Tal como sucedió en los comicios de 2011 y los de 2015, el 27 de octubre Pablo Petrecca y Mario Meoni volverán a medirse en una nueva contienda electoral.
Tal como sucedió en los comicios de 2011 y los de 2015, el 27 de octubre Pablo Petrecca y Mario Meoni volverán a medirse en una nueva contienda electoral.
A DOS SEMANAS DE LAS GENERALES

Para ser reelecto, Petrecca necesita atraer votantes del Frente de Todos

El oficialismo deberá socavar la base electoral de la alianza kirchnerista/massista, que obtuvo seis mil votos más en las PASO. Como en un juego de espejos, el intendente enfrenta un escenario similar al que tuvo su principal adversario en 2011 y 2015. Una mayor asistencia a los comicios y una merma del voto en blanco podría ayudar a inclinar la balanza.

En dos semanas, Pablo Petrecca y Mario Meoni volverán a medirse en una nueva contienda electoral. Tal como sucedió en 2015 y en 2011 –aunque ocho años atrás el macrista recién daba sus primeros pasos en las urnas– el 27 de octubre próximo habrá un nuevo duelo entre ambos candidatos a intendente de Junín, en lo que será un desafío prácticamente mano a mano que en esta oportunidad los encuentra, como en un juego de espejos, con los roles invertidos respecto de su último enfrentamiento.
En efecto, tanto en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de 2011 como en las de 2015, el oficialismo de turno –Meoni– no fue la opción más elegida, sino que debió correr de atrás a sus competidores en las generales de esos dos comicios. En el primer caso terminó alzándose con el triunfo en octubre, pero hace cuatro años no le alcanzó para dar vuelta el resultado.
¿Cuál fue la diferencia entre un caso y otro? Básicamente, que en 2011 logró captar una cantidad de votos de otras fuerzas políticas que le permitió incrementar suficientemente su caudal como para imponerse, a costa del descenso de otros espacios. Y, si bien es cierto que en 2015 pasó algo similar, no fue suficiente como para alcanzar una victoria.
Aunque con algunas particularidades propias de cada comicio, hoy Petrecca está ante un escenario similar, ya que la suma de los votos obtenidos por los dos candidatos del Frente de Todos en las PASO supera a los cosechados por el actual jefe comunal, por lo que resulta necesario para el oficialismo horadar la base electoral de la alianza kirchnerista/massista y arrebatarle una cantidad de sufragios suficiente, que le permita revertir el resultado de agosto.

Seis mil sufragios
Las primarias dejaron planteado un escenario de gran polarización, ya que nueve de cada diez votos positivos fueron para alguna de las dos fuerzas mayoritarias.
En ese contexto, Petrecca obtuvo 23.226 sufragios en su favor, mientras que en el Frente de Todos Meoni fue elegido por 16.817 votantes y Victoria Muffarotto cosechó 12.667 voluntades. De esta manera, el actual jefe comunal fue el candidato más votado, mientras que la suma de los otros dos postulantes hace que la principal coalición opositora haya sido la fuerza más elegida. La diferencia entre ambos espacios es de 6258 votos.
Entonces, de los 58.080 votos afirmativos, 52.710 fueron a estos dos espacios. Y los restantes 5370 se repartieron entre Consenso Federal, el Frente de Izquierda Unidad, el Frente Nos y el Nuevo MAS.
Es así como a Petrecca se le presenta un panorama similar al que tuvo el propio Meoni en 2015 y en 2011. Hace ocho años, el ex intendente debió remontar una diferencia muy parecida, de unos seis mil votos, cosa que finalmente logró hacer. En 2015, el entonces intendente quedó tercero entre las preferencias de esas PASO, y si bien en las generales sumó unos cinco mil sufragios más, finalmente no le alcanzó para imponerse a la ola amarilla.

Cómo obtener votos
En ese contexto, está claro que, para ganar las elecciones generales, Petrecca deberá atraer votantes que en las primarias se inclinaron por el Frente de Todos.
Es que, si ambas fuerzas repiten los números de las PASO, es decir, 48,63% para el Frente de Todos (sumados los obtenidos por Meoni y Muffarotto) y 37,66% para Juntos por el Cambio, al jefe comunal no le alcanzaría aún si mantuviera sus votantes y, además, sumara a todos los que en agosto optaron por las otras cuatro alternativas electorales.
Por consiguiente, Petrecca tiene la tarea de lograr mantener su base de votantes y horadar la de sus principales adversarios.
También deberá trabajar en elevar la asistencia –que rondó el 77,5%– y disminuir el número de votos en blanco, que en esta oportunidad llegó a 2709.

Experiencia previa
La experiencia previa en nuestra ciudad permite vislumbrar las posibilidades con las que cuenta Petrecca.
En el año 2011 Meoni logró pasar del 27% en las primarias al 41% en las generales. El entonces intendente había sido el candidato más votado en las PASO, con más de 14 mil sufragios, seguido por Gustavo Traverso, con 5.783. La diferencia era amplia. No obstante, el Frente para la Victoria (FpV) contaba con otros seis candidatos y la suma de todas sus boletas lo posicionaba como la primera fuerza, con más de 20 mil votos.
En las generales de octubre, el kirchnerismo obtuvo, prácticamente, los mismos votos. Es decir que mantuvo a su electorado, pero no logró ampliar su base de sustentación. Por consiguiente, la escalada de Meoni fue directamente proporcional al descenso de candidatos de otros espacios, como Ricardo Petraglia y Magdalena Ricchini, que otuvieron menos preferencias que en las primarias.
Otro punto que influyó es que hubo una mayor concurrencia en las generales (unas dos mil personas más), y el voto en blanco bajó de 5.756 a 3.769.
A partir de todas estas circunstancias, Meoni edificó una victoria que aparecía, a priori, muy difícil.
En aquellos días previos el entonces jefe comunal solía decir en declaraciones públicas que la gente “vota personas” y se mostraba confiado que en octubre sacaría más votos. Algo similar a lo que se escucha por estos días en el meonismo.
Por otro lado, el panorama en 2015 presento algunos aspectos similares, ya que quien estaba al frente del Municipio entonces –otra vez Meoni– debía remontar el resultado adverso de las PASO.
No obstante, aquí hubo algunas diferencias. La primera de ellas tenía que ver con que en esa oportunidad el ganador de las primarias pertenecía a la oposición. Y no solo eso: el oficialismo de ese momento quedó tercero entre las preferencias. Así fue como Petrecca, de Cambiemos, obtuvo 18.486 votos; Meoni, en UNA, recibió 12.642 sufragios en su favor; y Traverso, del FpV, cosechó 8096 voluntades, pero al sumársele los 8073 que sacaron las otras dos líneas internas, el kirchnerismo terminó siendo la segunda opción.
Dos meses más tarde, Meoni mejoró su performance y llegó a recibir 17.454 votos. No obstante, esto no fue suficiente, ya que Petrecca también elevó su base de sustentación a 24.689 sufragios. Para ese crecimiento, ambos abrevaron en las aguas del kirchnerismo, que de las primarias a las generales bajó de 16.169 a 13.945 voluntades.
Aquí también hubo una mayor participación electoral entre una y otra instancia electoral, pasando de 55 mil asistentes a más de 62 mil. Y, del mismo modo, se repitió el descenso en la cantidad de votos en blanco, que cayó de 3427 a 3003.

Escenario abierto
Los números indican, entonces, que el escenario está abierto.
Con el intendente siendo el candidato más votado, pero con una fuerza de la oposición que –sumados los sufragios obtenidos por sus dos postulantes en las primarias– fue la más elegida, el panorama resulta similar al de 2011. Aunque en esta oportunidad, para mejorar la cosecha de votos, el oficialismo necesita imperiosamente salir a pescar en aguas kirchneristas, ya que con los que “le saque” a otras fuerzas todavía no le alcanza. Sobre todo, si se tiene en cuenta que, a priori, no hay una ola que lo empuje hacia adelante –como sucedió en el 2015– sino más bien todo lo contrario, habida cuenta de la pobre performance de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal en las PASO.
Del otro lado, Meoni sigue mostrando unidad con el sector que apoyó a Muffarotto, y después de las primarias, referentes del Frente Renovador y de Unidad Ciudadana desarrollaron numerosas actividades de campaña conjuntas y se esforzaron en dar un mensaje de unidad.
Habrá que ver qué sucede con los votantes del kirchnerismo, que en 2011 lograron mantener casi la misma cantidad de votos entre las primarias y las generales, y en 2015 su performance bajó un 13,8% entre agosto y octubre.
Uno y otro tienen esperanzas cifradas en lo que pueda ocurrir en dos semanas. Apenas terminaron las primarias el intendente Petrecca repitió en varias oportunidades que la política “no es matemática” y, sobre esa máxima, trabaja para obtener las voluntades que le aseguren su reelección. Mientras tanto, en el Frente de Todos no ven razones para que se fuguen votos, y mucho menos hacia Juntos por el Cambio. Y a caballo de las expectativas que genera la ola azul que traccionan Alberto Fernández y Axel Kicillof, en el meonismo reina el optimismo de cara a las generales.
La respuesta a este interrogante se conocerá el 27 de octubre a la noche, cuando haya festejos en un búnker y decepción en el otro.

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