Los talleres de la Cooperativa aguardan por una decisión política que les facilite el arribo de material rodante para reparar, mediante las licitaciones en las que les cuesta competir con empresas grandes.
Los talleres de la Cooperativa aguardan por una decisión política que les facilite el arribo de material rodante para reparar, mediante las licitaciones en las que les cuesta competir con empresas grandes.
SE HACE IMPOSIBLE COMPETIR CON LAS GRANDES EMPRESAS EN LOS PROCESOS LICITATORIOS

“Este mes, la Cottaj llegó a salvar el pago de los servicios, pero la gente no cobró”

Así lo afirmó Pedro Rodríguez, presidente de la cooperativa ferroviaria de Junín. Tras protestas por falta de material rodante, recibieron dos vagones y ya los repararon. “Ahora nuevamente nos quedamos sin trabajo”, dijo. Sin ganancias, pudieron cubrir los $ 90 mil de luz.

La Cooperativa de Trabajo Talleres de Junín (Coottaj) finalizó los últimos dos vagones que tenían del Belgrano Cargas, que habían sido entregados en marzo, tras una serie de manifestaciones por falta de trabajo.
El jueves fueron retiradas y las instalaciones quedaron nuevamente vacías, sin material rodante para reparar. Los más de 40 socios de la única cooperativa ferroviaria que queda en pie en Argentina, se quedaron otra vez sin tareas para realizar y atraviesan la peor crisis de sus 25 años de vida. Sin ganancias, este mes apenas pudieron cubrir $ 90 mil que llegaron en la factura de luz.
“Es muy grave la situación, es prácticamente insostenible”, advirtió el titular de la Coottaj, Pedro Rodríguez, quien dio cuenta de un panorama en el que el auxilio del Estado no llega y en donde se hace imposible competir en los procesos licitatorios con las grandes empresas del sector.
Para intentar encontrar una respuesta, tenían pautada para esta semana una reunión con el titular del Belgrano Cargas, Ezequiel Lemos. Sin embargo, fue postergada por la cooperativa teniendo en cuenta que el último fin de semana uno de sus miembros tomó una drástica decisión.
“Esto no lo hicimos trascender antes porque no queremos que se piense que se lo utiliza. Pero más allá de los problemas personales que tendría, lo laboral no hay que dejarlo de lado tampoco, porque acá cobramos cuando tenemos plata y es complicada la cosa”, dejó en claro Rodríguez.
Con un futuro inmediato incierto, el titular de la Coottaj retrató el presente crítico de los talleres: “Este mes se llega a salvar el pago de los servicios pero la gente no cobra. Como es una cooperativa -y en una cooperativa la variable de ajuste es el socio que retira lo que supuestamente es ganancia- estamos pensando en vender un par de vehículos que tenemos como para poder repartir un poco de plata a la gente. Hoy tenemos que facturar el trabajo hecho, lo cobraremos el mes que viene, pero después no tenemos trabajo. Si no generás, no podés repartir nada, es simple”.
Con 46 trabajadores, incluidos los guardias, en sus inicios la cooperativa supo contar con 117 integrantes, pero poco a poco fue achicándose la planta hasta llegar al escenario actual: “La mayoría de nosotros somos gente grande, ¿qué joven va a venir a trabajar si a los dos meses no tenés más trabajo y tenés que irte? Es una cosa sin salida. El último mes pagamos 89 mil pesos de luz, el mes pasado 80 mil y el anterior 86 mil”, describió Rodríguez, para señalar que, para suplir la ausencia de ingresos proveniente de los talleres, “la mayoría de los muchachos intenta conseguir otro tipo de trabajo afuera, reparto de algo, albañil, se las van rebuscando afuera, pero no es cuestión tampoco”.
Según explicó Rodríguez, la complicación para los talleres juninenses radica en la falta de convenios directos con el Gobierno, como se hicieron años atrás, por ejemplo, de trenes sanitarios. Y es que bajo el esquema de compulsa de precios por licitaciones, la cooperativa juninense tiene serias dificultades para competir ante los grandes empresarios.
“Hemos entrado en licitaciones pero las del Belgrano Cargas, que son las que más están saliendo, son complicadas para nosotros porque requieren una gran cantidad de dinero para poder presentarse. Hay que comprar muchos repuestos y no tenemos esa capacidad. Necesitaríamos que las licitaciones sean divididas, con menos cantidad de trabajo para hacer. En primer lugar, por la parte financiera, y, en segundo término, por la capacidad laboral que tenemos. Hoy por hoy, son las empresas grandes las únicas que pueden presentarse en esas licitaciones que, con un poco de criterio para darle trabajo a la gente como la nuestra, se podría dividir en dos o en tres renglones, no darle todo a una sola empresa”, graficó el cooperativista.
Bajo tal escenario, con visible malestar ante la falta de respuesta del Gobierno, el dirigente apuntó que: “del Estado no hay nada, incluso presentamos un borrador de un convenio” y solo hay licitaciones que son “las más complicadas” porque “están hechas con poco criterio hacia las empresas chicas. Lo que buscan son resultados rápido, pero de esta manera estamos quedando en el camino mucha gente”.
“Hace 25 años que estamos luchando por lo mismo”, se quejó Rodríguez. “Este taller es del Estado nacional” y la cooperativa paga “un simbólico canon de mil pesos por mes y lo mantenemos funcionando”, resaltó el titular de la Coottaj.

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