Esta semana, se realizaron trabajos en El Picaflor y Pueblo Nuevo.
Esta semana, se realizaron trabajos en El Picaflor y Pueblo Nuevo.
REUTILIZACIÓN DE LA MATERIA

Las ramas de la poda pueden terminar en las estufas a leña o trituradas para acopio

Desde Espacios Públicos, afirmaron que los troncos de los árboles secos son enviados a Bienestar Social, donde los vecinos pueden retirarlos. Municipios como Junín cuentan con chipeadoras que trituran la madera y puede ser vendida a industrias, como combustible.

Como sucede en esta época del año, el Municipio está realizando el plan de poda programada tanto en la zona urbana, como a los alrededores en Junín. Desde el área de Espacio Públicos afirmaron que el objetivo es “liberar cables, luminarias y cámaras de seguridad”.
Estas labores tienen como objetivo promover una estructura sólida que ayudan a los árboles a resistir las caídas, proporcionan espacio y mejoran la estética, al tiempo que generan una larga vida útil y conserva la corona a medida que crece.
¿Pero cómo se puede aprovechar (reciclar) las ramas cortadas sin que terminen desperdiciadas? Ya sean destinadas a estufas a leña para calefaccionar una vivienda o a la generación de energía con biomasa, existen diferentes técnicas para la utilización de la materia orgánica.
“Hoy en nuestra ciudad, los restos de la poda (que son de poco tamaño) son depositados en el Relleno Sanitario, ya que aún no existe un lugar para poder almacenarlos y dejarlos secar debido a que son ramas verdes”, explicó a Democracia, Germán Aguilar, titular de Espacios Públicos.
Pero aclaró que “cuando los arboles se secan y deben ser retirados de la vía pública, enviamos la madera a la Dirección de Bienestar Social desde donde familias con estufas a leña pueden ir a retirarla, a modo de donación”.
Desde hace unos tres años, el municipio de Junín cuenta con una máquina chipeadora que procesa y tritura los troncos de las plantas para acopio a pedido de Medio Ambiente. En el caso de otros municipios, parte de lo reducido puede ser vendido a industrias, como combustible, para hacer tierra fértil (compost) o para tareas de parquización.
“Esta instalación es un elemento que permite triturar la rama y luego generar un chip para servir para biomasa. Con esto ahorramos recursos, tiempo y combustible y con este desperdicio la poda puede ser recuperable en un 100%”, explicaron.
Según trascendió, hubo una propuesta para calefaccionar el Hospital Interzonal con los residuos de las plantas.

“Economías dentro de los municipios”
"Existen tecnologías en Argentina -algunas de ellas impulsadas desde el INTI- que permiten, ante esta temática, desarrollar pequeños sistemas económicos dentro de los municipios", destacó el ingeniero Martín Rearte, responsable del Área de Valorización de Recursos Biomásicos del Centro INTI-Tucumán.
"Si la poda se considera como un recurso valioso, da pie a una organización virtuosa donde todos ganan: la persona que la recolecta, quien la transforma en energía, el actor que provee de tecnología, el que la comercializa y finalmente el usuario", agregó Rearte.
"Éste es el primer paso para alcanzar una matriz energética más diversa. Cada municipio tendrá su particularidad, por eso les pedimos que se acerquen. La Red de Biomasa en el INTI está presente cada vez en más provincias para dar una solución al problema local", expresó Rearte.
Con el producto de la poda del arbolado público, se pueden crear biocombustibles, como pueden ser pellets o briquetas, pero en la mayoría de los municipios del país, los desechos (troncos, ramas y hojas) no están incluidos en los sistemas de gestión de residuos y su destino final suele ser la incineración.
Ante esta realidad, especialistas del INTI desarrollaron un plan integral para su valorización con el fin de generar biocombustibles. Una opción es la elaboración de pellets o briquetas, que consisten en cilindros compactados que se utilizan como combustibles y para generar energía eléctrica.
A diferencia de los combustibles fósiles, estos desechos presentan costos más reducidos y un menor impacto ambiental. La propuesta busca, además, promover el desarrollo local en distintas provincias o regiones económicas del país.
Dentro del abanico de posibilidades otra opción es "chipear" la poda, es decir reducirla o triturarla. Al trozarla, es posible comercializarla como combustible para calderas. "También se puede llevar a otro grado de industrialización a través un producto para reemplazar la leña o el carbón", explica Rearte.
El plan integral desarrollado por el Instituto incluye el diseño de equipos que funcionan con biomasa, como estufas y cocinas que utilizan pellets como combustible.

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