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Rosana Franco y Juan Carlos Duhalde.
EN LA UNNOBA

En Junín debatieron la crisis hídrica entre las provincias de Buenos Aires y Santa Fe

Disertaron especialistas sobre el manejo de las cuencas de La Picasa y el río Salado. Se trata de un tema que actualmente preocupa a pobladores y productores agropecuarios de la Región, tras la apertura de un nuevo canal de desagote en la laguna del sur santafesino.

“El agua no es una maldición, es una bendición cuando está bien manejada”, subrayó el presidente del Comité de Cuenca de La Picasa, el santafesino Juan Carlos Duhalde que participó ayer en Junín de una jornada sobre el manejo de las cuencas hídricas de esa laguna y el río Salado, actividad organizada por la Unnoba y el Senado bonaerense. 
La llanura pampeana sufre desde hace años la crisis de  los sistemas hidrológicos, producto del cambio climático, los cambios en el uso de suelo, las modificaciones en el territorio como canales clandestinos y la falta de obras de infraestructura.
En este sentido, esta problemática fue abordada en el Auditorio del Bicentenario (Sarmiento 1169) donde disertaron especialistas sobre este tema que actualmente preocupa a pobladores y productores agropecuarios de la Región.

Oponerse hoy a querer bajar la laguna es como querer tener a alguien que nos apunte con un revólver sin saber cuándo va a gatillar. Si la laguna se mantiene alta, no retiene y todo lo que venga de arriba va a querer salir. Juan Carlos Duhalde

Se trata de factores condicionantes, que han generado la incapacidad de evacuar grandes volúmenes de agua, produciendo anegamiento e inundaciones que afectan a localidades, extensiones rurales inutilizadas, daños en la infraestructura, interrupción de las vías de comunicación, canalizaciones anárquicas y problemas sanitarios.
Esta situación la sufren desde hace tiempo las zonas involucradas de la provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba, que ven como las zonas urbanas y el sector rural tienen severos perjuicios que se traducen en una fuerte disminución de la productividad y el éxodo rural.Todos estos problemas se manifiestan en mayor o menor grado en la cuenca de La Picasa, cuya laguna está ubicada en la región sur de la provincia de Santa Fe y sudeste de Córdoba, donde abarca 5300 km2.
En los últimos años se realizaron las obras denominadas “internas” en el marco del Plan Nacional de Inundaciones y se propuso vincular la cuenca de La Picasa con la del Río Salado (Buenos Aires) con una segunda salida de desagote.
Se trata de un canal, que fue recientemente inaugurado en la Alternativa Norte, para la evacuación por gravedad de eventos de manejo ordinario o de baja recurrencia lo que generó un debate en el Comité Interprovincial.
“En la Alternativa Norte no se bombea agua y se discutió durante cinco años si al canal aliviador había que sacarle el tapón o no. Esto hizo que la laguna llegara a este nivel de cota 105,7 que hoy está difícil de sacar”, agregó Duhalde en el encuentro de ayer.
“Oponerse hoy a querer bajar la laguna es como querer tener a alguien que nos apunte con un revólver sin saber cuándo va a gatillar. Si la laguna se mantiene alta, no retiene y todo lo que venga de arriba va a querer salir”, exclamó.



“No tiene límites provinciales”
Continuando con el discurso, Duhalde destacó: “El agua no tiene límites provinciales o políticos, sino que son geográficos ya que va desde arriba hacia abajo y no la podemos controlar si decimos que el límite termina acá”. 
 “Por los desmanejos  que fueron sucediendo, el agua inundó miles de hectáreas de campos. Cómo le explicamos a los dueños el desastre que se produjo en tierras productivas. Cómo le explicamos que ingenieros o especialistas se oponen a la obra que beneficia a esta gente, que está más inundada en Buenos Aires que en Santa Fe”, se cuestionó.
“Si vamos haciendo un recorrido por las costas de los distintos reservorios, en el número seis, producto de obras irregulares, a Santa Fe ingresó entre 5 y 10 metros cúbicos de agua por segundo desde Buenos Aires”, continuó.
“Yo preguntaría a quién le pidieron permiso para hacer una obra que nos metió toda el agua de Cañada Seca a La Picasa, ya que dicen que Santa Fe debía haber pedido autorización a Buenos Aires para hacer el canal que hicimos ahora”, apuntó. 

“Sacarle el jugo al agua”
“Si seguimos bajando, por la zona de Alberdi e Iriarte (km 350 de la Ruta 7), las obras irregulares meten el agua al canal La Salamanca en tierras santafesinas. Nosotros no queremos criticar a productores, sino que acá hay errores cometidos”, destacó el presidente. 
“Están tan mal hechos que bajaron las alcantarillas del ferrocarril para meter el agua en nuestra región. La cantidad de excesos hídricos produjo que se llevara hasta los tubos de los cuatro o cinco pasos vehiculares de un campo a otro. Los canales irregulares hicieron que las cuencas se transformen en un desmanejo hídrico total”, confirmó. 
“En una reunión que hicimos los 34 comité de cuenca de la provincia de Santa Fe, un productor de la zona norte expuso sobre la represa del Yugo Quebrado  y era el claro ejemplo de cómo un buen manejo hídrico le permitía sacarle el jugo al agua”, recordó.
Y dijo: “Transformaron prácticamente un desierto en un vergel con un manejo racional. En nuestro caso, en La Picasa, con un desmanejo en el que todos somos culpables, transformamos un vergel en una laguna”.
“A mi hijo le pedí que dibuje un logo con el antes y después en La Picasa. En uno graficó las vacas pastando, y el gringo con el arado; 80 tambos, 20 mil cabezas de ganado pastando en los bajos de la laguna, y cien personas trabajando.  En la contraposición, explayó lo que sucede hoy: dibujó la provincia y la bota hundida en agua”, concluyó.

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