PARTE DEL ECOSISTEMA

El bicho canasto: de ser considerado plaga, a estar en peligro de extinción en la Región

Se trata de un insecto que supo ser parte del paisaje de Junín colgando de ramas dentro de una cesta elaborada de ramas y seda. “Es una especie que hay que proteger porque, quiénes somos nosotros para decir cuáles son malas o buenas”, dijo Marcela Torreblanca.

Si se analizan las estadísticas de las causas de la extinción de diversas especies en el mundo, se puede apreciar que en su gran mayoría se debe a la intromisión del ser humano en el medio ambiente, afectando la existencia y el coexistir de animales, debido a la evolución del proceso de expansión e industrialización.
Entre ellos se encuentra el bicho canasto, un insecto que supo ser parte del paisaje de Junín y la Región colgando de ramas. Su metamorfosis es completa, ya que pasa de estados de huevo, larva a adulto mayor.
Entre las razones que afecta su existencia, principalmente se encuentra la utilización de plaguicidas por parte del hombre para controlar su volumen, ya que se adhieren a árboles frutales.
“Usaban insecticidas que están prohibidos como los fosforados, ya que al estar protegidos con esa coraza, los plaguicidas de contacto no penetraban hacia el interior donde estaba el insecto. Esto también afecta a aves, anfibios y obvio a los seres humanos ya que son neurotóxicos”, exclamó a Democracia, la especialista Marcela Torreblanca.
“La intervención humana crea la idea de plagas. El bicho canasto nunca fue declarado y ahora está en peligro de extinción. Lo que sucedía era que se reproducía en gran cantidad porque había muchos recursos”, explicó.
“Es una especie que hay que proteger porque quiénes somos nosotros para decir cuáles son malas o buenas. Protegemos al panda porque está en peligro de extinción y al bicho canasto no porque es insignificante: que se extinga, total no nos preocupa”, indicó.
Los machos miden unos 35 milímetros, poseen un cuerpo piloso, dos antenas y una boca atrofiada, con alas anteriores. En su fase de adulto se convierten en una mariposa o polilla, la cual aparece durante la noche, para aportar diversidad genética para que pueda evolucionar y, además, es fuente de alimento de las aves, durante el final de verano.
Por su parte, la hembra tiene un aspecto larviforme: su cráneo es pequeño y no tiene aparato bucal, tampoco antenas; las patas son deformes o están atrofiadas, y tampoco tiene alas. Las cestas son más lisas y resistentes porque almacenan los huevos durante el invierno. “Tiene una particularidad de conformar ese canasto con una vida bien adaptada”, dijo Torreblanca.
“La realidad es que son parte de la diversidad, como nosotros, los humanos, que no somos los reyes de la creación para decidir cuál especie tiene que vivir y cuál tiene que suprimirse”, subrayó.
“Si el criterio para que se extinga es porque hace daño, los primeros que tendríamos que extinguirnos seríamos los humanos, porque somos los que más daño hacemos a todo el entorno”, aseguró. “Si la naturaleza estuviera en equilibrio, las plagas no deberían existir y existen porque se altera el entorno”, confirmó.
Con la llegada de la época primaveral, a través de hilos delgados, los gusanos abandonan el canasto de la hembra hasta que llegan a las áreas verdes aledañas. Durante su crecimiento desfila a través de siete estados: cuando llega al tercer y cuarto se inicia la construcción del cesto, y para la última se adhiere a una rama. Se encuentran elaborados con seda, trozos de troncos y algunas hojas.

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