Elizabeth, Teresa y Francesca, en Cristo Redentor.
Elizabeth, Teresa y Francesca, en Cristo Redentor.
LA VOCACIÓN POR LA VIDA CONSAGRADA A DIOS

Por razones de organización, religiosas dejaron la Parroquia Cristo Redentor

Francesca, Teresa y Elizabeth se despidieron de Junín y fueron trasladadas a Pablo Podestá, en el Gran Buenos Aires. El motivo de este cambio es la reducción del número de comunidades franciscanas-isabelinas.

Hace días nada más, la comunidad de la Parroquia Cristo Redentor, despidió a las religiosas Francesca y Teresa, ambas de origen italiano, y Elizabeth, oriunda de Ecuador, quienes prestaban servicio en Junín, ayudando en distintas instituciones sean estas educativas o de caridad.
Las tres fueron destinadas al Gran Buenos Aires, por disposición de la orden franciscana de las Isabelinas, donde continuarán su labor.
La gente conectada a la parroquia Cristo Redentor lamentó profundamente que las hermanas de la congregación dejaran este lugar, puesto que si bien ellas estaban hacía 8 años, la comunidad contaba con la labor de religiosas hacía 43 años y ahora ya no están más.
Cabe aclarar que tanto Francesca, de 53 años, como Teresa, de 74 años, y Elizabeth, de 35 años, no son monjas sino religiosas de vida consagrada activa. Elizabeth, por ejemplo, trabajaba en el Jardín de Infantes “San Cayetano”, pero en general todas las hermanas que estuvieron en Cristo Redentor colaboraron con otras entidades, como la cárcel de Junín, Cáritas, haciendo Catequesis, participando en la pastoral, en los movimientos franciscanos-isabelinos, movimientos de franciscanos seculares, en la creación del Hogar de Ancianos “Don Zoilo” de Agustina, y en tantas otras instituciones más que siempre las recordarán con cariño.
En el caso de Francesca, por ejemplo, estuvo en el Colegio San José como catequista, también en la pastoral, con los franciscanos seculares y dio clases en la Dante Alighieri. Así cada una de ellas, trabajó activamente siempre en el marco de una vida consagrada a Jesús, según lo expresaron a Democracia, con motivo de esta nota de despedida.
“Nosotras acompañábamos la actividad pastoral de las capillas, en la catequesis, en la litúrgica y sacristía de Cristo Redentor”, explicó Francesca, al ser entrevistada por este medio.
“Nuestro carisma es para la Educación y la Caridad. Teresita, por ejemplo, iba a la Unidad Penitenciaria N° 13, tres veces por semana”, destacó.
Cabe mencionar que tanto Francesca como Teresa y Elizabeth pertenecen a un grupo del universo católico, en este caso son terciarias, franciscanas, isabelinas.

El llamado
El alejamiento de Junín por parte de ellas fue por un tema de organización de recursos humanos, según lo explicó Francesca. Al faltar vocaciones religiosas, tuvieron que reducir el número de comunidades donde estaban presentes, como lo fue Junín. Es así que ellas fueron trasladadas a Pablo Podestá, en el Gran Buenos Aires, donde continúan con su tarea pastoral.
La organización a la que pertenecen es Latinoamericana, con jurisdicción en Ecuador, donde hay cuatro comunidades, y en Argentina, donde eran cuatro, ahora quedan tres, debido a la reducción de comunidades referida anteriormente.
“Todos admiran la labor de las hermanas, pero elegir este tipo de vida no es de todos – opinó Francesca-. Es Dios que llama a la vida consagrada, lo cual significa estar atento a ese llamado. En nuestra época, puede ser que haya miedo a entregarse, pero en realidad es ganar. Para nosotros es una entrega a Jesús”.
Actualmente en Junín, más a allá de las religiosas que cumplen labores en el Asilo de Ancianos, hay otras de vida consagrada pertenecientes al grupo de los Marianistas, pero lo cierto es que en toda la Diócesis de Mercedes no hay mucha presencia de religiosas consagradas a Dios.

El templo
Al pedírsele una opinión sobre las repercusiones mundiales ante el incendio de la Catedral de Notre Dame, en Paris, Francia, ocurrido el 15 de abril último, Francesca reflexionó: “creo que el templo más importante es lo que tenemos dentro de cada persona, el tener a Jesús dentro de nosotros. Da mucha lástima perder un templo exterior, pero más importante es el interior”.

Cómo vivir
Sobre Semana Santa, la entrevistada manifestó: “en esta semana estamos todos llamados no solo a recordar lo que Jesús hizo y vivió, sino también que nuestra vida cristiana sea un poquito como la suya. Que vivamos mirando cómo lo hizo él, sabiendo que la vida que puede llevar su cruz, sus dolores, sus crisis, tenga una Pascua. La crisis de la vida consagrada podría hacer pensar que la ida de las hermanas sea un fracaso, pero creemos que no es así porque existe la resurrección y puede ser que la resurrección de la Parroquia de Junín, sea que los laicos sean más activos, participativos, con la presencia de un párroco que surgió de los grupos juveniles, donde las hermanas también estuvieron”. En este punto cabe aclarar que Juan Manuel Andriola es un cura juninense, que actualmente está a cargo de la Parroquia Cristo Redentor.

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