Una de las performance en la casa.
Una de las performance en la casa.
ARTE DE PERFORMANCE

Arte experimental en “La luz buena”, espacio que se erige en una casa de Roca

Silvio De Gracia ha impulsado la presentación de artistas nacionales y también extranjeros, en un lugar poco común para la expresión artística.

Desde julio de 2018, funciona en el vecino pueblo de Agustín Roca un espacio único y muy singular dedicado a la difusión de prácticas artísticas contemporáneas.
Se trata de “La luz buena”, un verdadero laboratorio dedicado a la investigación y activación de proyectos experimentales vinculados al campo del arte acción y la performance, con sede en una casa en ruinas sobre el camino de ingreso al pueblo.
Según lo explicado a Democracia por quien lo impulsó, el artista juninense Silvio De Gracia, este proyecto es “totalmente alternativo y autogestionado”, bajo su dirección y curaduría.


“Viene presentando una programación de jerarquía, contando con la participación de importantes artistas nacionales, y también extranjeros procedentes de Chile, Colombia, Ecuador, Brasil, Bélgica y Serbia”, manifestó.
De acuerdo a lo expuesto, dicho espacio “ofrece la posibilidad de tener un encuentro directo con el arte de performance, y acercar a un público no especializado a prácticas que no son frecuentes en ámbitos institucionales”.
Entre las actividades destacadas que se han desarrollado hasta la fecha se pueden mencionar el evento internacional de performance “Casa tomada”; el Laboratorio Internacional de Performance “Ocupación”; el Encuentro de Poesía Acción “La palabra y el cuerpo”; la muestra de Xeroperformances “Copias corporales”, entre otras.
“En cuanto a los artistas que han sido parte del proyecto, se cuentan el consagrado conceptualista colombiano Antonio Caro, el performer y poeta belga Luc Fierens, el performer serbio Nenad Bogdanovic, y entre los argentinos, el artista electrónico Diego Alberti, reciente ganador del Tercer Premio en el XV Salón Nacional de Artes Visuales Junín 2019”, destacó De Gracia.


Según el entrevistado, fue bautizada “La luz buena” para contrarrestar la célebre luz mala tan presente en el repertorio de creencias sobrenaturales del campo argentino.
“Esta casa en ruinas invita a los artistas a experimentar sin los límites que impone el tradicional cubo blanco del museo o la galería, y dar cauce a un arte efímero y frágil que elude toda forma de etiqueta convencional”, afirmó.
Junto a Silvio De Gracia completan el equipo de La Luz Buena, la artista Ana Montenegro, coordinadora de programación y responsable de la gráfica; el videasta colombiano Fernando Pineda, a cargo de los registros en video, y Guido De Gracia, quien se ocupa de la documentación fotográfica de cada actividad.

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