PODER SER

Caro Cravero: una catequista lesbiana que lucha para vencer los prejuicios desde la fe y el amor

“La verdadera fe y esto que me pasa, van más allá de la institución. Es un dios que es amor, y es padre, madre”, explicó en diálogo con TeleJunín.

Caro Cravero es profesora de Educación Física y Catequista, lesbiana, feminista y miembro de la murga feminista. Pero ante todo, una persona que como ella misma cuenta, tuvo una infancia feliz y llena de aprendizajes que le permitieron ser quien es hoy y llevar adelante una lucha constante por la inclusión, por la libertad de poder ser quien uno desee ser.
“Soy adoptada, transité una infancia muy linda y siempre digo que soy una afortunada de tener la vida que tengo y se la debo a mis padres que decidieron formar una familia”, cuenta en diálogo con TeleJunín.

“Yo quería jugar al fútbol, pero era mal visto que una nena jugara a la pelota”, cuenta. “Esas son cosas positivas que veo hoy. Antes había estereotipos y nadie podía salirse”.

Caro tiene otro hermano adoptado y luego su mamá quedó embarazada, por lo que sin dudas es parte de una familia con una gran historia de vida.
“Crecí mucho con mis abuelas, me enseñaron muchas cosas, valores que aplico a mi vida y que hoy veo en el feminismo o en la fe, que elijo como convicción de vida”, asegura y mantiene una búsqueda constante para que la igualdad tenga su lugar.

Prejuicios
“Yo quería jugar al fútbol, pero era mal visto que una nena jugara a la pelota”, cuenta. “Esas son cosas positivas que veo hoy. Antes había estereotipos y nadie podía salirse. Hoy tengo una familia diversa, con mi mujer. Mi papá tuvo que guardarse todos los prejuicios en el bolsillo y desde el amor acompañarme y abrir su mirada y su corazón a otro mundo”, destaca y agradece: “Tengo el privilegio de que me haya acompañado”.
Como catequista y acompañante de grupos misioneros aseguró: “Decidí que ese era el llamado que yo tenía de vivir para el servicio y a través de la fe. Fui consagrada en la congregación que estuve. Puedo decir que esos años fueron muy felices. Ahí conocí el feminismo, a través de las feministas teólogas y me dieron esa idea de ciertas cosas que no estaban bien dentro de la iglesia”.
Su salida de la vida consagrada se debió a ciertas cuestiones por las que no se encontraba cómoda.

Un proceso
“Fue duro el proceso, el saberme lesbiana, pero no por dentro, eso fue más rápido porque me sentía muy bien, maravillosa. Fue duro desde la fe poder atravesar la brecha. Uno se encuentra viviendo en carne propia la misma exclusión de la institución”.
Pero con sus valores y convicciones, Caro entendió rápidamente una cuestión esencial: “La verdadera fe y esto que me pasa, van más allá de la institución. Es un dios que es amor, y es padre madre”, explicó.

“La verdadera fe y esto que me pasa, van más allá de la institución. Es un dios que es amor, y es padre madre”, explicó.
“El feminismo reclama por la violencia contra la mujer, por la libertad, por la inclusión, son muchos vértices que no son más que los del Evangelio, a mi criterio”.

“El feminismo reclama por la violencia contra la mujer, por la libertad, por la inclusión, son muchos vértices que no son más que los del Evangelio, a mi criterio”.
“Ser feminista y catequista hoy me dio la chance de que muchas alumnas pudieran venir a hablar conmigo, ya no solo como catequista sino como feminista”.

Sin barreras
El fútbol femenino es sin dudas un símbolo de la lucha feminista, parte de lo que Caro busca transmitir.
“Muchos clubes de primera accedieron a poner en blanco a sus jugadoras y pagarles como es debido”, lo cual significa un gran avance en materia de igualdad.
Consultada sobre aquello que aún hace falta como sociedad para liberarnos de los prejuicios, Caro fue contundente: “En las escuelas, la cuestión de la ESI se debatió tanto porque se desconoce”.
“El desafío es romper barreras y que los jóvenes se encuentren desde las infancias con respeto construyendo sus caminos. Y acceder a la información que con buenos vínculos, siempre será mejor”.

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