Una de cada tres parejas abandona el tratamiento por no poder controlar la angustia y ansiedad del proceso.
Una de cada tres parejas abandona el tratamiento por no poder controlar la angustia y ansiedad del proceso.
APOYO Y CONTENCIÓN PROFESIONAL

El acompañamiento en los tratamientos de fertilidad para apuntalar a los pacientes en el proceso

Una de cada tres parejas lo abandona por altos niveles de ansiedad y la angustia que genera el muchas veces largo camino que deben recorrer hasta lograr el embarazo buscado.

Uno de cada tres pacientes en tratamiento de fertilidad asistida lo abandona por la angustia que genera el proceso, mientras que el 66 por ciento presentan "elevados niveles de ansiedad".
Así lo indicó la doctora Stella Lancuba, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR), quien sostuvo que estudios recientes de la Universidad de California muestran que "el 56% de las mujeres y el 32% de los hombres que hacen un tratamiento de fertilidad, desarrollan depresión o angustia".
"En tanto, el 66% de los pacientes, de ambos sexos, presentan elevados niveles de ansiedad", señaló, a la vez que remarcó: "Los sentimientos ante las dificultades para lograr un embarazo son similares -cuando un tratamiento fracasa- a la angustia, la depresión o el estrés que provoca el cáncer".
Hoy sabemos que 1 de cada 3 pacientes en tratamiento de fertilidad asistida lo abandona por el estrés y la congoja emocional que éste le produce".

Abordaje del tratamiento
En diálogo con Democracia, la Lic. en psicología María Belén Godoy (MP: 10.598), cofundadora de Amare (Maternidad y Crianza) junto con la Psicóloga Francina Balocco (MP: 10.684) brindaron un informe con detalles sobre el proceso que implica el tratamiento de fertilidad y la ansiedad que se genera en muchas parejas.
“Desde la psicología, sabemos que la consulta ante una dificultad reproductiva tiene características específicas, como niveles elevados de ansiedad, tendencia a inhibir los componentes afectivos acentuando los somáticos y físicos, sometimiento a protocolos e intervenciones a nivel del cuerpo que generan un estrés emocional específico, en comparación con el de una maternidad o paternidad que no requiere de un tratamiento de reproducción asistida y la característica de estar relacionada con una de las crisis vitales y evolutivas de la vida, como lo es la maternidad o la paternidad”, detallan.
En ese sentido, destacan que “el abordaje tiene que ver con ofrecer un espacio donde la persona o la pareja pueda poner en palabras sus deseos, su historia, sus miedos, frustraciones, pérdidas, y demás, teniendo en cuenta que el motivo de consulta comienza en el marco de una situación de duelo o de deseo insatisfecho, en relación a un “embarazo – hijo – familia”.
Según las profesionales: “Son condiciones necesarias el propiciar un clima de confianza y confidencialidad, en el que se pueda brindar tanto una escucha atenta, como también información, en el marco de un espacio que tenga en cuenta los aspectos emocionales, singulares, que trae cada paciente y que se verán movilizados una vez iniciado el tratamiento médico y durante el transcurso del mismo. Es decir, que nuestro trabajo consiste en ayudar a poner en palabras sentimientos, emociones, recuerdos, que tengan relación con el deseo de maternidad o paternidad”.

Ansiedad y expectativas
Contar con las herramientas para sobrellevar el proceso resulta clave, y para ello, las profesionales indican que “en primer lugar, es importante visibilizar que este tipo de emociones son esperables en todo camino hacia la maternidad o paternidad y no necesariamente implican una problemática psicológica en quienes las vivencian”.
Asimismo, aseguran, “resulta fundamental acompañar entendiendo que es un proceso psico-social-afectivo que no viene dado, sino que se construye. Esto implica, considerar también la repercusión o influencia del entorno social, ya que puede funcionar para la persona como sostén o como obstáculo para el tratamiento de fertilidad”.
En conclusión, “resulta muy importante que las personas que estén por comenzar un tratamiento de fertilidad o ya lo hayan hecho estén contenidas y acompañadas por un profesional de la psicología, porque de ese modo no solo se estará cuidando su salud mental sino también el vínculo con el futuro hijo o hija”.

Información clara
Durante las 23º Jornadas Concebir, un evento abierto a la comunidad donde referentes expusieron sobre aspectos vinculados a la salud reproductiva, Gisela de Antón, presidente de la Asociación Civil Concebir dijo: "El manejo de las emociones es un punto crítico en el camino que recorren las personas a las que les cuesta concebir un hijo".
Asimismo detalló: "La información clara y una buena relación con el equipo médico, encabezado por el especialista en fertilidad, ayuda a manejar las emociones y a avanzar en los tratamientos. También colabora con acortar la brecha que existe muchas veces entre las expectativas de los pacientes y la realidad".
En tanto, la doctora Lancuba indicó: "Los óvulos tienen una fecha de vencimiento, hay que concientizar sobre esto, tener relaciones protegidas y seguras con métodos anticonceptivos para evitar infecciones, realizar los controles ginecológicos periódicos, cuidarse con el ejercicio físico y la alimentación. Hoy existe además una herramienta que es la posibilidad de preservar los ovocitos, congelándolos a edades más tempranas para usarlos luego. Lo importante es informarse siempre".

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