Alleva, con Atahualpa Yupanqui.
Alleva, con Atahualpa Yupanqui.
MÚSICA

Recuerdan a Rodolfo Alleva, fundador y primer director del Coro Polifónico

Su única hija, Clotilde Cristina Alleva, estuvo presente en el recital coral organizado días atrás, en la Iglesia de Fátima, acompañada por la nieta del recordado director.

Días atrás, el Coro Polifónico de Junín “Rodolfo Alleva”, dirigido por José Luis Cuellas, realizó un encuentro coral con agrupaciones de otras localidades invitadas y brindó un reconocimiento a la figura de su fundador y primer director, el maestro Rodolfo Alleva, cuyo nombre lleva hoy la agrupación coral, con sede en Guido Spano 74.
Ante una Iglesia de Fátima colmada de público, actuaron Coral de las Espigas (Venado Tuerto), Coro Areco de la Escuela de Música de San Antonio de Areco y el Coro Polifónico de Junín.
La oportunidad fue propicia para hacer un homenaje a Rodolfo Alleva, ante la presencia de su hija Clotilde Cristina Alleva y su nieta Clotilde Landeyro Alleva, ambas residentes en Buenos Aires, que vinieron a nuestra ciudad especialmente para esta ocasión.
Vale acotar que, en la oportunidad también se hizo un reconocimiento a Oscar Tito Peratta, ante su presencia, por sus 35 años con el Coro Polifónico.
Rodolfo Miguel Alleva era profesor de Música y Dibujo y fundó el Coro Polifónico Junín el 15 de agosto de 1950. Él estuvo a cargo de esta agrupación musical hasta el 7 de junio de 1976, fecha de su fallecimiento, a los 69 años de edad, en la ciudad de Junín.
En realidad, Alleva fue un precursor en la formación de coros en la región, teniendo en su haber una larga trayectoria con la música, que comenzó en su niñez.
Desde Capital Federal, su hija, Clotilde Cristina Alleva, describió la vida de su amado padre, a pedido de diario Democracia.

Orígenes
El profesor Rodolfo Miguel Alleva, nació en la Ciudad de Buenos Aires, el 18 de diciembre de 1906, era hijo de un matrimonio conformado por Michele Alleva y Cristina Di Marino, inmigrantes italianos nacidos en Vasto (Abruzzo – Italia). Sus padres habían venido adolescentes a la Argentina y en esta tierra se conocieron y formaron una familia, con tres hijos varones, de los cuales, mi padre era el segundo hijo.
En el año 1920, con 14 años, formó por primera vez, una orquesta, siendo pianista y director de la misma, en las presentaciones escolares.
Egresado de la escuela secundaria, continuó su formación en la Música y en el Dibujo y la Pintura, recibiéndose de Profesor de ambas ramas del arte, a comienzos de la década del 30. Sus estudios musicales los realizó en el Conservatorio de Música de Buenos Aires, habiendo sido alumno de Alberto Williams.

Llega a Junín
Rodolfo Alleva alternó el trabajo en la librería de su padre, con las actuaciones musicales, dirigiendo su propia orquesta en la Ciudad de Buenos Aires, en la década del 30 y comienzos del 40.
En el año 1942 llegó por primera vez a la ciudad de Junín, invitado por una familia amiga para pasar un verano. Dos años después, en 1944 volvió a Junín, para dictar una conferencia sobre “Chopin, vida y obra” y en 1945 se instaló definitivamente en nuestra ciudad, cuando le ofrecieron horas de cátedra de Música en el Conservatorio Municipal. Allí entabló una amistad y admiración entrañable con el maestro Juan R. Pérez Cruz, que perduró hasta el final de sus vidas.
En ese año 1945, en un picnic de primavera en pleno campo de los alrededores de Junín, conoció a Olga Josefa Capra, se enamoraron y decidió afincarse definitivamente en la entonces, pequeña ciudad juninense. Fundó el Teatro Infantil y el Teatro Juvenil de Junín.
El 8 de abril de 1950, se casó con Olga Capra, en la Parroquia San Ignacio de Loyola siendo ya profesor de Música, Dibujo y Matemática en las Escuelas Nacional, Normal y Nacional de Comercio de Junín. Casi un año después, nació su única hija Clotilde Cristina. Pero antes, el 15 de agosto de 1950, había fundado el Coro Polifónico Junín.

El coro, su hijo artístico dilecto
Las raíces ya eran profundas; Junín era su “patria chica”. La Ciudad de Buenos Aires se transformó en un lugar de visita, de perfeccionamiento en la docencia musical o para dictar conferencias, pero su lugar en el mundo era intocable. Impulsó el arte en Junín, cofundando en esta ciudad, la “Asociación Amigos del Arte” y la “Asociación Amigos de la Música”, fomentando todas las expresiones culturales, incluso como director de Cultura y director del Conservatorio Municipal de Música, éste último cargo que ejerció hasta el momento de su muerte. Mientras tanto, continuaba con su carrera docente.
Pero fue el Coro Polifónico, que actualmente lleva su nombre, su hijo artístico predilecto. No es raro entonces que, cuando un grupo de jóvenes en aquel año 1950, entre los que estaban Orlando Cerrito, Abelardo Beneyto, Pedro Gelari, Hermando Francani, Gilberto Alfredo Mesa (Beto Mesa), Tomás Manuel Charne (Lito), Abel Delgado, Jorge Ainchil, Ana Rabadán, futura vicedirectora del Coro, y varios más, lo impulsaron a fundar la agrupación coral, no titubeó y la más importante historia musical de Junín, se inició. Y uno de los Coros de mayor antigüedad de la República Argentina, empezaba a trascender con su calidad musical. Luego vendrían las presentaciones, los conciertos en distintas ciudades del país y en la Capital Federal: en LRA Radio Nacional, en Radio El Mundo, en Canal 7, en el Teatro Cervantes, en el Aula Magna de la Facultad de Medicina, en el Teatro Smart.
Un mediodía del 7 de junio de 1976, después de haber vivido la felicidad de ser abuelo, hacía casi dos años que había nacido su nieta Clotilde Landeyro Alleva, falleció en forma repentina, a los 69 años, en Junín.
“El círculo de amor con la ciudad se había cerrado, pero el Coro Polifónico, a los casi 70 años de su fundación sigue vivo. Y sus integrantes y su actual director José Luis Cuellas mantienen el espíritu y el sueño de su fundador”, dijo su hija Clotilde en esta oportunidad especial.

Un recuerdo
Clotilde Cristina Alleva recuerda a su padre “como un hombre extremadamente sensible, amoroso en sus expresiones de afecto, protector, alegre y con gran sentido del humor. Creyente fervoroso, amante del rezo del Rosario. Con amigos en cada esquina juninense. Comprometido con la educación, tratando de hacer estudiar y de ayudar a todos aquellos que lo necesitaban”.
“Lo recuerdo como un hombre de cultura y pensador de la cultura. Lo recuerdo escuchando música y haciendo música, tocaba el piano, el violín, el órgano y se animaba con la guitarra. Hablaba italiano, francés, inglés y se arriesgaba con el alemán. Sus coreutas cantaban en estos idiomas, sin saber idiomas. Les enseñaba por fonética y cuidaba a la perfección no solo el fraseo musical, sino la pronunciación y la cadencia de los idiomas”, destacó.
“Lo recuerdo con mi madre, escuchando música los dos juntos y tomados de la mano, las tardes de domingo, lo recuerdo cuando llegaba a mi casa con flores, chocolates y libros de pintura, de filosofía o de psicología. Me inspiró el amor por la lectura y por la música; por los más necesitados; por los alumnos; por la educación y la docencia; por la justicia y por la ética”, dijo.
“Lo recuerdo besando a mi hija y mirándola arrobado. Lo recuerdo siempre”, concluyó, seguramente emocionada.

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