en Tecnología que hacen mucha transferencia y brindan servicios a terceros. Otros centros están en pasos más iniciales. Y en otros la transferencia de conocimientos y tecnología es aún una aspiración. Tenemos una convocatoria propia abierta para generar empresas de base tecnológica con la que buscamos generar las bases para la transferencia del conocimiento que producimos en la UNNOBA.

–¿La sociedad demanda la actividad científica que realiza la Universidad o aún la desconoce?

–Las dos cosas. Por un lado hay una demanda. Pero también hay un gran desconocimiento respecto del tipo de trabajo y de preparación que requiere la investigación científica en determinadas áreas y por sobre todo el tiempo que demanda hacer un desarrollo. Lo bueno es que hoy hay mucha comunicación de la ciencia y esto es positivo porque por un lado se visibiliza nuestro trabajo, y por otro es necesario mostrar a la sociedad en qué invertimos los recursos. Mostrar los resultados de lo que hacemos en los laboratorios con fondos del Estado o del privado es vital.

–¿Cuál es la motivación de los investigadores para publicar?

–Se publica para dar a conocer los descubrimientos al ambiente científico, a la sociedad y a la industria. Alguien en cualquier parte del mundo utiliza tu descubrimiento para seguir avanzando. Eso es increíble. Claro que existe una demanda de la sociedad en general, pero además los organismos de ciencia y tecnología y las instituciones que apoyan la investigación exigen la publicación de resultados. Los organismos que nos evalúan aún privilegian la publicación en revistas de prestigio respecto a la vinculación tecnológica y esto suma el mayor puntaje en la carrera del investigador. Con el tiempo algunas cosas van cambiando en el sentido de la transferencia, pero todavía en nuestro país se investiga para publicar, aunque todos conocemos el valor de la transferencia. Además, las publicaciones posicionan a la institución y la jerarquizan de acuerdo al nivel de producción científica. No es lo mismo publicar en un journal con referato que en uno donde no hay evaluación por pares o no esta indexado, por ejemplo.

–¿Cómo estamos posicionados en el concierto de las universidades nacionales que hacen investigación?

–Si nos detenemos en la cantidad de investigadores, becarios, personal técnico y producción científica, estamos dentro de las universidades chicas o de desarrollo incipiente. Pero si nos ubicamos en los 17 años que tiene la UNNOBA, no estamos mal posicionados en cuanto a las políticas y acciones que hemos llevado a cabo para llevar adelante los desarrollos científicos. Tenemos infraestructura, equipamiento de alto porte y recursos humanos propios. Nos falta mucho. Pero ha habido un crecimiento muy grande. El balance es positivo. Ha sido sostenido el apoyo a la investigación, los que vivimos todo el trayecto lo sabemos y lo valoramos.

–Se habla mucho de la crisis económica y de su impacto en las actividades científicas ¿Esto ha tenido impacto en la UNNOBA?

–Esto se ha sentido indirectamente porque los investigadores que aplican a convocatorias para financiamiento externo han visto condicionadas sus posibilidades, pero la UNNOBA ha salido a sostenerlos con nuevas estrategias para que puedan trabajar y publicar. Nunca se dejó de apoyar con convocatorias, infraestructura y equipamiento para ampliar las capacidades propias.

Hacia el futuro


En relación a los lineamientos que deberían regir la política de investigación de cara al futuro, la doctora Carolina Cristina reflexionó: “Necesitamos seguir fortaleciendo la masa crítica de investigadores para seguir creciendo. Esto es un punto clave que vamos a atender especialmente para poder formar nuevos recursos. Creo que el esfuerzo deberá orientarse a seguir apoyando la formación de doctorado de nuestros graduados y categorizando docentes investigadores en el sistema nacional porque esto nos dará mayores oportunidades y otra visibilidad”.

“Es fundamental instaurar la publicación en revistas científicas de alto impacto con referato. Así funciona el sistema científico nacional e internacional y en esa dirección debemos avanzar”, agregó, la secretaria de Investigación, Desarrollo y Transferencia de la UNNOBA que además realiza su trabajo como científica de UNNOBA y CONICET en el campo de las ciencias médicas, en las áreas de la neuroendocrinología y la oncología.

“En materia de equipamiento e infraestructura venimos creciendo mucho. También, necesitamos desarrollar nuestras capacidades de transferencia tecnológica”, añadió.

Además de la tarea de gestión, la doctora Carolina Cristina es investigadora y desarrolla su trabajo en el campo de las ciencias médicas. (Diseño: Laura Caturla)

La curiosidad por lo nuevo


–¿Se hace ciencia pensando que el trabajo científico puede cambiar algo de la sociedad en la que vivimos?

–El investigador hace ciencia para descubrir cosas. Y cuando va creciendo en su trabajo además advierte que ese conocimiento también podría servir para transformar la vida de alguien. Pero el conocimiento es el motor de la investigación. Es la curiosidad por lo nuevo; es ir armando las piezas de un gran rompecabezas que conjuga el conocimiento nuevo con el existente. Descubrir en el laboratorio el eslabón que puede resolver un problema de la sociedad, es la satisfacción máxima que puede experimentar un investigador.


–¿El sello de calidad a una universidad se lo da la investigación?

–Un investigador es un docente que todo el tiempo está enseñando lo que sabe o lo que descubre. El investigador trabaja con el conocimiento. Eso transmitido al aula, es calidad de educación. Una universidad que realiza investigación de excelencia, brinda una educación integral y eso le aporta al proceso un valor agregado muy grande respecto de una institución que no hace investigación y no genera conocimiento. El conocimiento que puede generar un grupo de investigación, sea en el terreno de las ciencias sociales o exactas, y se vuelque a los estudiantes, le confiere a esa enseñanza otro valor, distinto del que proviene de una institución donde solo se enseña lo que está en un libro. Sin dudas la investigación es la medida de la calidad.

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