SALUD EN LA TERCERA EDAD

Después de los 50 años crece el riesgo de padecer la Hepatitis C

Especialistas aconsejan que todas las personas mayores deberían realizarse estudios para detectar infección por hepatitis C, al menos una vez en la vida.

Se estima que más de un millón de personas viven en la Argentina con hepatitis B y C y el 80% no presenta síntomas.
La hepatitis B representa la octava causa de muerte en el mundo y la C es el principal motivo de trasplante hepático en occidente. Después de los 50 años los riesgos de padecer la enfermedad se multiplican por cinco.
Todas las personas mayores de 50 años deberían realizarse estudios para detectar infección por hepatitis C, al menos una vez en la vida (Shutterstock)
"Se calcula que el 1% de la población tiene hepatitis C. De esa cifra sólo están diagnosticados y tratados el 1% de ellos. El resto no lo sabe. Las principales causas de este tipo de lesiones son el consumo abusivo de alcohol y la infección por virus de hepatitis B y C. En cifras, la hepatitis B es considerada la octava causa de muerte en el mundo, mientras que la C es la primera causa de trasplante hepático en occidente", explicó el jefe de consultorio externo de Gastroenterología y Hepatología del Hospital de Clínicas, Esteban González Ballerga (MN 78316).
Al respecto, González Ballerga sostuvo que las formas de prevención son claras: "Lo principal es acudir al médico. Todas las personas mayores de 50 años, tengan o no antecedentes, deberían realizarse estudios para detectar infección por hepatitis C, al menos una vez en la vida. Asimismo, toda la población sexualmente activa y/o en estado fértil debería estar estudiada y vacunada contra el virus de la hepatitis B. En cuanto al alcoholismo, la prevención es la abstinencia o la contención profesional, en los casos más severos".
El estado avanzado de lesión hepática se conoce como cirrosis. Desde el punto de vista del hepatólogo, "tratar una cirrosis causada por una hepatitis es enfrentarse a una situación que se podría haber prevenido. La clave es el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno, antes de llegar a una lesión severa del hígado", aseguró el especialista. Cabe destacar además que estas afecciones no generan síntomas hasta que es demasiado tarde.
Como conclusión, González Ballerga señaló que "el avance de la medicina en la actualidad brinda excelentes perspectivas, los tratamientos médico-farmacológicos funcionan muy bien. Un paciente con cirrosis en el pasado tenía los peores pronósticos y hoy día es tratable". Si se retira la causa de la lesión, es decir, si se combate el virus o se evita el consumo de alcohol, la lesión puede incluso retroceder. Si el paciente no está compensado, es un poco más difícil desandar el camino, pero aún así hay perspectivas de tratamiento.

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