Pasaje Arquímedes.
Pasaje Arquímedes.
LUGARES CON ENCANTO PROPIO

Algunas particularidades de las calles juninenses: las arterias más angostas

Se trata de los pasajes Intendente Rocca y Arquímedes, que se encuentran en el barrio San Francisco. Los vehículos deben estacionar sobre alguna de las “vereditas” para permitir el paso de los rodados por las estrechas arterias.

En las ciudades, la infraestructura vial toma posesión del paisaje. Calles, avenidas, rutas, autopistas y pasajes hay por todas partes. Pero ciertos caminos tienen diseños antiguos, que no se condicen con el resto de la trama urbana.
Entre tantas calles, tan repetidas y rectas, en Junín se esconden las curiosidades, como las vías más angostas. Son las más especiales, distintas y singulares del ejido urbano. Y, por eso, tienen su encanto.
Con la vida cada día más acelerada y los tiempos más cortos, suelen pasar desapercibidas por los transeúntes o automovilistas, pero ahí están lejos del ruido. Como detenidas en los tiempos de calma, cuando dormir la siesta era parte de la rutina.
Se trata de los pasajes Intendente Rocca y Arquímedes, que se encuentran en el barrio San Francisco y son muy particulares: los vehículos deben estacionar en alguna de las “vereditas” para permitir el paso de los rodados por las estrechas arterias.
Además, según cuentan los vecinos, se les hace muy difícil guardar el auto en las cocheras de las casas, porque “no da el radio de giro”. A raíz de eso, algunos ciudadanos deben aparcar en otras calles o conseguirse un garaje nuevo.
“Antes eran de tierra y no se usaban para que circulen los vehículos. Algunos, hoy por hoy se suelen confiar cuando vienen desde las vías del ferrocarril por Arquímedes y se encuentran de repente con el pasaje”, aseguró un hombre que nació y jugó en esas calles.
“En un tiempo, como no pasaba nadie, los cables de la luz estaban bajos. Cuando empezaron a circular algunos camiones, tuvieron que reubicarlos porque se los llevaban por delante” manifestó.

La de una vereda sola
"Calle angosta, calle angosta/la de una vereda sola./Yo te canto porque siempre/estarás en mi memoria”.
Es así, en su memoria y en la de muchos, José Adimantos Zabala y José Alfonso dejaron para siempre con su cueca el recuerdo de una calle (Calle Angosta) que se convirtió en un referente de los mercedinos (San Luis), en una expresión musical y geográfica de los cuyanos.

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